España golea a una endeble Albania y sigue sin conocer la derrota




Victoria con juego vistoso tras el descanso después de una espesa primera mitad

Morata sigue con su racha anotadora en la sub-21

Morata sigue con su racha anotadora en la sub-21

Muniain hizo doblete en un encuentro en el que Morata y Jesé siguieron engordando sus registros goleadores con la casaca nacional

La selección española sub-21 sigue con su paso firme en el camino al Europeo de la categoría y goleó a Albania en un encuentro en el que rindió de menos a más. Tras aplastar a Austria en el primer encuentro del proceso clasificatorio, recibía en Las Gaunas a una débil selección albanesa y aunque muchos auguraban una goleada sin dificultades, la resaca del éxito provocó que la abismal diferencia entre el combinado español y el balcánico no encontrara su reflejo hasta la segunda mitad. En un compromiso de ritmo bajo y escasas ocasiones de peligro durante el primer acto, a España le costó romper el poblado entramado defensivo albanés, pero cuando lo hizo los roles de uno y otro conjunto no pudieron quedar mejor definidos. España atesora mimbres más que suficientes para revalidar su corona de rey continental y Albania no es más que una mera comparsa en el camino a la República Checa.

El choque plasmó la desnivelada balanza entre españoles y albaneses pero, en ocasiones, el fútbol requiere de paciencia para que los roles predefinidos se plasmen sobre el terreno de juego. Bien fuese por exceso de confianza o por falta de brillantez asociativa, los primeros compases del encuentro discurrieron sin ocasiones de peligro y contra todo pronóstico fue Pacheco el guardameta que tuvo que abortar la primera situación de gol tras una imprecisa cesión de Alberto Moreno que cerca estuvo de aprovechar un pícaro Shala. Los discípulos de Lopetegui reaccionaron y apelaron al talento individual para poner en aprietos a su adversario. Deulofeu, desborde en estado puro, aprovechó la amplitud del costado diestro y apurando la línea de fondo envío un centro al área que remató Muniain, pero el testarazo del atacante navarro fue repelido con una buena estirada de Strakhosa.

Generosos en el esfuerzo y disciplinados en la basculación, los albaneses, ordenados en un rígido 4-1-4-1, taparon coherentemente las líneas de pase y apenas vivieron sobresaltos ante la poca fluida circulación española. Se formó un embudo en la zona central que, al filo del descanso, el desequilibrio por los costados desatascó. Deulofeu volvió a galopar por el flanco diestro ganando por velocidad a un desquiciado Matoshi, Morata arrastró a toda la zaga al primer palo y el extremo gerundense envío el cuero al segundo para que Munain, libre de marca, lo empujase al fondo de la red. Con una Albania resignada a perseguir a los habilidosos centrocampistas españoles, el extremo del FC Barcelona cedido al Everton volvió a hacer diabluras descosiendo toda la zaga visitante pero su centro fue despejado por un atento Strakosha.

A la vuelta del descanso, los jóvenes españoles, deseosos de borrar su gris primera mitad, buscaron imprimirle mayor mordiente a sus ataques y Morata no tardó en probar fortuna desde media distancia pero se topó con la estirada de Strakosha. El seleccionador albanés decidió arriesgar dando entrada a Kavazaj en detrimento de Rrhamani. En clave posicional, la modificación suponía prescindir de un efectivo en la medular. España pasó a gozar de superioridad técnica y numérica en la medular y Sergi Roberto pronto lo puso de manifiesto. El centrocampista azulgrana condujo con habilidad el cuero en las inmediaciones del área rival y lo cedió para Muniain, quien al primer toque y tras un magnífico gesto técnico lo situó en la escuadra del palo largo haciendo inútil la estirada del guardameta balcánico.

El gol terminó por derribar la resistencia albanesa. España se desató y mejoró a nivel colectivo e individual. Carvajal y Morata repitieron el buen entendimiento exhibido el pasado jueves en Austria. El lateral de Leganés emergió con potencia en la zona de tres cuartos y pasó en profundidad para su compañero de club, que cruzó su derechazo y sorprendió a un Strakosha que erró en el despeje. Los de Lopetegui se gustaban y lo que comenzaba a ser un avasallamiento al área albana se vio favorecido por el aire fresco ofrecido por los suplentes. Nada más ingresar al terreno de juego, Jesé tuvo la ocasión de finalizar una gran jugada coral, pero su disparo cruzado fue despejado en un alarde de reflejos por un Strakosha que se resarcía así de su fallo en el tercer gol español. El canario, dotado con ese intangible tan preciado que es el olfato goleador, centró su posición tras la salida de Morata y pronto encontró al recompensa del gol. Sorteó a su par dentro del área, combinó con el debutante Carles Gil, y definió al primer toque con la frialdad de los grandes ‘nueves’. Jugada de alta escuela para un combinado que demostró en el segundo periodo los argumentos que permiten vislumbrar un relevo más que esperanzador para los dobles campeones continentales de la categoría. Fue el broche de oro a un desempeño progresivo de unos jóvenes que parecen haber olvidado el significado de la derrota tras 28 duelos sin conocerla.

España: Pacheco; Carvajal, Sergi Gómez, Amat, Alberto; R. Pardo; Deulofeu, Sergi Roberto, Ó. Torres (Sarabia), Muniain (Jesé); Morata (Carles Gil)

Albania: Strakosha, Abazi, Prenci, Gjokaj, Matoshi; Rrhamani (Kavazaj); Shala, Hasani, Bunjaku, Hoxha; Neziraj (Morina)

Goles: 1-0 Muniain (min.34), 2-0 Muniain (min.51), 3-0 Morata (min.59), 4-0 Jesé (min. 72)


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