Leo Suárez rescata a Argentina




Driussi no marcó pero fue clave con su asistencia a Ibáñez en el provisional 1-1

Driussi no marcó pero fue clave con su asistencia a Ibáñez en el provisional 1-1

Un tanto sobre la bocina del centrocampista de Boca Juniors decide un duelo caótico

El contragolpe austriaco hizo mucho daño a la dubitativa zaga argentina

Una genialidad de Leonardo Suárez apurando el tiempo reglamentario decidió un encuentro caótico e igualado a partes iguales que mostró la bisoñez táctica de dos conjuntos atrevidos pero poco solventes a la hora de gestionar su ventaja en el marcador. El duelo escenificó las virtudes y defectos que habitualmente definen a una competición juvenil. Voluntariosos, talentosos y descarados en su mayoría, pero deslavazados en cuanto a ubicación sobre el rectángulo de juego y con escasa capacidad para sacar réditos a base de movimientos colectivos. Pecados de juventud que depararon una confrontación intensa, animosa pero repleta de imprecisiones.

Herida en el orgullo por su tropiezo en el compromiso de estreno ante Irán, Argentina plasmó sin demora su superioridad y agrupó a los austriacos en torno a su guardameta. El dominio territorial, más debido a sus individualidades que a su volumen de juego en ataque posicional, se vio lastrada por su falta de claridad para finalizar las jugadas. Driussi, referente ofensivo de la albiceleste, tuvo la más clara del primer tercio de encuentro al recoger un servicio a la espalda de los centrales pero, con todo a favor, cruzó en exceso su derechazo. Los austriacos tomaban oxígeno cuando Lazaro, su jugador más clarividente, lanzaba rápidas transiciones pero esas salidas vertiginosas se veían abocadas al fracaso ante la lejanía de sus compañeros respecto a la portería custodiada por Batalla.  Poco a poco, lo que comenzó como un claro dominio argentino fue transformándose en un toma y daca, que más que una dinámica de control alterno deparó en una espiral caótica fomentada por la sucesión de errores.

Y en el barullo Austria asestó el primer golpe. En un horrible balance defensivo argentino, los austriacos mostraron su verticalidad al contragolpe para cobrar ventaja en el marcador. Ripic aprovechó el nerviosismo de los centrales para plantarse mano a mano con Batalla, el guardameta de River Plate abortó su remate con un rápido achique pero su rebote le cayó a Zivotic, que empujó a placer el cuero al fondo de la red. El golpe noqueó a los argentinos y Batalla evitó males mayores al filo del descanso cuando sacó una milagrosa mano para enviar a saque de esquina un disparo de Bahtic que se envenenó tras rozar en un zaguero. La intervención, al margen de la dificultad, fue providencial, puesto que en la siguiente jugada Argentina se encontró con el empate. Driussi, hastiado por su falta de participación en la parcela central, cayó al costado diestro y se sacó un golpeo enroscado al segundo palo que sorprendió a la retaguardia europea. La gran asistencia fue aprovechada por Ibáñez, quien castigó la indecisión en la salida de Schlager para batirle con un testarazo a contrapié.

 El empate espoleó a los argentinos que, tras el descanso, adoptaron su postura más dominadora para someter al combinado austriaco. El cambio de actitud no tardó en fructificar. Apenas se habían disputado cinco minutos del segundo acto cuando los sudamericanos dieron la vuelta al marcador. Ferreyra remató con su pierna derecha un centro lateral que se coló entre las piernas de Schlager en un flagrante error de conceptos técnicos. Los pupilos de Grondona quisieron sedar el encuentro, pero les faltó precisión y temple para lograrlo. Driussi quiso castigar un fallo de la zaga austriaca, pero se encontró con los reflejos de Schlager. El guardameta se resarció de su error en el segundo tanto y mantuvo con vida a los suyos, que desaprovecharon una oportunidad inmejorable para restablecer las tablas en un error increíble de Ripic, quien, libre de marca y en boca de gol, no dirigió su remate hacia los tres palos.

Suárez puso la pausa entre el vértigo

Los fogonazos continuaron. Un gran acción individual de Leo Suárez, tan lagunero como talentoso, finalizó con un disparo al poste tras quebrar la cintura de su par. La madera le negó la sentencia al mediapunta de Boca Juniors y, como sucediera en la primera parte, a renglón seguido llegó el empate. Ripic arrastró a los centrales y envió el cuero al corazón del área para que Pellegrini, libre de marca tras un resbalón de Tripichio, perforara el marco de un desprotegido Batalla. El encuentro terminó por romperse definitivamente. Ambas selecciones buscaron el tanto por la vía rápida, con más corazón que cabeza y el caos volvió a reinar. Horvath rozó el tercer tanto tras una mala salida del guardameta rioplatense e Ibáñez desaprovechó su oportunidad de rubricar su doblete goleador al disparar de forma defectuosa en el segundo palo. Y cuando el 2-2 parecía el resultado definitivo apareció la genialidad de Leo Suárez. Un pelotazo mal medido por Peric le cayó al ‘10’ argentino. Frío como el hielo en el momento más caliente, se deshizo con un magnífico recorte de Domej y Lercher para batir con suavidad a Schlager. Talento al rescate de un equipo que necesitaba su primera victoria para paliar el nerviosismo y exprimir su potencial en próximos encuentros.

Argentina: Batalla; Tripichio, Mammana, Ferreyra, Ibáñez; Astina (Cañete), M. Sánchez (Morán Correa), Vega, Moreira, Leszczuk (Leo Suárez) ; Driussi

Austria: Schlager; Gluhakovic, Domej, Peric, Lercher; Zikovic (Grbic), Baumgartner; Horvath, Lazaro, Bahtic (Pellegrini); Ripic

Goles: 0-1 Zivotic (min.31), 1-1 Ibáñez (min.42), 2-1 Ferreyra (min.51), 2-2 Pellegrini (min.79), 3-2 Leo Suárez (min.88)

@Ivolemon25


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