El pase corto de Japón arrasa a Venezuela




Sugimoto inauguró el marcador y puso la primera piedra de la victoria japonesa

Sugimoto inauguró el marcador y puso la primera piedra de la victoria japonesa

Extraordinaria actuación coral japonesa para alcanzar los octavos de final

Nakamura, Nakano y Watanabe desquiciaron a un rival inferior de principio a fin

Gracias a una extraordinaria exhibición coral, Japón venció a Venezuela para sumar su segunda victoria en la competición y alcanzar los octavos de final. Confrontaron dos estilos futbolísticos tan lejanos como la noche y el día. Los venezolanos lo fiaron todo al juego directo, la capacidad para cuerpear y el olfato goleador de sus delanteros. Los nipones se mostraron como un conjunto academicista, donde la estética iba acompañada de productividad colectiva. Casi automatizados para ‘ocultar’ el desequilibrio individual, con el pase corto como principal elemento dañino, los ‘samuráis azules’ se comportaron como engranajes cuidadosamente ensambladas. Una comunión que deparó consecuencias positivas pero que no ocultó algunas negativas, ya que la intensa y automatizada presión tras pérdida se venía abajo como un castillo de naipes cuando uno de sus integrantes no cumplía con eficiencia su cometido.

Paredes, toque y movimiento, fluidez en la circulación. Tres elementos que abocetaron el libreto futbolístico del combinado asiático, que asestó el primer golpe a su adversario cuando Sugimoto recogió un balón sin dueño en el corazón del área para inaugurar el electrónico. Por monopolio de la posesión el duelo se acercaba a monólogo japonés, pero apenas diez minutos más tarde del primer tanto, los jóvenes ‘vinotinto’ sacaron provecho de la carencia más alarmante de la selección japonesa, su desguarnecida línea defensiva. En un conjunto que ataca en masa, los laterales hacen un flaco favor a los integrantes del eje de la zaga. Así, Venezuela aprovechó el filón de los costados y en una jugada en la que el cuero se paseó de banda a banda, Caballaro acabó encontrándoselo en las inmedicianos del área pequeña para fusilar a Koto Abe. Un disparo, un gol. Efectividad máxima para un combinado sudamericano que se dedicó a perseguir sombras durante todo el encuentro.

Los nipones ejecutaban coreografías casi perfectas a las que les faltaba un final rompedor. En una de esas excelentes jugadas corales, Sugimoto se quedó libre de marca y buscó finalizar la jugada con un zurdazo, pero su disparo se estrelló en el cuerpo de un atrevido Velásquez que le negó el doblete. Lo que no pudo lograr Sugimoto sí lo hizo Watanabe al filo del descanso en otra magnífica acción colectiva. Nakamura se deshizo de su marcador en tres cuartos con un rápido cambio de pierna y habilitó para la carrera de Nakano, quien con opciones de finalizar la jugada cedió para que Watanabe empujase el cuero al fondo de la red rompiendo la igualdad en el marcador. Generosidad, velocidad y precisión para un equipo que engrandeció el significado de esa palabra.

El goteo interminable de ocasiones de peligro japonesas no desembocó en una goleada escandalosa por uno de los malos endémicos del fútbol nipón, el desacierto a la hora de finalizar las jugadas. Esa falta de puntería amenazó con salirle caro a los pupilos de Yoshitake. Venezuela mejoró con la entrada de Andris Herrera y Marquina rozó el empate en un complicado remate al borde de la frontal que se fue rozando el palo derecho de la portería defendida por Koto Abe. Pero cuando el empuje venezolano amenazaba con romper la ventaja asiática, un error pueril sentenció el partido. Watanabe retó a Tineo con un cambio de ritmo y este le arrolló en el lateral del área. Fue el propio capitán quien definió con maestría desde los once metros sellando la victoria para su país.

Los talentosos centrocampistas nipones exhibieron su amplio catálogo de asistencias para regalar unos contra uno a sus compañeros de ataque, pero el desacierto de estos últimos y el buen hacer de Velásquez impidieron un resultado más abultado. Al filo del tiempo reglamentario Watanabe, omnipresente durante el segundo período, apareció por el costado diestro para regalar el cuarto gol, pero Nagashima demostró que no era su tarde dirigiendo su disparo a las manos del cancerbero rival. La orquesta japonesa, con Nakamura, Nakano y Watanabe como tenores principales, ya está en octavos de final. Venezuela deberá luchar por conseguirlo en un encuentro a vida o muerte frente a Rusia.

Japón: K. Abe; Ishida (D. Sakai), Miyahara, Motegi, Mizutani; Saito (Nagashima), Nakano, Suzuki; Nakamura (Aizu), Sugimoto, Watanabe

Venezuela: Velásquez;  Tineo, Díaz, Lamantia (Cantele); Marquina, A. Benítez, Osío, Maceira; Zalzman (L. Pinto); Caraballo, J. Márquez (A. Herrera)

Goles: 1-0 Sugimoto (min.7), 1-1 Caraballo (min.17), 2-1 Watanabe (min.44), 3-1 Watanabe (p) (min.78)

@Ivolemon25


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