Estados Unidos 129-92 Serbia: Élite dorada




Estados Unidos muestra su grandeza arrollando a Serbia y se corona por quinta vez en su historia campeona del mundo.

Kyrie Irving cuaja una final excelsa y brilla como el MVP del Mundobasket.

 

 

En el deporte, como en casi cualquier faceta de la vida, se ha demostrado que existen las élites. En Nueva Zelanda extraen un bello rugby hasta exprimirlo de la manera más dulce y servirlo en vaso brillante; en Jamaica lo que empieza siendo un don de supervivencia se puede convertir en la más gloriosa puesta en escena atlética… y en Estados Unidos, simplemente, domina el mejor baloncesto del mundo. Es cuestión de élites. Porque Team USA no ha conocido la derrota en todo el torneo y jamás ha estado más de 8 puntos por debajo en el marcador en ningún encuentro.  Porque ha jugado, ha hablado sobre la pista, ha callado, ha maravillado, ha vencido, ha convencido y ha reivindicado. Porque ha demostrado de lo que es capaz una selección que representa inevitablemente tanto a su país como a la liga número 1 de baloncesto en el mundo como es la NBA. Porque a día de hoy queda en evidencia que la actuación norteamericana en este deporte dista mucho de la que hacen el resto de sus rivales. Porque los mejores solamente se marcan un único objetivo obligatorio de autoexigencia: ganar. Porque, en definitiva, la élite del baloncesto pertenece a Estados Unidos de la misma manera que su justísima victoria. Hay que parecerlo, demostrarlo y serlo. Y ellos lo han hecho. Toda una élite de oro en este 2014.

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Foto: FIBA

Y eso que Serbia, rival digna y merecida finalista, comenzó con las ganas de que existiera partido en todo lo posible. Teodosic sacó la batuta y empezó a orquestar de manera brillante a los de Djordjevic con asistencias y penetraciones. Un juego muy correcto, con ataques fluidos, rápidos, provocando faltas y una defensa fuerte obligando a USA a jugar muy por fuera. Teodosic y Bjelica empezaron como dueños del partido y tanto sorprendieron los europeos a sus rivales que les llegaron a endosar un 7-15 en los primeros 6 minutos de juego. Serbia disponía de una ventaja de 8 puntos sobre Estados Unidos. La mayor distancia que le había sacado un rival a los de Coach K en todo el campeonato. Así que ésa fue la última vez que los europeos se sintieron realmente cómodos en el encuentro. Estados Unidos apretó en el rebote defensivo para salir al contraataque y el resultado no se demoró. Harden anotó 6 puntos de manera seguida y Kyrie Irving 7. Dos tiros libres de Cousins redondearon el parcial de 15-0 en apenas 2:20. Incontestable. Bjelica paró la sangría con dos tiros libres, pero la trituradora ya se había puesto en marcha y el paso de los minutos no iba sino a desgarrar todo lo que tuviera por delante. Kyrie Irving con otros dos triples ampliaba la distancia, y el primer cuarto acabó con el 35-21. USA Basketball solo en los primeros 10 minutos anotó con un acierto del 65% y con 4/4 en triples. Inalcanzable para cualquiera.

El segundo periodo empezó con un gran intercambio de canastas. Un triple de Teodosic por uno de Thompson. Dos acciones de Cousins y Faried por las de Bogdanovic y Raduljica. Pero todo aquel que entra en ese duelo contra Estados Unidos sale escaldado. Rudy Gay quiso tener su protagonismo y tras un mate espectacular, prosiguió el recital de perímetro. Gay, Irving, Harden por partida doble y Curry. Todos ellos desde la 6’75 con una sola respuesta serbia de la mano de Bjelica y Kalinic. Otro nuevo parcial de 17-6 para llegar al descanso haciendo mucho daño con un 11/18 en triples. El marcador reflejaba el 67-41 y con la máquina norteamericana engrasada era cuestión de minutos el momento de gloria yankee. James Harden y Kyrie Irvig se emergían como los líderes USA, pero al natural de Melbourne le quedaba más excelencia por mostrar.

