Bertolacci apaga las alarmas




Noruega rozó la sorpresa pero un tanto sobre la bocina dio el liderato del grupo a los italianos

Mangia aprovechó el duelo para dar oportunidades a los menos habituales

Cuando un resultado satisface a dos conjuntos que se baten en duelo, lo más frecuente es que el marcador lo refleje tras la disputa de los noventa minutos. Y eso es lo que ocurrió en el choque entre los jóvenes noruegos e italianos, aunque las sensaciones de unos y otros no terminaron siendo tan positivas como podrían reflejar unas tablas que servían para que ambos cumpliesen sus objetivos antes del pitido inicial. No agradaron a ninguno porque el combinado nórdico vio escapar una primera plaza que le pertenecía segundos antes de que el choque finalizase y porque los italianos se fueron con el susto en el cuerpo al rozar la derrota en un compromiso que dominaron en la mayoría de los minutos. Con el fantasma de las tablas sobrevolando los prolegómenos, Skellerud por fin pudo alinear a sus jugadores más destacados después de sus compromisos con la selección absoluta. Mangia, por su parte, prefirió dar descanso a los puntales de su conjunto y decidió no arriesgar resguardando en el banquillo al cerebro de su conjunto, Verratti, apercibido de sanción.

Una de las novedades en el once inicial escandinavo, King, fue el primero en buscar las cosquillas a la zaga italiana. En una demostración de descaro, el delantero del Blackburn Rovers destapó las carencias de Caldirola e irrumpió con la potencia de su conducción en el área rival, pero Donati reaccionó a tiempo para evitar males mayores concediendo un saque de esquina. La jugada fue un amago osado dentro de unos compases iniciales impregnados por el conformismo. A Italia le servía el empate para asegurar el liderato de su grupo y los nórdicos aseguraban con un punto el acceso a semifinales. Sin Verratti, Italia no encontró la fluidez en la circulación que había demostrado en los anteriores compromisos en Israel y Dinamarca no pudo desplegar sus rápidas transiciones ofensivas. No hubo dominador claro ni tampoco precisión en las triangulaciones.

Solamente el desequilibrio de un activo Sansone ofrecía algo distinto en el ataque italiano. El extremo del Parma

Bertolacci evitó la derrota italiana con su espectacular remate

Bertolacci evitó la derrota italiana con su espectacular remate

aprovechó la ausencia de Insigne para demostrar su descarado regate y con sus constantes diagonales fue el quebradero de cabeza durante la primera media hora. Saponara aprovechó un desajuste en la zaga nórdica, pero Ostbo abortó su galopada haciéndose con el control del cuero tras abandonar los tres palos con determinación. Poco a poco Noruega fue retrasando posiciones y los italianos pusieron cerco a su portería. Rossi rozó la inauguración del tanteador con un peligroso disparo desde la frontal que se envenenó tras rozar el cuero en Henriksen y en el posterior saque de esquina fue Caldirola quien obligó a estirarse a Ostbo merced a un potente testarazo.

Al filo del descanso, los de Mangia volvieron a aproximarse al gol. Sansone buscó una vez más posiciones interiores y encontró a Destro, que sacó un buen derechazo repelido con agilidad por Ostbo. Italia apretó y solamente la gran actuación del inspirado cancerbero escandinavo, que se estrenaba en la competición, mantuvo las tablas al término de la primera mitad. Tras la reanudación, la brillantez continuó sin hacer acto de presencia en el estadio de Tel Aviv. Aún así, no faltaron las ocasiones de peligro para el combinado italiano. Una de las más claras llevaba la firma de Destro. El ariete de la Roma, tras deshacerse del portero noruego con un quiebro hacia su pierna buena, erró incomprensiblemente su disparo enviándolo al lateral de la red. Voluntarioso como pocos, el hoy referente ofensivo de los azzurrini confirmó que sus pobres guarismos de cara a puerta durante su primera campaña en la ciudad romana están íntimamente ligados a su bajo nivel de confianza.

Más timorata que en los duelos ante Israel e Inglaterra, Noruega sufrió para establecerse con continuidad en el campo rival, pero gozó de una buena ocasión para adelantarse en el marcador a balón parado. En un libre directo lejano, Hedenstad hizo gala de la potencia de su golpeó y estrelló el cuero en el larguero, poniendo en aprietos a un Bardi que vivió una relajada tarde. El cronómetro se movía con parsimonia mientras ambas selecciones abusaban de la horizontalidad en sus pases. Solamente los desmarques de un punzante Gabbiadini, que encontró en Sansone a un buen cómplice, amenazaron con romper la paridad. Una igualdad que se quebró al filo del tiempo reglamentario con un derribo de Caldirola a Strandberg en el área italiana. Cuando parecía que los transalpinos habían perdido la primera plaza, Bertolacci restableció el empate. En un balón colgado al área, Ostbo, impecable durante todo el choque, falló en su despeje de puños y el cuero se quedó sin dueño para que el centrocampista del Genoa lo alojase en el fondo de las mallas con una espectacular volea de espaldas a portería. Fue el brillante final a un duelo anodino que situó a ambos conjuntos en semifinales.

Noruega: Ostbo; Linnes, Nordtveit, Rogne (Strandeberg), Hedenstad; Henriksen, Konradsen, Berisha; De Lanlay, King (Ibrahim), H. Nielsen (Kastrati)

Italia: Bardi; Donati, Capuano, Caldirola, Regini; Saponara (Bertolacci), Crimi, F. Rossi (Florenzi), Sansone; Paloschi, Destro (Gabbiadini)

Goles: 1-0 Strandberg (min.90) (p), 1-1 Bertolacci (min.94)


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