Londres, primera parada en la aventura británica de Kagawa




 

350.000 euros. Una cantidad nimia en el fútbol de élite, una suma de dinero con la que difícilmente se podrá encontrar algo de provecho en el mercado de traspasos. No lo fue para el Borussia Dortmund, que en el verano de 2010 desembolsó esa cifra para asegurarse los servicios de una de las estrellas emergentes del fútbol nipón. Kagawa no llegaba a la quincena de partidos en la élite de su país pero había demostrado todo su talento en la división de plata japonesa. Desde Westfalia entendieron que eran avales suficientes para desembarcar en Alemania antes de que otra escuadra europea les arrebatase su fichaje.

Llegaba a un club al alza que, tras años de penurias económicas, volvía a asomar por competiciones europeas con su participación en Europa League. Sin embargo, lo más ilusionante del proyecto se encontraba en el banquillo. Jurgen Klopp, un técnico joven, excéntrico, pero con las ideas claras y una apuesta valiente por el fútbol ofensivo. Un libreto futbolístico que benefició al talentoso mediapunta asiático. Dos goleadas ante Stuttgart y Schalke 04 con brillantes actuaciones individuales le bastaron para ganarse el cariño de toda la atronadora hinchada del Signal Iduna Park. Ajeno al famoso período de adaptación, se echó al equipo a la espalda y con su verticalidad puso en jaque a todas las defensas de la Bundesliga al mismo tiempo que aupaba a su equipo al liderato fraguando una magnífica con Mario Götze, el mayor talento de la cantera del club.

Todo era alegría, las buenas noticias se acumulaban y en el primer trimestre de la campaña de su estreno ya se había convertido en uno de los mejores jugadores del campeonato alemán. Su habilidad en la asociación, el desequilibrio en tres cuartos y su pasmosa facilidad para encontrar fisuras en el entramado defensivo rival eran argumentos más que suficientes para que el Borussia liderase la Bundesliga con una autoridad sorprendente durante la primera vuelta del campeonato. La disputa de la Copa de Asia le hacía abandonar Alemania en el primer mes de 2011 para ayudar a su país a confirmar su supremacía en el continente. En territorio qatarí fue a buscar la gloria patria pero se encontró con una inoportuna lesión que truncó su brillante temporada. En el duelo de semifinales ante Corea del Sur se fracturó el pie y estuvo en el dique seco hasta el mes de mayo.

Sus compañeros suplieron bien su ausencia y se proclamaron campeones del campeonato doméstico. Tras recuperarse completamente, volvió con fuerza y demostró las causas que ‘desplazan’ a Mario Götze al carril diestro del ataque borussen. Jornada tras jornada ha encadenado actuaciones brillantes liderando al conjunto de Dortmund a revalidar su cetro liguero. Un título  al que sumó la consecución de la DFB Pokal, conduciendo a los del Ruhr a un doblete histórico con su espectacular actuación en la final frente al Bayern. Su magnífico rendimiento ha hecho olvidar a Nuri Sahin (mejor jugador de la Bundesliga 2010/2011) y ha minimizado el impacto negativo del infortunio físico que sufrió su mejor socio en tres cuartos de campo el pasado mes de noviembre. Su incidencia en el terreno de juego es de una magnitud ingente, ayuda a iniciar la jugada, conecta la medular con el ataque, activa tanto a extremos como al delantero centro y encima es oportunista de cara a la meta rival.

Tras dos años triunfando en suelo germano, Shinji ha dejado entrever que es el momento de cambiar de aires y embarcarse en una ilusionante aventura. Su contrato finaliza en junio de 2013 y en varios medios se ha publicado que es muy complicado que el centrocampista amplíe su vínculo con el club. Michael Zorc, director deportivo del Borussia Dortmund ha declarado que “Kagawa planea jugar en Inglaterra”. La prensa británica le relaciona con el Manchester United y todo apunta a que el nipón es una de las peticiones de Sir Alex Ferguson para intentar reforzar la plantilla de cara a recuperar la hegemonía perdida. El pasado martes el mediapunta y su agente se reunieron con el técnico escocés en busca de cerrar los últimos flecos para confeccionar su contrato.

Antes de su presumible desembarco en Old Trafford tendrá su primera prueba de fuego en suelo inglés con el combinado nacional. Los ‘samuráis azules’ sellaron con extraordinaria solidez su billete para la cita olímpica, pero se antoja que en Londres la tarea no será tan sencilla. Takashi Sekizuka, el encargado de dirigir a los jóvenes nipones, cuenta con una buena nómina de jugadores talentosos pero se ciernen varias dudas sobre si será capaz de ensamblar los engranajes para que la maquinaria japonesa funcione con precisión. Con Kagawa sobre el césped todo será más sencillo.


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