Japón prolonga su sueño




Los nipones alcanzan las semifinales sin haber encajado ni un solo gol

Egipto lo intentó pero no tuvo la claridad necesaria para hacer daño a los japoneses

En Old Trafford, escenario tradicionalmente vinculado a lo onírico, Japón prolongó su bello sueño olímpico y alcanzó las semifinales tras batir con solvencia a Egipto. El encuentro fue un ejercicio de autoridad japonesa, que volvió a desplegar el libreto futbolístico que tan buenos resultados le está reportando a lo largo de la competición. Intensa presión en campo contrario, vértigo en tres cuartos de campo e inteligencia en las jugadas a balón parado. Confiados por su gran trayectoria en la fase de grupos, los pupilos de Sekizuka salieron dispuestos a someter a su rival estableciéndose en campo contrario, un objetivo que cumplieron a través de su enérgico ejercicio sin balón.

Los egipcios estuvieron incómodos en el terreno de juego desde el inicio y nunca pudieron conservar la posesión del cuero con relevante duración. La imprecisión de los africanos en la distribución terminó por otorgar a Japón el control del cuero. Fruto de ese ligero dominio, tuvo color asiático la primera aproximación de peligro. Un envío largo de Ohgihara a la espalda de los zagueros fue recibido con Higashi, que intentó dar el pase de la muerte para Nagai, pero Hegazy se lanzó al suelo con criterio y desvió la asistencia a saque de esquina cuando el delantero del Nagoya Grampus Eight ya se preparaba para armar el disparo. De las botas de Ohgihara salió también la segunda ocasión de peligro del encuentro. Una falta lateral ejecutada por el mediocentro del Cerezo Osaka encontró la cabeza de Suzuki pero el central, libre de marca, no pudo dirigir su testarazo entre los tres palos.

El gol nipón parecía cuestión de tiempo y llegó cuando no se había cumplido el primer cuarto de hora. Kiyotake presionó la salida de balón de Ramadan y le arrebató el cuero para enviar un centro raso a la frontal del área. Allí apareció Nagai, que aprovechó la falta de entendimiento entre Samir y su guardameta para dejarles atrás y empujar el cuero al fondo de la portería. Con el tanto, el curso del encuentro se modificó ligeramente y el encuentro comenzó a igualarse. El conjunto japonés ya no fue tan enérgico en la presión y Egipto intentó estirarse. Los africanos intentaron aproximarse a la portería de Gonda pero no tenían ni claridad en sus ideas ni precisión en sus pases para encontrar los huecos en el sólido entramado defensivo asiático.

Solamente una potente internada de Ahmed Fathi que culminó con un centro raso despejado de manera defectuosa por Hiroki Sakai puso en alerta al guardameta nipón. Egipto combinaba sin velocidad ni profundidad y así era harto difícil generar peligro. Tampoco lo conseguían los japoneses, que se encontraron con una grata sorpresa antes del descanso. Una buena combinación entre Kiyotake e Higashi situó a Saito libre de marca al borde del área. Cuando el pequeño atacante se disponía a encarar la portería rival fue derribado por Samir, que vio la cartulina roja por ser el último hombre egipcio.

Esfuerzo sin recompensa

En inferioridad numérica, la segunda mitad fue un quiero y no puedo egipcio. Japón retrasó líneas de presión pero solamente pasó leves apuros en alguna jugada aislada, fruto de algún balón colgado al área en el que afloró la inseguridad en las disputas aéreas de su guardameta Gonda. Los minutos transcurrieron sin generarse ocasiones de peligro para ninguno de los dos bandos. Egipto tenía la posesión pero no sabía qué hacer con ella, desorientados por la intermitencia de su veterano líder Aboutrika. Yoshida cabeceó libre de marca una falta lateral ejecutada por Kiyotake para hacer el segundo gol, finiquitando todas las esperanzas faraónicas. El segundo tanto nipón fue demasiado para los de Hany Ramzy. Saito rozó el tercero en una buena jugada individual y Otsu lo materializó cuando un testarazo suyo terminó en el fondo de la portería egipcia. Fue el broche a un ejercicio de solidez japonesa cimentada en una excelente preparación física.

Japón: Gonda; Hiroki Sakai, Suzuki, Yoshida, Tokunaga; Kiyotake (Usami), Yamaguchi, Ohgihara, Otsu; Higashi(Gotoku Sakai); Nagai (Saito)

Egipto: El Shenaawy, Fathi, Samir (Expulsado), Hegazy, Ramadan; Hossam Hassan, El Neny; Salah (Gaber), Aboutrika, Shehab (Alaa Eldin); Meteab (Mohsen)

Goles: 1-0 Nagai (min.14), 2-0 Yoshida (min.78), 3-0 Otsu (min.83)


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