DIA XI. RESUMEN. La cuchilla naranja




Holanda consiguió su cuarto triplete en patinaje de velocidad e iguala con los patines todas sus medallas en los últimos Juegos de verano. Noruega recupera el pulso a Sochi en sus deportes. Lucas Eguibar logra el segundo diploma para España, que se despide de todas las opciones de podio.

Si sería imposible pensar en España ganando más medallas en los Juegos de invierno que en los de verano, resulta ya ciencia ficción imaginar un deporte de hielo o nieve rentando más que el conjunto de los deportes en los Juegos mayores. No para Holanda, el país en el que se patina sobre los canales cuando el frío los transforma en sólidos. Sobre los patines han igualado hoy la veintena de medallas conseguidas en los Juegos Olímpicos de Londres, aunque una de ellas fue conseguida en la pista corta -donde hoy las coreanas sumaron un oro en el relevo femenino de tres kilómetros-. En el Adler Arena siguen arrasando por el método de la barrida. Este martes lograron su cuarto triplete, algo que no ocurría en un mismo deporte de una misma edición olímpica desde Moscú 80 y la natación de la RDA (dato de @EldrickISB), en unos Juegos boicoteados por muchas potencias, entre ellos Estados Unidos. Era otro tiempo y otro modelo deportivo. La Holanda de 2014 camina imperial en un deporte que aún no ha acabado. Todavía tienen tiempo para abrir más distancias con sus propios números. Los once podios a los que subieron en esta especialidad en Nagano 1998 eran su techo hasta ahora. La cuarta vez que dejaron sin hueco a desconocidos en el podio -antes lo hicieron en 5000 y 500 metros masculinos y 1500 metros femeninos- sirvió también para privar a Sven Kramer de su segundo oro en la distancia más larga del programa, los 10.000 metros. Poco pudo hacer ante el récord olímpico de su compañero Jorrit Bergsma, que había sido tercero en 5000m. Fue un cambio de posiciones entre ellos, los auténticos tiranos de las cuchillas sobre el hielo.

Holanda consiguió el cuarto triplete en patinaje de velocidad. Foto de @Sochi2014

Holanda consiguió el cuarto triplete en patinaje de velocidad. Foto de @Sochi2014

Como Kramer, otro que vio frustrado su recopilación de oros fue el francés Martin Fourcade, el rey del biatlón en Sochi, que ganó su tercera medalla pero tuvo que ceder en la salida en masa del biatlón -aplazada desde el domingo- ante Emil H. Svendsen. A la cuarta renació el noruego de sus cenizas y recordó por qué era uno de los favoritos en estos Juegos. Tras quince kilómetros, el final estuvo marcado por la grandeza de dos estrellas. Llegaron a meta en la misma décima de segundo y la foto finish decidió a favor del escandinavo, que salvó por un suspiro la remontada del galo, quien falló en el tiro y tuvo que recorrer 150 metros más. Con Svendsen resurgió Noruega en su deporte favorito y lo completó en una especialidad autóctona: la combinada nórdica, con doblete en la prueba que conjuga el trampolín largo y los 10 kilómetros del esquí de fondo, el terreno que cerró el oro para Joergen Graabak. De menos a más también progresa la eslovena Tina Haze, que sumó por la mañana el oro del gigante al ya conseguido en el descenso, en otra batalla cerrada con la austriaca Anna Fenninger, la ganadora del supergigante, derrotada por sólo siete centésimas tras las dos mangas bajo la lluvia. Unas condiciones meteorológicas adversas en las que también debutaron en el programa olímpico los esquiadores de libre en el medio tubo, una especialidad reservada sólo al snowboard hasta ahora, y en las que el estadounidense David Wise fue el primer campeón.

La nieve de las montañas caucásicas sí permitió la disputa del snowboard que se retrasó el lunes y dejó a la delegación española un sabor agridulce. Si bien supuso el segundo diploma olímpico tras el de Javier Fernández también confirmó que por sextos Juegos consecutivos el saco de medallas volverá vacío. Si lo que condenó al patinador fue la improvisación, los otros tres españoles con alguna opción -aunque menos- se dejaron sus opciones en el suelo. Le ocurrió a Carolina Ruiz en el descenso, a Queralt Castellet en el halfpipe y en la mañana del martes al vasco Lucas Eguibar en las semifinales de la prueba de cross, que se llevó el francés Pierre Vaultier. Después de ganar su carrera en octavos y pasar de ronda junto a Regino Hernández (finalmente 21º) -Laro Herrero, el otro español, no estuvo tan rápido y terminó quinto de su serie y 33º- y en la serie de cuartos incluso al americano Deboild (después bronce) se cayó en las semifinales y no pudo luchar por los metales. Que estaba en forma a pesar de todo lo volvió a demostrar en la final B. A sus veinte años y en el debut olímpico también ganó su tercera carrera en Sochi asegurando el séptimo puesto en una prueba en la que España hace méritos para especializarse, porque Jordi Font ya fue cuarto en 2006. Un buen camino por el que seguir andando hasta 2018. En Sochi, a España se le gastaron las balas.

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@Ismael_Prz


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