El rey del tartán




Fermín Cacho fue un pionero en el atletismo nacional, en el que marcó un antes y un después

Si hablamos de atletismo en el ámbito nacional, la prueba que sale a relucir son los 1500m, donde España ha tenido grandes nombres como Reyes Estévez, Arturo Casado, Juan Carlos Higuero, Natalia Rodríguez y, sin duda, Fermín Cacho. El soriano es, tal vez, el mejor atleta español de todos los tiempos y alcanzó su cima en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Fermín Cacho (16 de febrero de 1969) es natural de Ágreda, Soria, y desde muy joven comenzó a practicar atletismo y a destacar en él. Un buen día su entrenador, Enrique Pascual (lee aquí la entrevista que le realizamos), trató de convencer a la familia de Fermín para que se trasladase a vivir a Soria para poder entrenar mejor y poder progresar más rápido, ya que, según Enrique Pascual, Fermín tenía potencial para convertirse en uno de los mejores atletas de la historia de España. Los padres de Fermín no pusieron ningún problema y a los 17 años se iría a Soria para comenzar una senda triunfal durante su vida deportiva.

En 1989 Fermín Cacho, con 20 años ganó el Campeonato de España de 1500m en el Estadio de Montjuic, recién reformado para la cita olímpica que tendría lugar tres años después y que resultaba premonitorio de lo que sucedería. El atleta natural de Ágreda seguía creciendo poco a poco siempre de la mano de su entrenador de toda la vida, Enrique Pascual, un hombre muy importante en la vida de Fermín Cacho. En 1990, y cumpliendo el servicio militar, fue por única vez en su trayectoria a disputar los Campeonatos de Europa indoor de Glasgow, donde logró una plata más que merecida, dando la sorpresa. En verano, en el europeo al aire libre de Split (Croacia), logra pasar a la final y allí ocupa una decepcionante decimoprimera posición de una carrera que le enseñará muchas cosas. En 1991 se disputan dos mundiales: el indoor en Sevilla donde Cacho logra la plata y el de aire libre en Tokio donde el soriano acaba la carrera en quinta posición.

Tras estas competiciones y los buenos resultados, Fermín Cacho se incrusta en la élite del atletismo mundial y muchos le ven como posible favorito al oro olímpico en Barcelona. Los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 fueron un punto de inflexión para el deporte español en su conjunto, y el atletismo no estuvo ajeno a ello. Este deporte logró cuatro metales en la cita barcelonesa. La primera la logró Daniel Plaza, oro en los 20km marcha, luego Antonio Peñalver consiguió la plata en decatlon, Javier García chico el bronce en pértiga y por fin llegaría el momento del soriano, oro en 1500 metros.

El 8 de agosto de 1992 fue el día clave de la carrera deportiva de Fermín Cacho.  El soriano creía que podía lograr el oro, estaba en unas condiciones físicas y mentales inmejorables. Se mantuvo vigilante respecto con sus rivales durante toda la carrera y, a falta de 200 metros, adelantó al keniata Chesire para entrar en el libro dorado del deporte español con 23 años.

La siguiente olimpiada (que es el periodo de tiempo entre Juegos Olímpicos, no la competición en sí como popularmente se cree) fue provechosa para el soriano, que preparó bastante bien la cita de Atlanta 1996. Llegaba a las distintas pruebas como un gran competidor que llegaba en el mejor momento de la temporada a las citas clave del año. Un dato acerca de esto es que Fermín siempre se metió en las finales de todos los campeonatos internacionales que disputó durante su carrera. En 1993 logró una plata mundialista en Sttutgart y, un año después en Helsinki logró el oro europeo, siendo plata el también español Isaac Viciosa. En 1995 en el mundial de Goteborg Cacho cosechó un octavo puesto que se convirtió en el peor campeonato del soriano.

En Atlanta Fermín Cacho logró una valiosa plata en una carrera en la que el marroquí El Guerrouj se cayó y el oro fue para el argelino Morceli, el gran favorito que así se resarcía del batacazo de Barcelona. El soriano logró completar aquel dicho de "lo difícil no es llegar, sino mantenerse" ya que después del oro de Barcelona cosechó distintos éxitos que le auparon a la élite mundial del 1500m en unos años en los que compartió tartán con dos de los más grandes de la historia de esta prueba, Morceli y El Guerrouj.

A partir de este momento la carrera del soriano iba en detrimento. En 1997 logró otra plata mundial al aire libre en Atenas, año en el que también logró otra marca, récord de España y de Europa de 1500m que aun mantiene, con un crono de 3:28.95. En 1998 Fermín Cacho ya no era el atleta español más fuerte en esta disciplina, algo que quedo reflejado en los campeonatos de Europa de Budapest que ganó el catalán Reyes Estévez con Fermín Cacho bronce. A pesar de ello el soriano se resistía a dejar la élite y en 1999 en los mundiales de Sevilla quedó en cuarta posición, con un Reyes Estévez que cosechó un bronce que le encumbraba como el líder indiscutible del "milqui" español.

Fermín Cacho marcó, sin duda, un antes y un después en el atletismo español y ha ocasionado que el 1500m sea la prueba fetiche para España en los distintos campeonatos internacionales. Diez campeonatos de España, siete de ellos al aire libre y convirtiéndose en el atleta con más títulos de este tipo, dos campeonatos de España junior hay que valorarlos en su justa medida ya que es un logro muy complicado de conseguir y más con rivales de la talla de Isaac Viciosa o Reyes Estévez.

Por todo esto y mucho más Fermín Cacho es, más que merecidamente, un héroe nacional.


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