La juventud como motor de la competición




Después de tres intentos fallidos en Atenas (1896), París (1900) y Saint Louis (1904), el primer torneo olímpico de fútbol se celebró en la ciudad de Londres durante el año 1908. Fue organizado por la Football Association y tuvo como vencedor al combinado anfitrión, Gran Bretaña, que venció en la final a Dinamarca por dos goles a  cero. En sus inicios era una competición realmente restringida. Solamente participaban futbolistas amateurs y la participación estaba reservada únicamente a las selecciones europeas. Fue Egipto quien rompió esa regla con su primera participación en los Juegos Olímpicos celebrados en Antwerp allá por el año 1920 tras la pausa por la Primera Guerra Mundial.

La competición adquirió un carácter más global en París 24 con el estreno de la selección uruguaya, que demostró la pujanza del continente americano con la conquista de dos medallas de oro consecutivas. La experiencia fue tan positiva que sirvió como embrión para que naciese la Copa Mundial de Fútbol en el año 1930. La demostración de poderío realizada por el combinado charrúa en la década de los veinte llevó a Uruguay el nuevo evento futbolístico. Con el fin de que ambas competiciones no intercediesen, el torneo olímpico de fútbol no se celebró en  Los Ángeles 32. Sin embargo, lejos de caer en el olvido, la disciplina olímpica de fútbol regresó en Berlín cuatro años más tarde.

Después de la parada por el conflicto bélico de la Segunda Guerra Mundial, las siguientes ediciones se caracterizan por la supremacía de los combinados de Europa central y del este que monopolizan las medallas de oro desde Helsinki 52 hasta Los Ángeles 84. Es precisamente en territorio norteamericano donde esta disciplina pasa al profesionalismo. No obstante, se acuerda que solamente compitan con sus selecciones nacionales aquellos países con menor potencial futbolístico. Dicho de otra manera, solamente los situados en África, Asia, Oceanía, América del Norte y América Central. Los miembros de Europa y América del Sur se presentaron con equipos juveniles, cuyos futbolistas no habían disputado todavía ningún Mundial. Así, en la ciudad californiana Francia se proclamó campeona del torneo con un elenco de jugadores en el que primaba la bisoñez.

La idea de los equipos juveniles fue muy bien vista por la FIFA y el COI. De esta manera, en los Juegos Olímpicos de 1992 celebrados en Barcelona surge la competición tal y como se entiende hoy en día. Se acuerda que los jugadores de todas las plantillas deben tener menos de 23 años a excepción de tres futbolistas que podían ser de mayor edad. En la edición que se celebrará este verano es conveniente destacar dos novedades. Por un lado la ausencia de Argentina, ganadora de la medalla de oro en las dos últimas ediciones. Por otro, la presencia de Inglaterra después de que las federaciones de Gales y Escocia rechazasen la idea, temerosas de que sus mejores jugadores abandonasen su combinado nacional, de aunarse para competir bajo la denominación de Gran Bretaña.

Formato de clasificación

Cada zona geográfica del continente posee un sistema clasificatorio propio y cada organismo futbolístico continental es el encargado de marcar las directrices. En Europa, la UEFA repartió las tres plazas disponibles (la cuarta estaba reservada para el anfitrión) de acuerdo a los resultados obtenidos en el Europeo sub-21 disputado el pasado verano en Dinamarca. En Sudamérica, la CONMEBOL otorgó los billetes para Londres a los dos primeros clasificados del Campeonato Sudamericano sub-20 disputado del 16 de Enero al 12 de Febrero de 2011 en Perú.

Por otro lado, el continente africano designó a sus tres representantes a través de un preolímpico celebrado en Marruecos a finales del año pasado. El cuarto clasificado de esa competición, Senegal, tendrá que ganarse su billete a través de una repesca contra una selección asiática. En territorio asiático la clasificación se establece a través de varias rondas que desembocan en una competición que consta de tres grupos con cuatro equipos cada uno. Los tres campeones acuden a la cita olímpica, mientras que los mejores segundos se enfrentan en una liguilla centralizada. El vencedor disputará una repesca contra un combinado africano, en esta edición el senegalés.

Respecto a los países afiliados a la CONCACAF deben adquirir sus dos plazas a través de una competición preliminar en la que los ocho participantes se dividen en dos grupos de cuatro. El campeón de cada grupo se enfrentará al segundo del otro grupo en la ronda de semifinales. Las selecciones que accedan a la final obtienen directamente el billete para Londres. Finalmente, en la zona clasificatoria de Oceanía, los siete combinados se miden en un torneo encuadrados en dos grupos. Tras la etapa de liguilla y después de la disputa de unas semifinales, la gran final determinará el único representante oceánico en la cita olímpica.


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