Los problemas acosan a Sochi




PREVIA: En la zona más cálida de Rusia comienzan este viernes los Juegos Olímpicos de invierno de Sochi, los más caros de la historia, un empeño personal del presidente Putin precedido de denuncias de corrupción, temor a la seguridad y boicot por homofobia, un ambiente en el que Canadá defenderá el liderato de Vancouver.

En las aguas del Mar Negro, donde Rusia es casi Georgia, en el sur del inmenso gigante, brilla el reflejo de las luces del parque olímpico levantado sobre las tierras de Adler, en la costa, donde antes no había nada. El lugar más caluroso de Rusia, cuentan, para acoger al hermano menor del olimpismo, los Juegos de Invierno, los de la nieve y el hielo, que comienzan este viernes en Sochi. La ciudad balneario, lugar de veraneo de la élites soviéticas durante todo el siglo XX, pone el nombre a una cita que en realidad se disputará a unos cuantos kilómetros de allí, ante la imposibilidad de construir nada en una ciudad cercada entre las montañas y la costa. A 30km se disponen los deportes a cubierto, casi todos los de hielo, desde el hockey al patinaje pasando por el siempre llamativo curling y la joya de la corona, el estadio Fisht, construido sólo para las ceremonias a la espera del Mundial de Fútbol de 2018. De Adler hacia el interior 50 kilómetros, aún más lejos de Sochi, las montañas de Krasnaya Polyana, donde el frío a 15ºC bajo cero ya es más real que la primavera de la playa, acogerán todos los deportes de nieve y la instalación del luge, skeleton y bobsleigh, por supuesto, a estrenar, como todo en unos Juegos de artificio, marcados en su víspera por la desmesura y la polémica.

El complejo olímpico costero de Adler. Foto de @Olympics

El complejo olímpico costero de Adler. Foto de @Olympics

La primera cita olímpica invernal en Rusia, un empeño personal del presidente Vladimir Putin, que esquía desde hace décadas en los picos de Krasnaya, será la más cara de la historia con más de 40.000 millones de euros de inversión, cinco veces más de lo previsto inicialmente, superando incluso a las citas veraniegas, que cuatriplican los 2.600 atletas que estarán en Sochi, con más del doble de países participantes -204 en Londres 2012 frente a los 88 de Sochi- y más del triple de pruebas -302 frente a 98-. Las denuncias de corrupción generalizada han marcado un proceso que ha parecido una huida hacia adelante desde la concesión de la organización a la ciudad rusa en 2007 en Guatemala, en la primera ocasión que Sochi comparecía como candidata. La designación encendió una carrera frenética de construcción de instalaciones deportivas, un aeropuerto y autopistas que se ha llevado por delante cauces de ríos, desplazado familias y atascado las vías de camiones. Tampoco importó que el trampolín de saltos se desplomara por estar construido en una zona de corrimientos de tierra. Se insistió una y otra vez. Y tras tanto gasto, los primeros periodistas que llegan a Rusia denuncian el deficiente estado de sus lugares de alojamiento.

Además del despilfarro de unos Juegos que multiplican casi por veinte la inversión de Vancouver 2010, la previa olímpica viene marcada por la habitual paranoia por la seguridad, justificada aquí por los dos atentados que se cobraron la vida de una treintena de personas el pasado diciembre en Volvogrado y los constantes conflictos del Cáucaso, tan cercanos a Sochi. Los terroristas chechenos han advertido directamente con atacar a los Juegos, mientras que el Comité Olímpico Austriaco denunció haber recibido amenazas de secuestro a dos de sus deportistas. Por primera vez los asistentes a las competiciones estarán registrados por nombres y apellidos y vigilados por más de 60.000 agentes del ejército. Dos buques de guerra estadounidenses están preparados en las aguas del Mar Negro y varios aviones dispuestos en Europa para sacar al equipo norteamericano de la ciudad ante el mínimo problema. Estados Unidos teme incluso al contenido de los botes de pasta de dientes.

Los deportes de nieve se disputarán en las montañas de Krasnaya Polyana. Foto de @Hospitality_Mag

Los deportes de nieve se disputarán en las montañas de Krasnaya Polyana. Foto de @Hospitality_Mag

Pese a la insistencia de las autoridades rusas del respeto que se les dispensará a todos los deportistas, la legislación nacional aprobada el pasado año que prohibe la publicidad homosexual ha acabado por dibujar unos Juegos poco amables, a los que no les faltan opositores. El alcalde de Sochi, Anatoly Pakhomov, aseguró hace unos días que en la ciudad no hay gays, encendiendo aún más una polémica ante la que el Comité Olímpico Internacional se lava las manos recordando a los atletas la prohibición de hacer cualquier tipo de manifestación política, religiosa o racial durante el evento olímpico, el primero del nuevo presidente alemán Tomas Bach.

Y además, deporte

Marit Bjorgen, una de las estrellas de Sochi

Marit Bjorgen, una de las estrellas de Sochi

La estadounidense cuatro veces ganadora del Globo de Cristal en esquí alpino y defensora del oro olímpico en descenso, Lindsey Vonn, y la patinadora china Wang Meng, triple campeona olímpica en Vancouver, son las grandes ausencias de unos Juegos que centrarán su atención en la otra estrella de la última cita -cinco medallas, tres oros-, la fondista noruega Marit Bjorgen, además de la esquiadora eslovena Tina Maze, los biatletas noruegos Emil H. Svendson y Tora Berger, su compatriota alpino Aksel Lund Svindal, el patinador holandés Sven Kramer o el curioso caso de la exvallista estadounidense Lolo Jones, que buscará en el bobsleigh la medalla olímpica que se le ha escapado en el atletismo. No faltarán las tradicionales pugnas entre Estados Unidos y Canadá en el hockey sobre hielo, que los primeros no ganan desde hace 34 años. Los canadienses defenderán ganar el mayor botín de podios, como hicieron en casa hace cuatro años. Alemania busca recuperar el liderato que consiguió hace ocho años en Turín, Noruega el de Salt Lake City hace doce y Estados Unidos ganar por fin también en oros y no sólo en medallas.

En la pugna tendrán más preseas que repartirse, 294, tras la incorporación de doce nuevas pruebas al programa olímpico: el salto de esquí femenino, el slalom gigante paralelo y el slopestyle en snowboard -que empieza este mismo jueves-, los relevos en el luge, el patinaje artístico por equipos, los relevos mixtos del biatlón y el ski halfpipe y slopestyle.


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