En busca del emir juvenil




Alen Halilovic, debutante más joven en la historia de la selección croata

Alen Halilovic, debutante más joven en la historia de la selección croata

Los Emiratos Árabes Unidos acogen una nueva edición del Mundial sub-17. Una competición que supone la primera toma de contacto a nivel planetario de aquellos jóvenes que pretenden iniciar un fulgurante sendero hacia el estrellato. Casi todos los cracks actuales han brillado o, al menos, participado en este torneo, vivero inagotable de talentos y ocasión inmejorable para que los ojeadores de los grandes clubes recluten promesas que años más tarde multiplicarán su valor. La igualada cita por la tierna edad de sus participantes no esconde ciertos candidatos a la victoria final antes de que suene el pitido inicial. Argentina y Brasil quieren certificar el buen nivel mostrado en un Sudamericano sub-17 en el que también destacó el combinado uruguayo.

Los cariocas cuentan con una amplia nómina de jugadores a seguir, aunque algunos lleguen lejos de su mejor nivel como Indio, habilidoso centrocampista zurdo de preciso golpeo de balón y Mosquito, buen finalizador que transforma en goles su viveza dentro del área. Para suplir ese bajón de forma experimentado por Mosquito está Kennedy, atacante vertical de potente golpeo, quien puede sacar provecho de las incursiones ofensivas de Abner, lateral zurdo de largo recorrido perteneciente a la clásica estirpe de zagueros brasileños. Son los argumentos más destacados para que la canarinha conquiste su tetracampeonato y desempate en el palmarés con Nigeria, liderada en esta generación por el goleador Success.

El rival histórico de los verdeamarelos, Argentina llega a territorio asiático, como vigente campeón sudamericano en la categoría y con una potente columna vertebral forjada en las divisiones inferiores de River Plate. El sobrio guardameta Batalla es el dominador absoluto de un área en el que también se impone el central Mammana, pilar fundamental de la retaguardia por su temple en momentos calientes. Ellos son los pilares del edificio defensivo de un conjunto con notables individualidades ofensivas. Uno de los destacados es, Driussi, es un atacante dinámico y atrevido, principal beneficiado del talentoso aunque discontinuo Leo Suárez.

El tercero en discordia es Uruguay, subcampeón actual y un asiduo en las últimas rondas de certámenes en categorías inferiores. El mediocentro Pizzichillo es el motor del equipo. Disciplina táctica, criterio en el pase y llegada desde segunda línea le avalan. Por delante suyo el zurdo Kevin Méndez, elegante en el golpeo y atrevido en la conducción, y Leandro Costa, delantero oportunista y rápido en la ejecución para engarzar un buen ataque que permita soñar con alcanzar altas cotas. El primer escollo a superar será un grupo durísimo en el que se enfrentarán a Italia, subcampeón europeo, y a Costa de Marfil, rey africano.

En lo que respecta al continente europeo, Rusia, Italia y Suecia apuntan a equipos más destacados con la incógnita de Croacia desde el punto de partida. Los ex soviéticos son un conjunto rocoso que superó a sus rivales en el pasado desafío continental mostrando una extraordinaria solidez para maniatar a su adversario. Mitryushkin es un sobrio guardameta que aúna colocación y eficacia en el desafío desde los once metros. El mejor aliado para la custodia de su marco es Khozhaniyazov, central zurdo anticipativo y de extraordinaria salida de balón que sufre en el cuerpo a cuerpo ante arietes muy físicos. Golovin es quien lleva la batuta del equipo y principal lanzador de unos contragolpes en los que Zuev muestra su habilidad y facilidad para el desequilibrio en los metros finales.

Con esos mimbres y gracias a los lanzamientos desde el punto de penalti arrebataron la gloria europea a una Italia con varios nombres a tener en cuenta. El primero el guardameta Scuffet, aún por formar en el juego aéreo pero con un aplomo que le ha llevado a consolidarse como asiduo en las convocatorias del plantel profesional del Udinese. El central de origen africano Capradossi aúna eficacia en sus acciones defensivas con acierto en las jugadas de ataque a balón parado. El mediocentro Pugliese es el metrónomo del equipo, elegante en la distribución y hombre fuerte de una línea medular en la que Tutino aporta profundidad por el costado diestro y suministra asistencias al corpulento Cerri, delantero centro de raza que tanto florece en el país transalpino.

Menos aspiraciones al triunfo final alberga Suecia, pero es capaz de dar más de un susto a cualquier favorito al título. La selección escandinava es competitiva en gran medida por los dos jugadores que militan en la academia del Chelsea, Suljic y Ssewankambo. El primero es un defensor versátil, rápido en el corte y pegajoso en la marca, adaptable a varias posiciones de la línea defensiva. El segundo, un auténtico pulmón, capaz de barrer el juego ofensivo del conjunto adversario con su gran despliegue físico. La responsabilidad en la parcela ofensiva recae en Erdal Rakip. El rendimiento de Croacia es más difícil de predecir. Los balcánicos cuentan con la individualidad más deslumbrante del torneo pero en anteriores ocasiones se ha comprobado que a estos niños prodigio les cuesta adaptarse al cambio de mentalidad. Halilovic, zurdo de espectacular puesta en escena por su visual regate, es el debutante más joven de la Champions League pero tanto ruido mediático parece haber enturbiado su rendimiento reciente. Cierra el abanico de combinados a destacar México, defensor del título y con hombres como Almanza, mejor jugador en el proceso clasificatorio de la CONCACAF, y Granados, referente ofensivo del cuadro azteca. Estos conjuntos y posibles sorpresas como la Japón comandada por el atrevido Miyoshi dan forma a una competición en la que talento e imprevisibilidad son factores históricamente ligados.

@Ivolemon25


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