México revive los fantasmas japoneses




Los aztecas aprovecharon la candidez de la zaga asiática

Fabián y Peralta aparecieron en los momentos decisivos

Llegaba Japón a la batalla por entrar en la gran final sin recibir ni un solo tanto y mostrando una solidez defensiva impropia de su tradición. La falta de contundencia defensiva se había configurado como uno de los males endémicos del combinado nipón en las grandes citas y, para regocijo mexicano, iba a reproducirse en el momento decisivo, cuando un error pueril de los asiáticos premió la ambición azteca. El duelo comenzó con ocasiones para ambos conjuntos  pero Otsu pronto logró desnivelarlo con uno de los mejores goles del torneo. Recibió el balón en la frontal del área y lo colocó en la escuadra de la portería mexicana con un tremendo zapatazo que hizo inútil la estirada de Corona. El cañonazo del atacante del Borussia Monchengladbach aturdió a los aztecas, que vivieron unos minutos de confusión en los que sufrieron para mantener la posesión.

A base de empuje y merced a la inteligencia de Marco Fabián los de Tena comenzaron a inquietar a la sólida zaga asiática. Tras una buena jugada de Aquino, Dos Santos cazó un balón suelto en el área que no acertó a transformar en el tanto del empate. Una igualada que llegaría pocos minutos más tarde en una jugada de estrategia. El jugador del Tottenham botó un saque de esquina al primer palo para que Enriquez hiciese valer su envergadura y peinase el cuero al corazón del área. Allí, entre una maraña de futbolistas japoneses, apareció el pícaro Fabián para remachar el cuero con la cabeza y batir a Gonda por primera vez en toda la competición. Las tablas hicieron descender la intensidad del choque, puesto que México levantó el pie del acelerador y Japón continuó agazapado a la espera de causar estragos con sus endiablados contragolpes.

Tras el descanso y con la sorprendente sustitución de Raúl Jiménez por Giovani Dos Santos México buscó seguir llevando la iniciativa pero le faltó mordiente en las cercanías del área. No contribuía a generar peligro en tres cuartos de campo la escasa profundidad de los pases que salían de la pareja formada por Salcido y Enríquez. Con Herrera sancionado, nadie lograba ejercer de nexo entre la medular y el ataque azteca. No obstante, un clamoroso error en la salida de balón japonesa iba a otorgar a los aztecas una ventaja que a la postre sería definitiva. Gonda sacó en corto para que Ohgihara iniciase la jugada pero el zurdo del Cerezo Osaka se relejó y perdió el esférico, ante Oribe Peralta, que armó con celeridad el disparo y firmó un tanto de hermosa factura batiendo al guardameta nipón desde fuera del área.

Oficio azteca

El gol del ariete del Santos Laguna, que servía además para reivindicarse ante las críticas recibidas por su escaso bagaje anotador, tuvo un efecto inmediato y los de Tena retrasaron líneas de manera descarada. Ante el nuevo contexto por el que atravesaba el encuentro, los nipones comenzaron su asedio con numerosos envíos al área desde los costados pero las figuras de Enríquez, Diego Reyes y Mier se agigantaron para abortar todo el peligro generado por los asiáticos. La oleada de ataques fue cesando con el paso de los minutos y Sekizuka dio entrada a Saito para intentar reactivarla.

El movimiento no fructificó y, cuando los japoneses se resignaban a quedarse a las puertas de la final, el ‘tri’ asestó al partido el golpe definitivo. En uno de sus primeros contactos con el esférico, Javier Cortés aprovechó el desorden defensivo nipón para batir a Gonda con un disparo cruzado tras una bonita combinación con Oribe Peralta. Fue el último estocazo a un combinado asiático que pagó con el duro castigo de la eliminación su falta de contundencia en la retaguardia. México gestionó con solvencia el tempo del encuentro y luchará por el oro en la primera final olímpica de su historia.

México: Corona; Israel Jiménez, Mier, Diego Reyes, Chávez; Enríquez, Salcido; Aquino (Cortés), Dos Santos (Raúl Jiménez), Marco Fabián; Oribe Peralta

Japón: Gonda; Hiroki Sakai, Suzuki, Yoshida, Tokunaga; Kiyotake (Usami), Yamaguchi, Ohgihara (Saito), Otsu; Higashi (Sugimoto); Nagai

Goles: 0-1 Otsu (min.12), 1-1 Marco Fabián (min.30), 1-2 Oribe Peralta (min.65), 1-3 Cortés (min.93)


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