España ensucia su estrella




Los de Milla se despiden de la competición sin inaugurar su casillero de goles

Triste imagen en un duelo intrascendente 

Llegaba España al inicio del torneo soñando con una final contra Brasil pero pronto se dio de bruces contra la triste realidad. El panorama fue desalentador desde el minuto uno del primer duelo. Un conjunto deslavazado, romo en ataque e increíblemente frágil en la parcela defensiva que nunca pudo imprimir la fluidez en la circulación de balón que le caracterizó en ocasiones anteriores. En Old Trafford se peleaba por el honor pero ni siquiera de ese valor intangible se pudo hacer gala en tierras británicas. El partido nunca logró adquirir un ritmo alto de intensidad, así como un dominador claro. Fue Marruecos quien más se acercó al área rival durante los compases iniciales. Apurando sus opciones de acceso a los cuartos de final, los africanos buscaron la portería rival. La primera ocasión de gol llegó por medio de Labyad, que aprovechó un lejano libre directo para dar el primer susto a De Gea. Los minutos pasaron y los españoles siguieron sin encontrar su lugar en el terreno de juego. También el inexorable discurrir del reloj fue matando la intensidad del arreón inicial del combinado magrebí.

Con Oriol Romeu en la base de la jugada, los de Milla tampoco consiguieron desarrollar un estilo de juego fluido. España volvió a ser un equipo plano, con ritmo tedioso en la circulación e intensidad ínfima a la hora de recuperar el cuero, mostrándose excesivamente nervioso en la parcela defensiva cada vez que un atacante conducía el balón en la zona de tres cuartos. En definitiva, fue una caricatura del conjunto que se proclamó campeón de Europa sub-21 hace poco más de un año. Fruto del nerviosismo que ha caracterizado a los pupilos de Luis Milla en la retaguardia llegó una de las ocasiones más claras de la primera mitad cuando se bordeaba la media hora de encuentro. El conjunto dirigido por Verbeek combinó en la frontal del área y un centro de Labyad fue rematado por Barrada, pero como el mediapunta del Getafe tuvo que efectuar el disparo con su pierna menos hábil la trayectoria de su golpeo no cogió portería. Aún con un ligero control marroquí sobre el balón, España pudo adelantarse antes del descanso cuando Mata inventó un gran pase entre líneas para dejar a Adrián solo ante Amsif, pero el atacante del Atlético de Madrid envió su disparo al poste.

En busca de ese generador de juego ofensivo que tanto ha echado en falta España a lo largo de la competición, Milla, como en los dos encuentros anteriores, volvió a dar entrada a Ander Herrera al comienzo de la segunda mitad. No produjo excesivos efectos la modificación, puesto que el acierto de Barrada en la lectura de juego y la movilidad permanente de Amrabat fueron un quebradero de cabeza para la zaga española, que tuvo que soportar los envites de los africanos durante el comienzo de la segunda mitad. Con la entrada de Tello, el extremo catalán desplazó a Muniain al carril diestro y a Mata a la parcela central, en busca de que el asturiano hilvanase alguna jugada que pusiese en jaque a la zaga africana.

Nuevamente el cambio de fichas efectuado por Milla siguió sin producir el resultado deseado y fue el conjunto dirigido por Verbeek el que generó una nueva ocasión de peligro. En una de las numerosas caídas a banda de Amrabat, el nuevo atacante del Galatasaray dejó a Barrada libre de marca pero el centrocampista formado en la cantera del PSG no encontró el hueco entre las piernas de De Gea, prácticamente el único lugar disponible para batirle. El esperpento español llegó a su máximo exponente cuando Adrián se quedó libre de marca ante Amsif y se creyó ubicado en posición antirreglamentaria. Cuando comprobó que el asistente, acertadamente, no señalaba fuera de juego intentó elevar el cuero pero apenas lo rozó y el esférico se paseó a cámara lenta por las proximidades de la meta marroquí.

La grotesca acción sirvió para espolear al conjunto español, que decidió establecerse en campo rival y obligó a los africanos a agrupar efectivos alrededor de su guardameta. Los ‘leones del Atlas’ intentaron buscar la victoria del honor con varios contragolpes pero no lograron poner en grandes aprietos a De Gea. Cuando se llegaba al final del tiempo reglamentario Adrián recogió un buen servicio de Ander Herrera y estuvo a punto de inaugurar su casillero de goles pero se encontró con Amsif, que desvió el disparo al larguero, otro de los enemigos españoles a lo largo de la competición. El marcador no se iba a estrenar y ambos equipos se despidieron del torneo ofreciendo una triste imagen.

España: De Gea; Azpilicueta, Botía, Íñigo Martínez, Jordi Alba; Oriol Romeu, Javi Martínez (Ander Herrera), Isco (Tello); Mata, Adrián, Muniain

Marruecos: Amsif; Jebbour, Abarhoun, Feddal, Noussir; Bidaoui (El Hassnaoui), Kharja, Fettouhi, Labyad; Barrada; Amrabat

 


Deja un Comentario