España naufraga ante el oficio uruguayo




Serio partido de los charrúas para eliminar a la gran favorita

Jesé rompió su racha anotadora y la selección lo acusó

Jesé rompió su racha anotadora y la selección lo acusó

Avenatti decantó el duelo con un cabezazo en el tiempo extra

Un error en la marca fue suficiente para sellar la despedida de una competición en la que la selección española partía como clara favorita. Un testarazo de Avenatti en las postrimerías del primer tiempo de la prórroga decantó un choque disputado, con dosis de épica, en el que cualquiera de los contendientes pudo salir vencedor. España jugaba sin red y al lanzar la moneda al aire salió cruz. Los de Lopetegui se vieron noqueados por el duro golpe que supuso el tanto uruguayo y les faltó puntería para darle la vuelta al marcador. La suerte fue esquiva a los jóvenes españoles y Jesé no se enfundó el traje de salvador, como en otras ocasiones, para evitar una dolorosa eliminación ante un correoso combinado uruguayo.

Se presumía un choque de pesos pesados y el duelo no defraudó. Aún con el susto en el cuerpo por el agónico triunfo ante México en octavos de final, los pupilos de Lopetegui salieron tensos, dispuestos a hacerse con el control de la posesión y conferir fluidez a la circulación. Sin delantero centro, España pretendía sumar un efectivo más en la medular con Suso y así generar huecos a la espalda de los centrales para las carreras de Jesé y Deulofeu. Los charrúas se ordenaron como un equipo compacto, con las líneas juntas para dificultar la fluidez del ataque posicional español. Uruguay no disfrutaba de la posesión pero demostró que no le hacía falta dominar para generar peligro. El costado zurdo comenzaba a ser campo de operaciones ofensivas y allí nacieron las primeras ocasiones de peligro. Primero Pais y después De Arrascaeta recibieron precisos envíos desde ese flanco pero sus remates no pudieron ser dirigidos a la portería de Sotres.

Lejos de achicarse por los zarpazos sudamericanos, España reaccionó con personalidad. En un saque de esquina, Deulofeu, tan osado siempre como imprevisible, envolvió el cuero desde el banderín y rozó el gol olímpico, pero De Amores demostró su idilio con el larguero tras una gran estirada. La ocasión espoleó a los españoles, que se volcaron frente a la portería del guardameta del Liverpool de Montevideo durante los siguientes minutos. Oliver Torres y Deulofeu conectaban con asiduidad y España creció estableciéndose asiduamente en campo contrario. Encerró a Uruguay en su propia área y rozó el gol con Deulofeu y Manquillo, pero el poblado entramado defensivo puesto en liza por Verzeri resistía las embestidas del inspirado adversario.

Fue una batalla variada en cuanto a artillería, en la que España demostraba la precisión de su fino arsenal, con el pase corto como elemento dañino y Uruguay proponía una guerra de guerrillas, con ataques rápidos por los costados y emboscadas en las jugadas de estrategia, como la que casi consolida De Arrascaeta en la antesala del descanso. Suso probó el misil de largo alcance, pero De Amores, atento guardián del campamento celeste, le negó la condecoración del gol al gaditano antes de que el colegiado decretase la tregua. Las líneas se resquebrajaron tras el descanso y el combate se abrió un poco más. Uruguay seguía explotando la fortaleza de su flanco izquierdo y España aprovechó el paso delante de los de Verzeri para buscar las cosquillas con transiciones rápidas.

 Según avanzaban los minutos, ya fuese por cansancio o por mérito uruguayo en la basculación, a España le costó consolidar la fluidez en la circulación de balón. Lopetegui observó que el  goteo de llegadas al marco de De Amores descendía y decidió mover ficha para dar entrada a una referencia ofensiva como Paco Alcácer en detrimento de Campaña, el hombre ancla. La entrada del ariete valencianista a punto estuvo de dar réditos goleadores en una de sus primeras acciones. Manquillo sacó un centro desde el costado, Alcácer arrastró a Giménez y habilitó espacio para la entrada de Jesé al segundo palo, pero el canario no pudo dirigir su remate.

La frescura de Alcácer encontró las cosquillas de los zagueros sudamericanos. Jesé le habilitó para situarle en una batalla individual con Gastón Silva y, cuando parecía que se había liberado de su vigilancia, el capitán uruguayo sacó la pierna para evitar su disparo. El fantasma de la eliminación comenzó a sobrevolar Bursa, Uruguay se cobijó en su mitad de campo y España comenzó a asegurar más las entregas para no tener que enfrentarse a los contragolpes. Todos pensaban ya en la prórroga, una prórroga que a punto estuvo de evitar Uruguay en los últimos coletazos del tiempo reglamentario. Gianni Rodríguez mostró su potencia en el saque de banda y una prolongación de Rolán se envenenó sobremanera. Sotres evitó la derrota con una gran estirada que se saldó con un fuerte choque contra el poste que le impidió seguir en el terreno de juego.

La prórroga reavivó la intensidad y ambos conjuntos se introdujeron en una dinámica de intercambio de golpes en el que la fatiga mermaba la precisión. Verzeri añadió centímetros con Avenatti para castigar las carencias españolas en las jugadas a balón parado y su apuesta no pudo ser más certera. El ariete de River Plata de Montevideo, incomprensiblemente emparejado con Bernat en el primer palo, cabeceó al fondo de la red un saque de esquina. España se volcó sobre el marco de De Amores pero le faltó puntería. Oliver sacó su repertorio de asistencias pero ni Manquillo ni Puerto, en posición inmejorable, remataron entre los tres palos. El cronómetro jugaba en contra de los españoles y el miedo a la eliminación aturulló los ataques. Presa de las prisas, España murió en campo contrario.

España: Sotres (R. Yáñez); Manquillo, Puerto, Derik, Bernat; Campaña (Alcácer), Saúl; Deulofeu (Denis), Oliver, Jesé; Suso

Uruguay: De Amores; Varela (Velázquez), Giménez, G. Silva, G. Rodríguez; Pais, Acevedo (Rolán), Cristóforo (Avenatti), Laxalt; De Arrascaeta, N. López,

Goles: 0-1 Avenatti (min.103)


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