Francia intimida y barre a la anfitriona




Pogba mejoró sus prestaciones con Kondogbia como acompañante en el doble pivote

Pogba mejoró sus prestaciones con Kondogbia como acompañante en el doble pivote

Los galos disipan las dudas con una arrolladora victoria ante Turquía

Mankowski modificó la medular y el equipo mejoró su ataque posicional

Un rodillo. La miscelánea perfecta de intensidad y pegada, aderezada con ambición. Eso fue Francia en estos octavos de final  en los que no dieron opción alguna a su rival. Ante la caliente afición turca, el partido empezó vibrante con un disparo lejano de Pogba, marca de la casa, que se fue por encima de la meta de Ozer. Los anfitriones pretendieron asumir el mando, pero rápidamente se estrellaron ante el rocoso combinado galo. Mankowski movió las piezas respecto a encuentros anteriores. Adelantó a Veretout para que Kondogbia formase doble pivote con el potente Pogba y su conjunto ganó en control de balón. Sanogo avisó con un remate desviado y Thauvin caracoleó por el costado diestro en otra acción peligrosa. Ante la sorprendente suplencia de Salih Uçan, Calhanoglu asumió el mando de las operaciones ofensivas turcas y fue el primero en aparecer por el área rival, pero su disparo no inquietó al sobrio Areola. El mediapunta nacido en Alemania echó en falta a su compatriota del Fenerbahce. Sin su mejor socio, se perdió en la maraña de musculosas piernas francesas.

Les bleuetes dominaban con claridad y solamente su falta de precisión en los metros finales impedía que tomasen ventaja en el marcador. Una ventaja que llegó en la estrategia, en un saque de esquina. El guardameta otomano chocó con Sarr y cometió un clamoroso error dejando un balón muerto que Kondogbia remachó al fondo de la red para inaugurar el marcador. El gol minó el ánimo de los turcos, que se vieron embotellados en su mitad de campo y solamente pudieron frenar los ataques galos a base de faltas. Bahebeck lo intentó con varios disparos desde media distancia, pero Ozer demostró capacidad para reponerse a su fallo en el primer tanto. El canterano del PSG, persistente en la búsqueda de la portería rival, encontró su recompensa superada la media hora de encuentro. Digne recorrió el carril zurdo y envió un centro al área que Bahebeck cabeceó al fondo de la red.

Francia por fin justificaba su vitola de favorita al título y maniataba a la selección anfitriona, al que solamente su inherente espíritu competitivo permitió acercarse a recortar distancias en una arrancada de Bakis. No lo logró y la primera parte finalizó con un amago de tangana que ponía de manifiesto el caldeado ambiente tras la vehemencia empleada en los balones divididos. En el segundo acto, espoleados por el calor de su hinchada, los anfitriones dieron un paso al frente y buscaron la meta de Areola. Una meta que se mantuvo milagrosamente imbatida tras un cabezazo de Calik, libre de marca en el segundo palo, que se estrelló en el lateral. Un disparo de Bakis despejado por un atento Sarr confirmó el cambio de guión. Turquía nunca se rinde y sus jóvenes estaban dispuestos a resarcirse de su discreta primera mitad.

Los otomanos se aprovecharon del descontrol en la medular gala y empezaban a cercar la portería de Areola, pero estuvieron a punto de sepultar su hazaña antes de comenzarla por culpa de un error individual. Fatih Turan  derribó de forma inocente a Bahebeck dentro del área. Thauvin no aprovechó el regalo desde los once metros y envió su lanzamiento a la grada. Turquía seguía viva, pero firmó su sentencia de muerte minutos después en un pésimo balance defensivo. Una peligrosa pérdida en la medular se convirtió en un rápido contragolpe culminado por Sanogo. El nuevo punto del Arsenal demostró ser más que un nueve de área en el siguiente gol galo. Cayó al costado diestro y abrió espacio para los llegadores desde segunda línea. Fabricada la jugada, él asistió y Veretout empujó sin oposición al fondo de la red.

El centrocampista del Nantes adornó un encuentro en el que le tocó realizar, de manera eficiente, una labor oscura  y castigó a un combinado turco en cuyo diccionario no existe la palabra rendición. Bakis encontró el premio a su persistencia tras finalizar en el área pequeña una buena acción de Calhanoglu. Pese al combativo carácter de los jóvenes otomanos, el tanto solamente sirvió para maquillar el resultado. Los de Mankowski dosificaron esfuerzos y velaron armas de cara al duelo de cuartos de final. Un enfrentamiento al que llegarán con la confianza renovada tras resarcirse de una discreta primera fase con esta demostración de poderío. Francia ha llegado y no tiene intención de marcharse antes de tiempo.

Turquía: Ozer; F. Turan (Calis), Calik, Cinemre, Durmus; C. Sahin, Ozturk, Yokuslu (Ucan), Akbunar (Koyunlu); Calhanoglu; Bakis

Francia: Areola; Foulquier, Sarr, Zouma, Digne; Pogba, Kondogbia; Thauvin, Veretout, Bahebeck; Sanogo (Vion) (Bosetti)

Goles: 1-0 Kondogbia (min.18), 2-0 Bahebeck (min.34), 3-0 Sanogo (min.68), 4-0 Veretout (min. 73), 4-1 Bakis (min.77)


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