DÍA XII. RESUMEN: Bjoerndalen ya es el dios blanco




El biatleta noruego gana su decimotercera medalla olímpica y se convierte en el deportista invernal con más preseas. Con su ayuda, Noruega vuelve a la cabeza del medallero gracias a las pruebas en conjunto. Lauryn Williams logra una plata en invierno 18 meses después de ser campeona olímpica en atletismo.

Era un día para las hazañas en Sochi, para hacer cumbre y cambiar estadísticas eternas. Ole Einar Bjoerndalen podía conseguir su decimotercera medalla olímpica y aumentar si cabe su leyenda en biatlón. Lauryn Williams tenía la oportunidad de ser la única mujer en la historia en ser campeona olímpica en invierno y en verano. Los dos lo tenían al alcance de la mano, pero sólo el primero lo logró. Aunque los resultados individuales de algunos biatletas noruegos han decepcionado a las expectativas, la fuerza del conjunto hacía a los nórdicos favoritos en la prueba que resume a un equipo, el relevo mixto, seis kilómetros para ellas y siete y medio para ellos. Con Tora Berger y Tiril Eckhoff y con Emil H Svendsen cerrando con su oro de ayer aún calentito, el mito de 40 años lo tenía encaminado para convertirse este miércoles en el deportista con más metales de los Juegos Olímpicos de invierno. Bjoerndalen volvió a comportarse como los grandes. Después de lograr una victoria inesperada el primer día de competición en el sprint, había desperdiciado otras tres oportunidades. Hoy era el día definitivo. En conjunto no se le podía escapar. Menos aún si él arrimaba el hombro con el tiro con el rifle más rápido y preciso de todos. No falló y se colgó el octavo oro de su carrera, a los que suma cuatro platas y un bronce desde Nagano 1998 hasta aquí. Dieciséis años ganando medallas olímpicas para matar al padre, a su propio ídolo y compatriota, Bjorn Daehlie, el esquiador de fondo de los doce podios que desde hoy no es el atleta invernal más laureado. Bjoerndalen está sólo en lo más alto.

Bjoerndalen durante una competición. Foto de Wikijunkie.

Bjoerndalen durante una competición. Foto de Wikijunkie.

Lo de la americana era otro tipo de mérito. No se trataba de acumular sino de ser excelente en disciplinas muy distintas. Aunque bobsleigh y atletismo no deben de serlo tanto, porque la final femenina de bobs a dos parecía una reunión de la Diamond League. Estaba Williams, sí, pero tampoco faltaban Jana Pittman, la australiana dos veces campeona mundial de 400 metros vallas, que terminó decimocuarta, Hanna Emilie Marien, la belga subcampeona olímpica de 4x100m en Pekin 2008, finalmente sexta, la holandesa Judith Vis, heptatleta de palmarés más modesto, que rozó el podio y, por supuesto, la popular Lolo Jones, doble campeona mundial de 60 metros vallas en pista cubierta con una cuenta pendiente con el olimpismo. En los Juegos de 2008 era la favorita en la final, pero tropezó y terminó en el suelo cuando ya acariciaba el oro. En Sochi, con apenas dos años de experiencia, fue undécima. Aunque menos rodaje en el hielo tiene Lauryn Williams, la mujer que entró en el bobsleigh animada por Jones el año pasado y que se colgó la plata. Se había buscado una compañera de más calidad, Elana Meyers, que subió al podio en Vancouver, y juntas dominaron las tres primeras mangas. La hazaña de la velocista parecía clara, hasta que el primer equipo canadiense sorprendió en la ronda definitiva. Williams y Meyers cerraban la competición, pero perdieron el oro por una décima, la que dejó a la estadounidense sin ser la primera mujer -Eddie Egan sigue siendo el único, ganador en boxeo y bobsleigh hace ochenta años- con dos triunfos en los distintos tipos de Juegos después de haber logrado el oro con el relevo 4x100m en Londres 2012, donde clasificó a Estados Unidos para la final en la última posta, aunque no participó del equipo que batiría el récord mundial.

Además de todos estos retos, la duodécima jornada en Sochi estaba repleta de finales con retos menos ambiciosos. Sirvieron, por ejemplo, para que Noruega recuperase el dominio del medallero tras días de muchas dudas. Además del biatlón, no se les escapó la final del sprint por equipos femenina del esquí de fondo, aunque se quedaron a las puertas de las medallas de la masculina, que se llevó Finlandia después de que el último representante de los dúos ruso y sueco tropezaran entre sí en los metros decisivos. Tampoco Ted Ligety desaprovechó la mañana en la montaña. El estadounidense que ganara la combinada de los Juegos Olímpicos de Turín, privó a los franceses Missillier y Pinturault del oro en el gigante, la especialidad en la que es el actual campeón del mundo -de los cuatro españoles solo terminó Paul de la Cuesta, 36º-. Como Francia en esquí alpino, Holanda ocupó otras dos plazas en el podio de los 5000m femeninos del patinaje de velocidad -y van 22 medallas naranjas-, pero hasta Ireen Wust, que lleva cuatro preseas, tuvo que ceder ante la checa Martina Sablikova, la ganadora de la prueba. De oro también se tiñeron tras cinco rondas en enfrentamientos de dos en dos la suiza Patrizia Kummer y el ruso Vic Wild, en el eslalom paralelo del snowboard. La del surfero de la nieve fue la única alegría que se llevaron los anfitriones en una jornada que no querrán recordar. Yulia Lipnitskaya, la joven prodigio del patinaje artístico de 15 años tropezó y terminó quinta en el programa corto y tendrá que remontar en el largo y, aún peor, su equipo de hockey masculino, uno de los buques insignia de la delegación, no luchará por las medallas. Finlandia les sorprendió 3-1 en cuartos. En curling los rusos ya no estaban. Canadá luchará por los dos oros. Suecia será el rival de las mujeres el jueves y Gran Bretaña el de los hombres el viernes. Al cabreo de Putin no le calmará ni siquiera este día para la historia olímpica.

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@Ismael_Prz

 


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