España cierra su preparación con una trabajada victoria sobre Rusia




Un grave error de Mariño dio alas a un rival correoso

Thiago demostró la importancia de su regreso y dirigió al equipo tras el empate ruso

Thiago lideró a su selección hacia la victoria. Foto: henrikalexandersen

Thiago en acción con la sub-21. Foto: Kafuffle (CC)

En un anticipo del duelo que abrirá el grupo B del Europeo sub-21 que se disputará el próximo mes de junio en Israel, España superó con solvencia a un combinado ruso que presentó batalla aprovechando su competitividad y un grave error de Diego Mariño. Lopetegui se tomó el encuentro como banco de pruebas y solamente cuatro hombres repitieron titularidad respecto a la victoria del pasado jueves frente a Noruega. Todo lo contrario realizó su contrincante en la pizarra. Nikolai Pisarev solamente un introdujo un cambio respecto a la alineación que cayó derrotada frente a Italia el pasado fin de semana, provocado por la lesión de su ariete Smolov, pero puso en aprietos a un combinado español superior desde el punto de vista técnico.

Desde los compases iniciales, España tomó el control del balón ante un replegado conjunto ruso. Con el dominio territorial no tardó en llegar la primera muestra de peligro. Sarabia, que partía desde el costado derecho para buscar la diagonal hacia posiciones interiores, se aprovechó de la mala colocación de la zaga rusa y filtró un pase entre líneas para Rodrigo, pero el envío carecía de la tensión necesaria y Shchenikov  evitó que el hispano-brasileño armase el disparo. Todavía con el susto en el cuerpo Zabolotnyi comprobó impasible como un nuevo chut del ariete del Benfica se fue a la izquierda de su portería tras una falta lateral botada por su primo Thiago.

El asedio inicial de los pupilos de Lopetegui dio paso a un descenso en el ritmo de juego y desembocó en una circulación poco profunda, problema relevante para desarticular a un entramado defensivo que tampoco realizó grandes alardes de seguridad. Canales no halló huecos para recibir con peligro entre líneas y el siempre incisivo Deulofeu no pudo hacer sus habituales diabluras por el carril izquierdo ante las constantes ayudas de los centrales a Tcagallov. El balón cambió su residencia a la medular y los porteros comenzaron a convertirse en meros testigos con esporádicas intervenciones fruto de jugadas a balón parado o contragolpes mal conducidos por un Kanynnikov que se mostró voluntarioso pero falto de precisión.

Justo cuando Rusia comenzaba a estirarse, España apeló a su poderío ofensivo y asestó la primera dentellada al marcador. Rodrigo recogió un pase de Deulofeu en la frontal del área, aprovechó un resbalón de Tcagallov y asestó un zurdazo cruzado que se coló en la portería de rusa. Una muestra más del olfato goleador de un ariete que está explotando a la perfección el talento de la magnífica generación de centrocampistas con los que cohabita sobre el rectángulo de juego. El gol sedó las intenciones ofensivas de los chicos de Pisarev, que solamente pudieron perseguir a los jugadores españoles hasta la llegada del descanso.

Tras el descanso, llegó la reanudación y con ella la sorpresa rusa. Yakovlev recogió el cuero en tres cuartos de campo, alzó la vista y soltó un zurdazo lejano que Mariño no acertó a atajar. El guardameta del Villarreal realizó bien la estirada pero erró de forma pueril en la colocación de las manos y el cuero se coló mansamente en el fondo de su portería. Con las tablas, el duelo se encendió y el ritmo del encuentro ascendió. El cuadro visitante adelantó su presión y los integrantes de la medular española comenzaron a sentirse incómodos ante la agresividad de sus adversarios. Subieron las revoluciones y la contienda tomó un cariz áspero, tornándose en una batalla de pierna dura en la que los jóvenes españoles tenían todas las papeletas para salir perjudicados.

La segunda tanda de cambios introducida por Lopetegui ofreció más control a los suyos. Con el ingreso de Koke logró apuntalar el centro del campo y recuperó el control que había perdido en el primer cuarto de hora transcurrido después del descanso. España retomó el bastón de mando y profundizó a través de las incursiones de Montoya, generando huecos en la disciplinada zaga rusa. El dominio comenzó a hacerse patente y fruto de él surgió de nuevo la ventaja en el marcador. Muniain se movió por posiciones interiores, combinó con Thiago y envió un derechazo directo al palo izquierdo de la portería defendida por Flitsov. El navarro y el canterano azulgrana son descaro combinado con excelentes condiciones técnicas y volvieron a poner de manifiesto su excelente relación dentro del terreno de juego para desgracia de los jóvenes rusos.

El tanto liberó a los españoles, que comenzaron a monopolizar la posesión del cuero con largas asociaciones que sosegaron las intentonas de rebelión visitante. Ya satisfecha con el botín, España levantó el pie del acelerador y se dedicó a administrar su ventaja. Solamente la electricidad de Tello puso algo de picante a un duelo que se cerró con un polémico penalti en tiempo de descuento tras una entrada de Burlak para frenar la internada de Montoya en el área rival. Thiago, capitán y director de la orquesta española, no falló desde los once metros y colocó el definitivo 3-1 en el luminoso. Israel espera y España llegará con un pleno de victorias que le permite afrontar la competición con la vitola de favorita al triunfo final.

España: Mariño; Montoya, Bartra (Amat), Nacho (Íñigo Martínez), Moreno (Muniesa); Camacho (Illarramendi), Thiago; Sarabia (Tello), Canales (Koke), Deulofeu (Muniain); Rodrigo (Álvaro Vázquez)

Rusia: Zabolotnyi (Flitsov), Tcagallov, Chicherin, Burlak, Shchenikov; Zotov, Petrov; Yakovlev, Kirilov, Cheryshev (Panyukov); Kanynnikov (Bezlikhotnov)

Goles: 1-0 Rodrigo (min.38), 1-1 Yakovlev (min.50), 2-1 Muniain (min.70), 3-1 Thiago (min.93)


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