Diego Reyes, el experimentado benjamín del ‘Tri’




 

“Su condición la temporada pasada fue fantástica, este segundo año ha sido más difícil para él, en gran parte porque no ha tenido un descanso durante tres años, por jugar cada verano con su país”. Ese fue el argumento esgrimido por Ferguson para impedir que Chicharito, la gran estrella azteca acuda a los Juegos Olímpicos. Duras palabras para los aficionados mexicanos, que el mismo día se enteraron de que Carlos Vela también renunciaba a la cita de manera voluntaria para planificar mejor la siguiente temporada. Dos ausencias destacadas a las que se hay que añadir la de David Cabrera, el faro de la selección preolímpica durante el clasificatorio disputado en Estados Unidos. Sin embargo, un referente del combinado mexicano como Marco Fabián no cae en el desánimo y aboga por luchar por las medallas en Londres. A ello intentará contribuir el jugador más joven de los convocados por Tena para acudir al evento olímpico, Diego Reyes.

Diego Reyes es un elegante central de buen nivel técnico, capacitado para ofrecer una aseada salida de balón por su facilidad para batir la primera línea de presión. Inteligente a la hora de interpretar el juego, su gran sentido de la anticipación le permite abortar numerosos ataques rivales y ocultar las carencias de velocidad derivadas de su envergadura. Perfectamente adaptable al rol de pivote defensivo, desarticula un gran número de triangulaciones rivales merced a su buena disciplina táctica, leyendo bien el curso de la jugada para anticiparse a ella e iniciar ataques rápidos. Expeditivo al cruce, realiza bien las coberturas al lateral de su zona y achica bien a su marcado para impedir que progrese portando el cuero. Espigado, su capacidad de salto y su técnica en el testarazo le convierten en un referente en las jugadas a balón parado de ambas áreas. Aunque es valiente para acudir al choque, debe fortalecerse muscularmente para afrontar el cuerpo a cuerpo con mayores garantías.

Diego Antonio Reyes Rosales nació el 19 de septiembre de 1992 en la capital de México. Se crió en una familia acomodada de fuertes creencias religiosas mientras fue desarrollando una irrefrenable pasión por el balón. Eva, su madre, se volvía loca para poder sentar a su hijo delante de una mesa aunque fuese tan solo por unos minutos. Era un niño inquieto, atrevido y con una energía desbordante que saciaba practicando varios deportes. La natación y el fútbol eran los que más le atraían en su niñez, pero pronto tuvo que elegir y se decantó por este último. Sus padres decidieron ayudar al enérgico Diego a cumplir sus sueños y le inscribieron en una pequeña escuela futbolística de Jaguares.

Allí empezó a celebrar sus primeros goles, fruto de sus inicios como delantero. Con apenas 14 años decidió progresar en su aventura futbolística y llegó a Coapa, el centro de entrenamiento del Club América, entidad  mexicana con mayor número de títulos a nivel internacional. Los técnicos americanistas se encontraron con un niño espigado, de apariencia física endeble, pero no tardaron en detectar su talento. El primer paso para exprimir todo su potencial fue modificar su demarcación. De esta manera, fueron retrasando su posición en el terreno de juego hasta consolidarle como central o pivote defensivo.

Una vez afianzada su posición sobre el césped, se convirtió en uno de los mayores talentos de la cantera del club y atrajo la atención de los técnicos de la federación mexicana. Precisamente defendiendo los intereses del ‘Tri’ ha vivido varias experiencias que aceleraron su madurez como futbolista profesional. En 2009 vivió su primera toma de contacto con un torneo internacional disputando el Mundial sub-17 celebrado en Nigeria. Unos meses más tarde Jesús Ramírez, técnico del Club América por aquel entonces, le hizo debutar en la máxima categoría del fútbol azteca con apenas diecisiete años. Poco a poco fue abriéndose paso en la primera plantilla hasta hacerse con la titularidad.

Fue 2011 el año de su consolidación en el profesionalismo. Con el paso de los partidos fue creciendo su protagonismo hasta convertirse en uno de los puntales defensivos del club del Estadio Azteca. Lejos de acusar la inexperiencia mostró un nivel de juego altísimo y fue premiado con el galardón del Balón de Oro al mejor novato en el campeonato mexicano. Antes de recibir ese honor se vio recompensado con un billete para acudir a la Copa América en Argentina, donde disfrutó de la titularidad en el doble pivote durante los tres encuentros que el remodelado combinado azteca pudo disputar. Sin apenas tiempo para descansar hizo las maletas y partió a Colombia para defender al combinado sub-20 en el Mundial de la categoría que cerró cosechando un meritorio tercer puesto.

Antes de despedir 2011, Reyes añadió otra experiencia internacional a su carrera con la disputa de los Juegos Panamericanos celebrados en Guadalajara. El combinado azteca hizo valer su condición de anfitrión y se proclamó campeón del certamen sin cosechar ni una sola derrota. Una condición de invicta que iba a mantener la selección preolímpica que selló a comienzos de este año su pasaporte para Londres superando a todos los rivales que salieron a su paso en el proceso clasificatorio de la CONCACAF celebrado en Estados Unidos. Allí, Diego formó un gran tándem con Hiram Mier, otorgando solidez a una parcela defensiva que se vio magníficamente acompañada del acierto goleador de Marco Fabián y Alan Pulido.

Concentrados en la localidad de Toulon para disputar el prestigioso torneo como método preparatorio de cara al evento olímpico, Luis Fernando Tena está realizando alguna prueba para confeccionar la lista de dieciocho jugadores que defenderán los intereses mexicanos en Londres. Pequeños experimentos que no afectan a Diego Reyes, quien pese a ser el más joven de la expedición tiene plaza asegurada en suelo británico. Pretendido por varios clubes europeos como Manchester United o Atlético de Madrid, los Juegos Olímpicos pueden ser un gran trampolín en su carrera.


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    1. [...] México fue el único combinado que supo imponer su vitola de favorito, superando las expectativas al conquistar una histórica medalla de oro. Con un rendimiento in crescendo y una sólida organización defensiva que les convirtió en uno de los conjuntos menos goleados de la competición, los aztecas superaron a todos sus rivales demostrando la fortaleza del colectivo. Las importantes bajas de Chicharito, Carlos Vela, Jonathan Dos Santos o David Cabrera no supusieron ningún quebradero de cabeza para Luis Fernando Tena, que decidió seguir confiando en el bloque que ya había triunfado en los Juegos Panamericanos, el Preolímpico CONCACAF y el Festival Esperanzas de Toulon. La experiencia europea de Salcido y Giovani Dos Santos otorgaron ese plus de competitividad necesario para decantar encuentros que se complicaron como los duelos frente a Senegal y Japón. Wembley coronó a una selección bien trabajada, con mucho empaque e individualidades destacadas al servicio de sus compañeros como Marco Fabián, Hiram Mier o Diego Reyes. [...]

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