DÍA XV. RESUMEN. Bjoergen, hierro en la nieve




La esquiadora de fondo noruega logró el sexto oro de su carrera en los 30 kilómetros, donde Laura Orgue firmó la mejor clasificación española en este deporte. Los nórdicos llegan al último día igualados a 11 oros con Rusia. Las últimas dos pruebas del patinaje de velocidad, también para Holanda.

Hasta el final, hasta el último día de intensa actividad antes del cierre, de las últimas tres pruebas, la ceremonia, los besos, los abrazos, el hasta 2018, tuvo su protagonista. Si el viernes fue de Victor Ahn, la penúltima jornada en Sochi tuvo el nombre de Marit Bjoergen. La estrella noruega del esquí de fondo llevaba una trayectoria parecida a la de Bjoerndalen en el biatlón en estos Juegos. Un arranque de oro que lo prometía todo, un bajón -aunque sin descolgarse de la lucha por el podio, al contrario que su paisano- y una recuperación propia de los grandes. La apodada mujer de hierro volvió a recordar que lo importante es cómo se acaba, y ella saldrá de Rusia tan laureada de oro como salió de Vancouver y aún más grande tras llegar a su sexto oro y la décima medalla de su vida. Persigue a los suyos, a Daehlie, esquiadora de fondo como ella y referente, y a Bjoerndalen. A diferencia del último, Bjoergen solo cuenta 33 inviernos, tantos como para ser la fondista más veterana en ganar un oro olímpico y tan joven como para pensar en más después de su broche dorado en la salida en masa de los 30km, más de una hora sobre la nieve para coronar un triplete de las nórdicas.

Marit Bjoergen, diez medallas olímpicas. Foto de Voyager.

Marit Bjoergen, diez medallas olímpicas. Foto de Voyager.

Un minuto y medio después, un suspiro entre la tradición nórdica y el barbecho español, llegó Laura Orgue, por fin satisfecha, verdaderamente realizada y consciente de haber tocado el techo tras tres Juegos Olímpicos y ocho pruebas, con leves mejoras respecto a sus primeras experiencias olímpicas pero insuficientes para reflotarla de posiciones perdidas en las amplias clasificaciones de estas pruebas. Hasta hoy. En los 30 kilómetros la barcelonesa pudo desquitarse con un décimo puesto, rozando el diploma, y culminando su camino personal, ese de la paciencia y la perseverancia, con el mejor resultado de la historia de un esquiador de fondo español olvidando a ese espejismo de jeringuilla de Johann Muehlegg. De premio, este domingo paseará la bandera española en la clausura.

También hasta el final se ha dibujado en estos Juegos la lucha por el medallero. Noruega con Bjoergen, llegó a los once metales dorados y Rusia no quiso ser menos. Los anfitriones se la devolvieron donde más duele, en el relevo masculino del biatlón. Malyshko, Shapulin, Ustyugov y Volkov, esquiadores entregados ante su público a falta de grandes nombres en el equipo, se llevaron por delante a alemanes, austriacos y a los escandinavos, condenados al cuarto puesto tras la mala actuación de Emil H. Svendsen, que tiró por tierra el buen trabajo de sus compañeros y especialmente de Bjoerndalen, otra vez veloz y perfecto en el tiro, en busca de una decimocuarta medalla que dificulte aún más el reto de ser el mejor deportista blanco de la historia y que no llegó. Rusia, para igualar a oros, además ganó en el slalom paralelo de snowboard con Vic Wild, el hombre que ya ganó el gigante de la misma especialidad. Su equivalente femenino se lo apuntó la austriaca Julia Dujmovits. También era la primera de las dos victorias del día para los centroeuropeos, que aunque ya lejos de la lucha por el medallero, firmaron doblete en el slalom masculino de alpino con Mario Matt y Marcel Hirscher -Alex Puente terminó 32º y Pol Carreras ni siquiera llegó a meta-.

Y si Austria triunfó en alpino y Noruega en esquí de fondo, la ecuación es sencilla si la x equivale a patinaje de velocidad.  Tras el dominio tiránico ejercido en estos Juegos, sólo los holandeses podían ganar las dos pruebas finales de persecución. Tanto ellos como ellas además establecieron un nuevo récord olímpico, dejando más huella todavía en Sochi. Los del mono naranja patinaban ya cargados de medallas al cuello. Para Sven Kramer, Ireen Wust y Jorien Ten Mors era el segundo oro. Más inesperada era la debacle americana en el hockey. Sin recuperarse de la derrota ante sus vecinos canadienses, los estadounidenses nunca tuvieron opciones de bronce ante Finlandia, que les endosó un 5-0 para subir al podio. Menos mal que tan lejos no llegaron los primeros dopados de Sochi. La fondista ucraniana Maria Lisogor, la biatleta alemana Evi Sachenbacher-Stehle y el italiano de bobsleigh William Frullani se destaparon como tramposos en el sprint final de unos Juegos, paradójicamente, más creíbles con positivos.

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@Ismael_Prz

 

 


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