Nájar hace realidad el sueño olímpico hondureño




Celebración de un gol de la selección hondureña

La madrugada del pasado sábado Honduras derrotaba a la selección de El Salvador y certificaba su billete a Londres para disputar los Juegos Olímpicos. En un encuentro muy físico por las características de ambos conjuntos, el encuentro se puso de cara para los ‘catrachos’ con el gol del delantero del Alcoyano Anthony Lozano en el primer minuto. Sin embargo, el conformismo y los nervios ante la magnitud del choque provocaron que los salvadoreños encerrasen a su rival hasta conseguir el empate apurando el tiempo reglamentario.

En la prórroga, con los dos combinados extenuados por el esfuerzo físico y acuciados por el miedo a perder, apareció la lucidez en forma de asistencias precisas. Gerson Rodas, que había saltado al terreno de juego en la segunda mitad, decantó el encuentro con dos testarazos certeros convirtiéndose en nuevo héroe nacional. El centrocampista del Real España entrará en la historia por esos tantos decisivos pero el mejor del encuentro, Andy Nájar, va camino de hacerlo por la brillante trayectoria que se le augura.

Nájar  es un extremo diestro que destaca por su descaro a la hora de encarar a su par. Habilidoso en la conducción, su salida por ambos costados tras el regate dificulta sobremanera al defensor la tarea de su marcaje. Incisivo y vertical, la gran gama de recursos técnicos que atesora le confieren una capacidad de desborde excelente para desarticular complejos entramados defensivos. Endeble físicamente, su escasa estatura le perjudica a la hora de acudir a la pugna física pero no le impide llevar peligro en las jugadas a balón parado por su destreza en el desmarque. Muy válido para contragolpear, gana sin problemas la línea de fondo y centra bien desde allí. Dinámico, la pide tanto al espacio como al pie pero debe mejorar en la toma de decisiones para marcar diferencias y ser más beneficioso para el colectivo. Certero en el golpeo, ejecuta con precisión libres directos y faltas laterales.

Nacido el 16 de marzo de 1993 en la aldea hondureña de Santa Cruz de Marcovia hijo del ex futbolista Wilson Nájar, Andy se crió bajo el mando de su abuela al mismo tiempo que daba rienda suelta a su innata pasión por el balón. Creció alejado de sus padres, que se vieron obligados a emigrar de forma ilegal a Estados Unidos en busca de un futuro mejor. Siendo apenas un quinceañero su madre decidió tomar una decisión que cambiaría por completo su vida. Se puso en contacto con un ‘coyote’, como se conoce en Centroamérica a los contrabandistas especializados en cruzar la frontera estadounidense, para que su hijo pudiese alcanzar el ‘sueño americano’.

Tras casi un duro mes escondiéndose de las autoridades, pasando frío y calor, hambre y sed, se reencontró con sus progenitores. “Son cosas que uno tiene que pasar cuando se viene ilegal a este país” reconoce melancólico el prometedor extremo hondureño. Tras una breve estancia en el estado de Virginia estudiando y jugando en la High School de la ciudad de Alexandria, fue reclutado por las divisiones inferiores del DC United e hizo las maletas rumbo a Washington. En la capital estadounidense comenzó a vivir el ‘sueño americano’.

Nada más llegar al club impresionó a los técnicos con su desparpajo y su facilidad para el desborde. Era uno de los más destacados de las competiciones juveniles del país norteamericano y era elogiado constantemente por analistas, compañeros y entrenadores. Su progresión le catapultó a la primera plantilla y, lejos de acusar la inexperiencia profesional, allí continuó demostrando todas sus condiciones. Fue el más destacado de su equipo y conquistó por méritos propios el galardón de Rookie del año 2010 de la MLS. La continuidad de sus buenas actuaciones iba a garantizarle cumplir uno de sus sueños, representar a la selección de su país natal.

A pesar de defender al combinado de las barras y estrellas en categoría sub-16 y sub-18, Nájar aceptó gustosamente la llamada de la selección hondureña, debutando en septiembre de 2011 disputando un encuentro amistoso frente a Colombia. Desde entonces es una de las grandes esperanzas del país ‘catracho’, más aún después de su magnífica actuación en el encuentro que selló la clasificación de los centroamericanos para unos Juegos Olímpicos por segunda vez consecutiva. Ahora copa las portadas de la prensa deportiva de la prensa americana, pero pocos recuerdan que con apenas 14 años sufrió el primer revés de su trayectoria después de viajar a Tegucigalpa y ser rechazado por el Olimpia.

Atrás quedan esos malos recuerdos. Ahora todo es felicidad rodeado de sus seres queridos, a los que su condición de futbolista de primer nivel arregló legalmente su estadía en territorio norteamericano. Con apenas 19 años será uno de los referentes de su selección el próximo verano en Londres. Compartiendo ataque con él estará el ariete ‘Choco’ Lozano, uno de los pocos sub-23 hondureños que tiene la oportunidad de disfrutar del fútbol europeo en el Alcoyano. También el centrocampista Mario Martínez, que después de su periplo por Noruega y Bélgica regresó a su país para volver a sentirse importante en el Real España.

Esos tres jóvenes y los posibles refuerzos mayores de 23 años con experiencia en el fútbol británico como Maynor Figueroa, Wilson Palacios o Emilio Izaguirre serán los encargados de liderar a su país en la cita olímpica. Tras finalizar últimos de grupo en los Mundiales sub-20 y sub-17 celebrados en el año 2009, los ‘catrachos’ intentarán sacar algo positivo del país inglés. Alcanzar los cuartos de final es prácticamente una quimera y solamente podría llegar a conseguirse con un sorteo muy benévolo. Pase lo que pase, el objetivo ya está logrado.


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