Isco enciende el despertador




Morata desatascó el encuentro con su entrada

Solamente Illaramendi supo leer la telaraña rusa en una tediosa primera mitad

El talento no está ligado a la puntualidad. Al menos no siempre. Los genios no necesitan madrugar para firmar una obra maestra y así lo demostró Isco, que tras firmar una perezosa primera mitad, ofreció una clase maestra de inteligencia, visión de juego y habilidad en la conducción del cuero. Los tradicionales nervios del partido del debut pasaron factura a los vigentes campeones, que no encontraron la comodidad del rectángulo de juego hasta que las mejores versiones de sus centrocampistas más destacados y su nuevo delantero salieron al rescate. Las alineaciones ya anticipaban el guión por el que se iba a regir el choque. Mientras Lopetegui guardó fidelidad a los hombres que completaron una brillante fase de clasificación, Pisarev, consciente de la inferioridad de su conjunto, optó por reforzar su línea medular e incluso renunció a Kanunnikov para situar a Cheryshev como única referencia ofensiva.

Isco, MVP del partido

Isco, MVP del partido

España hizo uso exclusivo de la posesión y se estableció en campo contrario, lo que supuso la puesta en marcha de una circulación que en muchos momentos pecó de horizontalidad. Los rusos no se sentían incomodados con el escenario, un contexto de repliegue mixto del que su técnico ya les había alertado. Sí lo hicieron cuando Muniain, en una de sus escasísimas intervenciones con balón, se abrió al costado diestro y filtró un envío para que Montoya pisase el área rival y efectuase un disparo que terminó en saque de esquina. Declaración de intenciones que se quedó en papel mojado. Con Tsallagov constituido como sombra de Isco, Thiago intentó aportarle fluidez a la circulación pero la escasa movilidad de sus compañeros dificultó las voluntariosas intenciones del capitán español. Ya fuese por las dudas inherentes al partido del debut o por el carácter conservador de la propuesta rusa, España no encontró la forma de generar peligro ni desde el plano colectivo ni desde el individual.

Impregnado por una dinámica tediosa que alejó el esférico de ambas áreas, el encuentro solo se separó de su línea general cuando una internada de Tello dinamitó la zaga rusa, pero el disparo del canterano azulgrana se fue al lateral de la portería defendida por Zabolotny. La respuesta no se hizo esperar. Yakovlev, goleador ruso en el duelo disputado en Alcorcón entre ambos conjuntos, se aprovechó de una indecisión entre los centrales para sacarse un potente derechazo que a punto estuvo de sorprender a un descolocado De Gea. Con los futbolistas más talentosos del combinado dirigido por Lopetegui desaparecidos, Illarramendi, el que mejor leyó su rol durante la primera mitad, metió el susto en las postrimerías del primer acto con un potente disparo que fue repelido por el guardameta soviético tras una buena estirada. Fue un espejismo dentro de unos primeros cuarenta y cinco minutos carentes de ritmo y ocasiones, con un dominio estéril por su incapacidad para ser profundos en sus maniobras ofensivas.

Solamente Montoya provocaba desajustes irrumpiendo con frecuencia en campo contrario. Al contrario que Alberto Moreno, que no fue fiel a su habitual descaro y evidenció la timidez de su debut en un evento de tal magnitud. Repetición de pases, inexistentes desmarques de ruptura y escasas permutas en la zona de tres cuartos. Los jóvenes españoles incumplieron todos los mandamientos del juego posicional antes de que el colegiado les mostrarse el camino a los vestuarios. Con ganas de poner fin a su posesión infructuosa y romper la organizada muralla rusa, España salió más vertical tras la reanudación. Lopetegui modificó las posiciones de Tello, Muniain e Isco. Lejos de la vigilancia permanente de Tsallagov, se liberó todo el talento del mediapunta andaluz. Dio la primera muestra de ello cuando envió un servicio al área con el exterior de su pie derecho, pero su destello de calidad no fue aprovechado por un inoperante Rodrigo. Tampoco se aprovechó de su destreza en el regate Bartra, ya que el zaguero erró en el timming de salto y al rematar en posición incómoda su testarazo se fue a la derecha del marco ruso.

El arreón inicial no tuvo efectos en el marcador y Lopetegui, buscando más presencia en el remate, dio entrada a Morata en sustitución de un desapercibido Muniain. Una acertada sustitución que no tardaría en producir resultados. Con un Alberto Moreno cada vez más influyente aprovechándose de los movimientos de Isco, el conjunto ruso empezó a sentirse incómodo pero supo sufrir durante los momentos más fluidos del ataque posicional español. Un respiro efímero, ya que no pudieron evitar que España sellase su dominio inaugurando el marcador. En una muestra de su preciso golpeo a balón parado, Thiago ejecutó una falta lateral y Morata apareció en el primer palo para cabecear al fondo de la portería rival.

A partir del gol, España dejó de sentirse atenazada por el temor al tropiezo y empezó a plasmar su mayor nivel cimentado en la fluidez de su circulación ofensiva. Canales se aprovechó del cansancio de la zaga rusa e incomodó a la espalda de los mediocentros rusos. En una triangulación del cántabro con Isco se rozó el segundo tanto pero el remate final de Morata se estrelló en la madera, que evitó el doblete del ariete madridista en su debut oficial con la sub-21. Fue el epílogo de un duelo en el que el conjunto español demostró su madurez para afrontar un estreno siempre complicado, donde el talento disipó los nubarrones de la primera mitad

España: De Gea; Montoya, Bartra, Íñigo Martínez, Alberto Moreno; Illarramendi, Thiago; Tello (Koke), Isco, Muniain (Morata); Rodrigo (Canales)

Rusia: Zabolotny, Cicherin, Burlak, Belyaev, Schennikov; Bibilov (Grigoriev), Shatov, Tsallagov (Kirillov), Petrov, Yakovlev; Cheryshev (Kanunnikov)

Goles: 1-0 Morata (min.81)


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