11 ideal del Mundial sub-17




Nathan no contó con el apoyo de sus compañeros y Brasil sucumbió ante México en cuartos de final

Nathan no contó con el apoyo de sus compañeros y Brasil sucumbió ante México en cuartos de final

Amparada en una pegada demoledora, Nigeria superó a todos sus adversarios y conquistó el tetracampeonato para auparse en la primera plaza del palmarés histórico de la competición. Fue la recompensa a una selección vertical, que atacaba en tromba y nunca desaprovecha de aumentar el marcador como sí ocurría con otros combinados más especuladores como el argentino. La edición que finalizó ayer constituyó una debacle europea, en la que solamente la debutante Suecia salvó el honor con una medalla de bronce cimentada en su sorprendente carácter competitivo. A Italia no le bastaron las intervenciones salvadoras de su guardameta Scuffet y sucumbió en octavos de final ante la subcampeona México, verdugo en la siguiente ronda de un combinado brasileño que se estrelló en los once metros después de completar una excelente fase de grupos. Uruguay gustó en la primera fase y los octavos de final, pero sucumbió en el segundo duelo a vida o muerte ante el talento de Iheanacho y la pegada de Awoniyi, piezas clave de un arrollador conjunto nigeriano que conquistó con justicia un Mundial que como siempre ha dejado nombres a tener en cuenta.

ONCE IDEAL

Augusto Batalla (Argentina)

El portero más maduro de todos los presentes en tierras asiáticas. Guardameta que eleva la sobriedad a su máximo exponente. Con alma de líder transmite una inusitada sensación de seguridad, solamente puesta en entredicho con envíos aéreos cruzados. Dominador de su área, aúna reflejos, envergadura y buena colocación. Inteligente para interpretar el curso de la jugada, aprovecha bien su corpulencia para reducir el ángulo al atacante en el uno contra uno. Su enrabietada expulsión en semifinales fue el único lunar en una pulcra actuación.

Muhammed Musa (Nigeria)

Capitán y líder de la zaga, se mostró como el as en la manga de un combinado nigeriano osado por antonomasia. Lateral de largo recorrido, incansable en sus irrupciones ofensivas y engañoso respecto a sus aportaciones en campo contrario. Aparentemente tosco en la conducción, aprovecha bien la amplitud de su carril y demostró un notable tacto para asistir a los atacantes con envíos cruzados. Atrevido para probar fortuna con su potente disparo desde larga distancia, aunque tácticamente está por pulir cubre bien su zona escudado en sus condiciones físicas.

Emmanuel Mammana (Argentina)

El pilar sobre el que se cimentó todo el edificio defensivo de la ‘albiceleste’. Central disciplinado tácticamente, sereno en sus acciones y acertado para solventar transiciones defensivas en inferioridad numérica. Concentrado para realizar las coberturas al lateral de su zona, demuestra habilidad al cruce cuando bascula a los costados. Aún se siente incómodo lejos de su área, pero muestra detalles interesantes en la anticipación. Con criterio para batir la primera línea de presión rival, es importante en las jugadas a balón parado de ambas áreas.

Salomón Wbias (México)

Representa el perfil de central moderno, capaz de frenar a su marcado con automatismos defensivos pero con buen nivel técnico para ser un elemento fundamental en el inicio de las jugadas. Jerarca absoluto en la salida de balón, demostró osadía en los once metros frente a Brasil y batió con asiduidad líneas de pase tanto asistiendo como en conducción. Eficaz en las batallas aéreas, destacó en las jugadas de estrategia y voluntad para anticiparse a los movimientos del delantero lejos de su área. Debe controlar su ímpetu en los balones divididos.

Joaquín Ibáñez (Argentina)

Aunque perjudicó seriamente a su selección con su cartulina roja en la premia parte de las semifinales, ejerció con frecuencia como desatascador de un especulativo combinado argentino. Lateral zurdo de marca vocación ofensiva que añade olfato goleador a su capacidad para repartir asistencias desde el costado. Potente en la zancada y siempre dispuesto a doblar a su extremo, debe mejorar en el repliegue. Aún precipitado a la hora de elegir la mejor opción en campo adversario, colabora en las jugadas a balón parado merced a su buen hacer en el juego aéreo.

Chidiebere Nwakali (Nigeria)

De menos a más a lo largo del torneo, terminó constituyéndose como un elemento fundamental para equilibrar el dinamismo extremo de su selección. Capaz de sujetar al atrevido conjunto nigeriano, a su buen posicionamiento agregó un notable despliegue físico. Discreto pero efectivo, uno de las claves para el excelente funcionamiento colectivo del campeón y frecuente lanzador de sus fulgurantes contragolpes a través de buenos desplazamientos en largo hacia los costados. Versátil para jugar como pivote único, acompañado e incluso en el centro de la zaga.

Elias Andersson (Suecia)

Su labor fue capital para que el combinado nórdico conquistase la tercera plaza y alcanzase tan alto grado de competitividad. Desde la posición de mediocentro, dinamitó el juego ofensivo rival y comenzó a elaborar el de su país con su sedosa zurda. Por momentos excesivamente pausado, no siempre es profundo pero denota criterio para conservar la posesión y ofrece líneas de pase a sus compañeros para ofrecer soluciones al poseedor del cuero. Participativo e inteligente en la lectura de juego, reúne elegancia y precisión para sacar réditos a su golpeo a balón parado.

Kelechi Iheanacho (Nigeria)

Mejor jugador y segundo máximo artillero de la competición. Creatividad y gol para un jugador diferencial en los encuentros de mayor dificultad. Zurdo dinámico y clarividente en las proximidades del área rival para filtrar envíos en profundidad. El costado diestro fue su punto de partida pero sus movimientos abarcaron todo el frente del ataque. Capaz de desequilibrar desde el plano individual y desde el colectivo, aún debe pulir su intermitencia. Habilidoso en la conducción y el regate, atesora un preciso disparo desde media distancia.

Nathan (Brasil)

Aunque su selección no logró un hueco entre las cuatro mejores del torneo, estuvo presente en el reparto de premios al ser galardonado con el balón de plata. Talentoso y dinámico mediapunta con facilidad para generar ocasiones de gol. Habilidoso en el manejo del cuero y acertado en la asociación, demostró cambio de ritmo, último pase y acierto goleador para destrozar las defensas rivales. Imprevisible por su facilidad para crear peligro desde cualquier zona del ataque, mostró poco liderazgo cuando el panorama fue adverso ante México.

Musa Yahaya (Nigeria)

Un año menor que la mayoría de participantes en la competición pero una de las armas más peligrosas de la selección campeona. Ya fuese cerca del costado izquierdo o detrás del delantero, fue capaz de plasmar su atrevimiento y excelente manejo del cuero con ambas piernas para destrozar a las defensas. Maestro absoluto del amago y la finta, resquebrajó las zagas rivales con su habilidad para el regate y su clarividencia en la asistencia. Punzante en la diagonal, se asocia con facilidad en el balcón del área y arma rápido el disparo desde media distancia.

Valmir Berisha (Suecia)

Comparado por apariencia física y orígenes familiares con Zlatan Ibrahimovic, demostró una regularidad anotadora aplastante y conquistó la bota de oro del torneo. Potente en la zancada e incisivo para atacar los espacios, demuestra osadía y variedad de registros en la finalización de las jugadas. Bien formado físicamente, aúna criterio y habilidad para aguantar el cuero de espaldas. Una delicia para las incorporaciones de los centrocampistas desde segunda línea. Su corpulencia le resta velocidad en carrera pero no obstaculizo su oportunismo dentro del área.


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