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Foto: FIBA

Con una desventaja de 26 puntos, los serbios comenzaron enchufados el tercer cuarto. Aunque de nuevo entraron en esa dinámica de intercambio de canastas… en la que, otra vez, salieron perdiendo. Harden seguía sumando al igual que DeMarcus Cousins que hoy, por el problema de faltas de los interiores titulares, pudo disponer de más minutos y demostrar lo gran jugador que es. Por cada triple o acción europea, los norteamericanos doblaban la respuesta. Así, Kyrie Irving continuó con su explosión anotadora, prácticamente la misma que sus compañeros. Al finalizar el tercer cuarto el marcador reflejaba un insultante 105-67.

En el último periodo, sin ya nada en juego, Estados Unidos siguió sumando. Serbia, más atrevida y sin ninguna especulación con el marcador, también se apuntó a la ofensiva final incluso con acciones de alley oop. El partido acabó 129-92 con unas estadísticas demoledoras. Kyrie Irving justificó su MVP del torneo y de la final, evidentemente, con 26 puntos (6/6 en triples, 10/13 en tiros de campo) y 4 asistencias. Fue junto con James Harden (23 puntos,  8/11 en tiros de campo) los jugadores clave más destacados. Aparecieron en el momento oportuno para hundir el primer, brutal y definitivo parcial que dejaría ya encaminado a su equipo para la victoria. Serbia apenas tuvo opciones reales de ganar a Estados Unidos más allá de los primeros 6 minutos de partido. Pero los de Djordjevic dignificaron su labor, no solo en esta final, sino en el Mundobasket en general. Jugaron con lo que tenían, podían y sabían. Estuvieron bien dirigidos por el seleccionador y con un director de orquesta perfecto ejerciendo como prolongación. Milos Teodosic evidenció que con los años no se pierde la clase ni la calidad y fue bonito pensar que gracias a él los serbios pudieron llegar tan lejos. Pero USA Basketball son palabras mayores.

Con este Mundobasket conseguido por los estadounidenses, los de Coach K han demostrado muchas cosas. En primer lugar, han enseñado al mundo que aun llevando a un equipo estelar que no llega a la primerísima línea de constelación, son capaces de arrollar de una manera abismal. Ninguna selección, salvo los 27 minutos de la Turquía de Ataman, le ha disputado un partido con opciones reales de victoria. Solamente en la final se han encontrado con una desventaja máxima de 8 puntos en un encuentro. Y ha ganado a todos sus rivales por una diferencia superior a 20 tantos de distintas maneras. Con el triple o en la pintura. Con un jugador en racha o usando una dupla mortal. En segundo lugar, USA Basketball ha presumido en el parquet (no en la teoría, en sala de prensa, en egos o en especulaciones) de fondo de banquillo, carácter, calidad, técnica y, sobre todo, baloncesto. Mucho baloncesto. Una selección de los pies a la cabeza dignificando este deporte. Un combinado completo respetando al máximo al rival pero sabiendo su tremendo potencial. El tercer punto tiene que ver con las estadísticas. Estados Unidos consigue su quinto oro en un Mundobasket (1954, 1986, 1994, 2010, 2014), lo que le sirve para igualar a la que reinaba hasta ahora imperante en la historia: la extinta Yugoslavia. De hecho, con este trofeo USA se convierte junto con la propia Yugoslavia (’98 y ’02) y Brasil (’59 y ’63) en los únicos combinados nacionales en repetir de manera consecutiva entorchado. Además, los de Krzyzewski se elevan en solitario con 12 medallas como los más laureados en torneos mundialistas. Por pura estadística, siguen siendo la élite.

Y ese es precisamente el último aspecto. Estados Unidos es la élite incontestable en este deporte. Históricamente y en la actualidad. Por imagen y estadística. Una liga como la NBA, la cual es criticada en ocasiones por su carencia en táctica, demuestra que está unos cuantos niveles por delante en cuanto a técnica, calidad, recursos, espectáculo y potencial. Por ello, las virtudes tapan con mucho su defecto. USA Basketball representa la élite. Una élite joven, ambiciosa, segura de sí misma, construida sobre los más sólidos cimientos deportivos. En este Mundobasket de España ya acabado lo han vuelto a demostrar. En su deporte, de manera irrebatible, son la élite de oro. La élite dorada en la teoría y en la práctica.

 

 


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