Borini culmina el regreso a los orígenes




Un solitario tanto del atacante del Liverpool dio el triunfo a los italianos

Holanda no certificó su dominio inicial y acabó desesperando ante el orden de la zaga azzurra

Italia venció por la mínima a Holanda y se medirá el próximo martes en el Teddy Stadium a España para buscar su sexto título europeo en categoría sub-21. Lo hizo en un ejercicio de fidelidad a su histórica tradición, esa que basa sus éxitos deportivos en una innata capacidad competitiva que le permite obtener resultados positivos a pesar de verse superada por su rival durante amplios tramos del encuentro. Los azzurrini rentabilizaron el solitario tanto de Borini y apelaron al pragmatismo para superar a una Holanda que no pudo transformar en goles la superioridad mostrada durante la primera mitad. Apenas hubo rescoldos de aquella apuesta descarada de Mangia exhibida durante la fase de grupos, pero a los italianos les fueron suficientes el oficio y la solidez defensiva para alcanzar la anhelada final.

La ansiedad por la altura de la competición tiñó de imprecisiones los compases iniciales y disparó la ansiedad de ambos conjuntos, incapaces de asumir el mando. Maher agitó el encuentro con un sutil de libre directo que se estrelló en el poste de la portería defendida por Bardi antes de que los protagonistas comenzasen a encontrar mayor acierto en sus

Borini anotó el único tanto del encuentro

Borini anotó el único tanto del encuentro

triangulaciones. En torno al primer cuarto de hora, el combinado oranje comenzó a hacerse con el control del cuero e incomodó la propuesta italiana. Con Verratti desbordado ante las escasas ayudas de Fausto Rossi, el triángulo formado por Strootman, Van Ginkel y Maher fue ganando paulatinamente la batalla en la medular. Con su faro apagado, los azzurrini no pudieron conectar con Insigne, titular después de que las molestias físicas pusieran en duda su concurso hasta última hora, y los pupilos de Pot respiraban aliviados. No así la retaguardia italiana, que vivía en tensión ante la amenaza de los extremos holandeses y las llegadas desde segunda línea de su capitán Strootman.

Discreto durante toda la fase de grupos, sin asumir los galones que le otorga el brazalete oranje, el mediocentro del PSV asumió la responsabilidad en la salida de balón y a los pupilos de Mangia no les quedó otra opción que la de retroceder hasta campo propio. Así se completó el primer tercio de encuentro, teñido de una firme tonalidad naranja. Holanda tenía muy claro el guión a seguir y lo puso en marcha de forma eficiente. Paciencia en el inicio de la jugada, control sobre el esférico y presión intensa tras pérdida en campo contrario, que vislumbraba riesgos para su propio portero cuando fallaba una pieza en el engranaje de la cadena. Un planteamiento audaz al que Italia destapó su primera carencia en una rápida transición comandada por el bullicioso Insigne. Immobile tiró uno de sus habituales desmarques de ruptura, pero su trastabillada galopada finalizó con un disparo bien despejado por Zoet.

El cansancio provocó un descenso en el ritmo del encuentro e Italia comenzó a soltarse ayudada por el dinamismo de su liviana estrella, pero no pudo evitar el sobresalto al filo del descanso. Blind se prodigó en labores defensivas y apareció en el balcón del área para sacar a relucir su golpeo, pero el potente disparo fue despejado por un Bardi que se mantuvo alerta pese a sus escasas intervenciones hasta ese momento. A renglón seguido llegó la respuesta de Borini, quien tras zafarse de la vigilancia del corpulento Martins Indi estrelló su derechazo en el lateral de la red. Gracias al dinamismo de Insigne, que no dudó en retrasar su posición constantemente para entrar en contacto con el cuero, mejoraron los italianos y pudieron nivelar antes del descanso el devenir de una contienda poco propicia para sus intereses.

Tras la reanudación, la contienda se convirtió en una partida de ajedrez en el que ningún participante tuvo la determinación suficiente para avanzar en el tablero. Holanda porque no encontraba la fluidez de los primeros minutos e Italia porque supo apelar a su histórica tradición bañada por la disciplina táctica que le permitiesen ver correr el reloj sin sobresaltos. Y cuando el tedio se adueñaba del encuentro y las piernas pesaban, Italia dio el golpe. Insigne caracoleó a Van Rhijn y filtró un balón al corazón del área. Allí apareció Borini, quien tras anticiparse al recién ingresado Van der Hoorn, orientó el cuero hacia su pierna derecha y definió con la sangre fría de los grandes delanteros para batir a Zoet. Todavía entusiasmados por la ventaja en el electrónico, los italianos evitaron gracias al acierto de su guardameta el retorno a la paridad. Un largo saque de banda desde el flanco diestro fue peinado por Luuk De Jong pero Bardi volvió a demostrar su categoría con una estirada plena de reflejos para mantener la ventaja transalpina. Tras el remate del espigado delantero, Italia se dedicó a interrumpir el ritmo del choque a base de protestas y sustituciones, esperando que el inexorable paso del tiempo cristalizase el sueño de la anhelada final. Italia volvió a ser Italia. En Jerusalén, el talento español examinará la solidez de su propuesta.

Italia: Bardi; Donati, Bianchetti, Caldirola, Regini; Florenzi, Verratti, Rossi (Crimi), Insigne (Sansone); Borini, Immobile (Gabbiadini)

Holanda: Zoet; Van Rhijn, De Vrij (Van der Hoorn), Martins Indi, Blind (Fer); Strootman, Van Ginkel; Wijnaldum, Maher, O. John (Depay); De Jong

Goles: 1-0 Borini (min.79)


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