Francia castiga la candidez africana




Kondogbia decantó la balanza del lado galo con un gol y una asistencia

Los ghaneses pagaron muy caros sus errores defensivos

Francia apeló a su mayor experiencia competitiva para decidir una contienda que se le había atragantado por la enérgica capacidad de lucha de los jóvenes ghaneses. Menos de cinco minutos cuando el reloj había superado la primera hora fueron suficientes para tirar por tierra la atrevida propuesta inicial ghanesa. El encuentro empezó vibrante, con un ritmo alto impulsado por el poderío físico de ambos conjuntos. Los compases iniciales hacían presagiar un duelo de piernas atléticas, un choque de trenes con un destacado protagonismo del desarrollo muscular hasta que el derroche físico fue haciendo mella en los jóvenes encargados de inaugurar el grupo A.

Los ghaneses no se amedrentaron por el favoritismo de sus adversarios y plantearon el choque como un intercambio de golpes en el que los mediocentros se vieron superados por la verticalidad de los ataques. Impulsados por la potencia de sus extremos, los pupilos de Tetteh dieron amplitud a sus maniobras ofensivas y buscaron las cosquillas a los laterales galos con asiduidad. Con el paso de los minutos, Ghana encerró a Francia en su propio campo y les bleuets comenzaron a sentirse incómodos. Más aún cuando el inteligente Narh aprovechó el espacio a la espalda de los pivotes para generar desconfianza en la pareja de centrales del OL. Solamente las endiabladas conducciones de un vertical Thauvin daban un respiro y permitían acercarse al marco defendido por Antwi. Fue el propio extremo el que gozó de la primera ocasión clara de peligro, pero el disparo del nuevo atacante del Lille se fue desviado.

Tras el frenético inicio, el esfuerzo físico fue haciendo mella y se incrementó la distancia entre líneas. El nuevo escenario benefició a los franceses, que comenzaron a llegar con peligro a base de paredes en tres cuartos de campo. Con un Pogba

Kondogbia fue uno de los destacados en la victoria gala

Kondogbia fue uno de los destacados en la victoria gala

más acertado en la distribución de juego, Francia pudo adelantar líneas y obligó a moderar a los ghaneses su ímpetu. Solamente dos providenciales despejes de Attamah evitaron que la igualdad en el marcador se rompiese antes de llegar al ecuador del encuentro. Después de recuperar energías en el descanso, los pupilos de Tetteh volvieron a mostrar su verticalidad para buscar la portería de Areola. Sin embargo, las primeras ocasiones de peligro se vieron teñidas de azul galo. Primero fue Thauvin el que no fue capaz de batir a Antwi tras un excelente servicio de Kondogbia y en el córner sucesivo Yaya Sanogo estrelló su acrobático remate en el poste.

El doble susto atemorizó a los ghaneses y les hizo replantear sus intenciones. Decidieron retrasar posiciones y establecerse en campo propio a la espera de ejecutar sus fulgurantes contragolpes. A Francia le faltaba claridad de ideas en la elaboración, pero todo gran equipo tiene un plan B para lograr sus objetivos. Y la alternativa de Mankowski era la pizarra. Digne hizo valer su potencia en el saque de banda y alojó el cuero en el corazón del área para que Kondogbia, sin oposición, lo cabecease al fondo de la red. El tanto, castigo a los vicios de la inexperiencia profesional, desordenó la zaga ghanesa, que dejó esos espacios tan anhelados por los atacantes franceses. Kondogbia recibió en las cercanías del área rival y cedió para un participativo Sanogo, que definió con sangre fría entre las piernas del guardameta para doblar la ventaja en el marcador.

Francia le metió cloroformo a la circulación de balón y solamente optó por anular su efecto somnoliento cuando Ngando, deseoso de ganarse un hueco en el once inicial, entraba en acción. En una de sus arrancadas el atacante del Rennes condujo el cuero sin oposición y aprovechó las facilidades de la zaga africana para ceder en bandeja el tercer tanto a un Bahebeck que había demostrado poco acierto a lo largo del encuentro. El gol del canterano del PSG finiquitó el choque pese a la renuncia ghanesa a tirar la toalla. Una internada de Assifuah por el carril zurdo fue finalizada por Boakye, pero el tanto del ariete propiedad de la Juventus solamente sirvió para maquillar el resultado. Los jóvenes franceses superaron el siempre complicado partido inicial con una victoria solventada en la madurez competitiva, destapando las carencias de un combinado africano que promete dar guerra en los próximos encuentros.

Francia: Areola; Foulquier, Sarr, Umtiti, Digne; Veretout, Pogba; Thauvin (Ngando), Kondogbia (Lemina), Bahebeck; Yaya Sanogo (Bosetti)

Ghana: Antwi; Nketiah, Lartey, Attamah, Ofori (Baba); Duncan; Anaba (Boakye), Odjer (Ashia), Assifuah, Acheampong; Narh

Goles: 1-0 Kondogbia (min.65), 2-0 Sanogo (min.68), 3-0 Bahebeck (min.79)


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