Senegal arruina la fiesta británica




 

El combinado anfitrión pagó cara su relajación durante la segunda mitad

 

Butland evitó varias veces el empate antes del gol de Konaté

Gran Bretaña inició con mal pie su andadura en la competición olímpica, dejando escapar los tres puntos en los minutos finales tras ir por delante en el marcador durante más de una hora. Tras los malos resultados en los amistosos preparatorios, el combinado británico quiso imprimirle un alto ritmo al partido pero descendieron la intensidad de manera rápida al comprobar que los senegaleses saldrían vencedores si el encuentro se iba a derroteros en los que primase lo físico. Los compases iniciales del encuentro estuvieron repletos de imprecisiones y nadie pudo imponer su dominio sobre el adversario, pese a la mayor ambición local. Las miradas se focalizaban en Giggs, pero fue su compatriota Joe Allen quien asumió la responsabilidad en la distribución, intentando ponerle pausa al juego ofensivo de su equipo.

Por su parte, los africanos respondían intentando ensanchar el campo con las enérgicas cabalgadas de sus especialistas en banda. Fue en medio de esa igualdad cuando la pizarra cobró protagonismo. Una falta lateral sin aparente riesgo para los intereses senegaleses fue botada por Ryan Giggs, que colgó el balón al segundo pulo para que Richards lo cabecease al corazón del área, donde apareció Bellamy para abrir el marcador con un bonito remate cruzado. A partir del gol, el encuentro ingresó en una dinámica somnolienta provocada por los continuos pases horizontales británicos sin ninguna pretensión de profundidad. Una hoja de ruta que se vio alterada por la ocasión más clara de los senegaleses. Butland falló de manera garrafal en el intento de sacar el balón jugado y regaló la posesión a Sadio Mané, que trató de superar la salida del corpulento guardameta del Birmingham con una vaselina que no encontró portería.

Al filo del descanso, cuando menos peligro estaba generando Gran Bretaña, una acción de pícaro por parte de su capitán estuvo a punto de ampliar las distancias en el marcador. El veterano centrocampista del Manchester United sacó con celeridad una falta en la línea divisoria que cogió desprevenida a toda la zaga y dejó a Sturridge libre de marca dentro del área, pero el atacante del Chelsea erró en el control y se quedó sin ángulo, por lo que su disparo se fue a la grada ante la presión del meta Ousmane Mané. El bisoño Sordell ocupó la plaza del desafortunado ariete del club de Stamford Bridge pero su salida poco influyó en el conjunto dirigido por Pearce, que fue aumentando su grado de conservadurismo según pasaban los minutos.

Excesivo conformismo

Los africanos aprovecharon el paso atrás de los británicos y decidieron adelantar líneas de presión para pisar con más frecuencia campo contrario. Fruto de ello, Ibrahima obligó a emplearse fondo a Butland, que justificó con una intervención de mérito los elogios que la prensa mundial le dedica pese a su inexperiencia a nivel profesional. Lejos de reaccionar, Gran Bretaña siguió inmersa en la burbuja relajante de la ventaja en el marcador. Una ventaja que estuvo muy cerca de ser neutralizada hasta en dos ocasiones durante menos de un minuto. Primero fue Butland quien voló para despejar un latigazo de Ciss que se colaba por su escuadra derecha y a renglón seguido sería  Rose el que despejase con la cabeza un angulado testarazo de Abdoulaye Ba a la salida de un córner.

Los pupilos de Pearce renunciaron a buscar con frecuencia la portería rival y con su pasividad dieron alas al combinado africano, que encontró la recompensa del empate por mediación de Konaté. Sadio Mané filtró un pase al corazón del área y allí apareció el atacante del Maccabi Tel Aviv, que batió al arquero inglés con un toque sutil. Los anfitriones, acuciados por las prisas, solamente volvieron a estar cerca de los tres puntos cuando Sordell estrelló un disparo en el larguero a falta de dos minutos para el final. Fue también el ariete del Bolton quien reclamó una pena máxima cuando Abdoulaye Ba le arrebató la posesión del cuero con un tackle dentro del área, pero el colegiado uzbeco hizo caso omiso a las protestas. El tiempo de prolongación transcurrió sin mayores incidencias y el encuentro llegó a su fin deparando unas tablas agridulces para el combinado local.

 

Gran Bretaña: Butland; Neil Taylor, Micah Richards, Caulker, Bertrand; Allen (Ramsey), Cleverley, Giggs; Bellamy (Cork), Sturridge(Sordell), Rose

Senegal: Ousmane Mané; Zargo Touré, Abdoulaye Ba, Pape Gueye, Ciss; Diamé, Idrissa Gueye(Kouyaté); Konaté, Sadio Mané, Souaré (Yero); Ibrahima Balde (Magaye Gueye)

Goles: 1-0 Bellamy (min.20), 1-1 Konaté (min.82)


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