Resumen 2012: México reina entre las decepciones




Si los mayas hubiesen acertado con sus predicciones apocalípticas, sus compatriotas futbolistas podrían decir adiós al mundo con la satisfacción del deber cumplido en este 2012. Londres fue el broche de oro para una excelente generación de jugadores aztecas que había cosechado grandes éxitos en competiciones internacionales de categorías juveniles. Poco más pueden pedirle a este año que se despide los integrantes del tri, que después de arrasar en el Preolímpico de su zona geográfica y de superar a sus rivales en el Festival Esperanzas de Toulon prolongaron su senda exitosa al colgarse la medalla dorada en el Estadio de Wembley. Sacrificio defensivo y valentía en su propuesta para un combinado que fue de menos a más hasta alcanzar la gloria en la capital británica. Con esas premisas subrayadas en el libreto futbolístico de Tena, cosecharon los éxitos colectivos y sus individualidades más destacadas desataron el interés de numerosos clubes europeos. Para ellos, esa fue la recompensa al trabajo bien hecho.

La selección de fútbol mexicana obtuvo su primera medalla de oro en Wembley

La selección de fútbol mexicana obtuvo su primera medalla de oro en Wembley

México llegó a territorio británico con notables bajas pero con la ilusión por bandera, con plena confianza en su buen trabajo de base. En el lado opuesto de la balanza anímica se presentó Brasil, acuciado por desterrar una maldición olímpica que va camino de perseguirles eternamente. Con una pléyade de estrellas que ya había brillado en el pasado Mundial sub-20 más los notables refuerzos de Marcelo, Hulk y Thiago Silva, los cariocas nunca funcionaron como un colectivo y se mostraron como una amalgama de individualidades que recurrió a su demoledora pegada para avanzar rondas hasta plantarse en la final, donde sucumbieron frente al oficio azteca. Toda la prensa del país sudamericano afrontaba Londres 2012 como el termómetro ideal para comprobar la destreza de Mano Menezes en un torneo de cierta exigencia, un test preparatorio de cara al Mundial 2014 que muchos ven como el momento adecuado para recuperar la hegemonía perdida en los últimos años. El técnico paulista no supo exprimir con continuidad todo el potencial de jóvenes talentos como Neymar u Oscar y la derrota en la partida de ajedrez que le propuso Tena fue el principal detonante en su destitución.

Fue un nuevo fracaso para la verdemarela, aunque de menor magnitud que el protagonizado por la selección española. Los pupilos de Luis Milla pretendían prolongar la exitosa senda en la que había convertido sus participaciones en los grandes eventos de selecciones pero pronto se toparon de bruces con la cruda realidad. Asfixiados en el apartado físico, los terrenos de juego británicos fueron testigos de un equipo sin ideas, romo en ataque y extraordinariamente dubitativo en la parcela defensiva. La suma de tanto factor negativo fue clara: dos derrotas, un empate y despedida a las primeras de cambio sin poder anotar ni un solo gol. Centrocampistas del talento y el desequilibrio de Isco y Muniain estuvieron muy lejos de su nivel y apenas pudieron generar ocasiones de peligro y, cuando eventualmente lo lograron, sus compañeros en la vanguardia se mostraron imprecisos en la finalización de las jugadas. Una falta de pegada que terminó de agravarse con los errores pueriles cometidos en la retaguardia. El explosivo cóctel finiquitó el ciclo de Luis Milla dentro de la federación española, decorado con varios éxitos en diferentes categorías a nivel continental.

Para los amantes de la globalización en el fútbol, 2012 fue un gran triunfo por los resultados producidos en el evento olímpico. Mientras que en Europa sólo los anfitriones superaron la primera fase, Asia y África demostraron que no existe tanta brecha entre el nivel de sus selecciones y sus homólogas occidentales. Senegal, que accedió al torneo por la vía de la repesca, se confirmó como una de las revelaciones y tuvo en el jovencísimo Konaté a su goleador inesperado. Los combinados orientales aunaron buenos resultados y amplios tramos de juego vistoso, tiñendo sus encuentros de un tono efectista que dibujaban una sonrisa en los rostros de los espectadores. En esa línea, Emiratos Árabes Unidos, con Omar Abdulrahmann a los mandos de la nave, dejó una auténtica exhibición en los primeros cuarenta y cinco minutos de su duelo frente a Uruguay que permanecerá por siempre en la memoria de los presentes en Old Trafford aquella tarde. Japón y Corea del Sur se disputaron la medalla de bronce para completar un notable desempeño que se vio salpicado por uno de sus males endémicos, el dominio de las áreas. Ambos controlan varias facetas del juego y demuestran criterio y voluntad en el juego coral, pero pecan de inocencia. Cuando sepan controlar con mayor frialdad los metros más cercanos a las porterías serán realmente temibles.

EL DILEMA DE LOS MAYORES DE 23

El reglamento del Torneo Olímpico de Fútbol permite la inclusión de tres refuerzos por selección que superan los 23 años, una posibilidad que supone un auténtico quebradero de cabeza para los seleccionadores. Bien por la negativa de los clubes a ceder a sus jugadores o bien por el escaso interés de los propios jugadores en sumarse a los concentraciones olímpicas, no todo sale a pedir de boca a la hora de reforzar un combinado que, por otra parte, no había contado con su participación para sellar el billete que les condujo a Londres. Hacer un buen uso de ellos fue el plus que llevó a los países más modestos a cumplir e incluso superar sus expectativas.

Estrellas como Luis Suárez o Cavani no demostraron su poderío goleador y su país hizo las maletas antes de los enfrentamientos a vida o muerte. Tampoco hizo gala del liderazgo defensivo que atesora Thiago Silva, incapaz de ofrecer solidez a una zaga brasileña que se desmoronó cuando necesitaba mostrarse más infranqueable. Lo mismo ocurrió con Ryan Giggs, que destinado a liderar el refundado combinado británico ni siquiera pudo destacar entre el rendimiento mediocre de sus compañeros. Sí se beneficiaron de esa experiencia selecciones como Honduras o Egipto, a quienes el olfato goleador de Bengtson y la jerarquía en la medular de Aboutrika ayudaron a superar la primera fase. En lo que a aprovechamiento de recursos se refiere fue México quien se llevó la palma. Los decisivos goles de Oribe Peralta y las paradas salvadoras de Corona fueron matices claves para subirse a lo más alto del pódium. En un torneo bañado en juventud, la ‘veteranía’ también vale su peso en oro.


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