DÍA IV: RESUMEN: Favoritos al chocolate




Sara Takanashi fue cuarta en el debut femenino de los saltos del trampolín, igual que el favorito Shaun White en el halfpipe. Noruega ganó dos oros en el esquí de fondo, donde Imanol Rojo fue 60º. Victoria Padial, 46º, elevó un poco más el listón histórico de España en biatlón.

Las sorpresas se sucedieron en el martes de Sochi, en una jornada cargada con ocho finales e histórica para los saltos esquí femeninos, que debutaban en el programa olímpico tras una larga lucha de las saltadoras, algunas de las cuales llegaron a demandar a la organización de los últimos Juegos de Vancouver. Tras tantas reivindicaciones, el COI accedió por fin a incluir únicamente el trampolín corto en el programa invernal. Su capacidad la demostró mejor que nadie la canadiense Iraschko-Stolz, que con casi 105 metros saltó incluso más que cualquiera de la final masculina, aunque la ejecución no la permitió ganar. Tampoco a la gran favorita, la japonesa Sara Takanashi, que a sus 17 lo ha ganado casi todo este año. En Sochi se quedó a las puertas del podio, del que quedó lejos la estadounidense Lindsey Van, una de las que más peleó por que el olimpismo adoptase a su prueba. El nombre alemán de Carina Vogt será el primero en escribirse en el palmarés histórico. “Es increíble”, resumió ella.

Carina Vogt, primera campeona olímpica de saltos de esquí. Foto de Manuguf

Carina Vogt, primera campeona olímpica de saltos de esquí. Foto de Manuguf

Más estupefacción aún causó la derrota del norteamericano Shaun White. El más célebre de los surferos de la nieve no sólo no logró su tercer oro olímpico en el medio tubo sino que se quedó hasta sin bronce. Ya en primera ronda mostró las acrobacias más increíbles, y de tanto riesgo acabó trastabillándose en la salida, aunque eso no fue un problema para acceder líder a la final, que arruinó en su primera ejecución clavándose contra el borde del tubo en la caída. Al tomate volador de nada le valieron ganar en los últimos tres años los X Games o montarse su propia pista de entrenamiento. Los jueces no tuvieron piedad y otorgaron la victoria a un hijo de la tierra, el suizo nacido en Rusia de nombre impronunciable: Iouri Podladtchikov.

Entre tanta sorpresa, Noruega retomó el pulso del medallero, elevándose ya a los once metales después de sumar dos victorias hoy en el sprint del esquí de fondo. Ola Vigen Hattestad y Maiken Caspersen Falla se estrenaron en el podio olímpico masculino y femenino, respectivamente. A veinte minutos del primero en la ronda inicial llegó el español Imanol Rojo, clavando el puesto 60º. En la pomada de las medallas de ellas tampoco estuvo Marit Bjoergen, a la que su octava en Juegos se le resiste en Sochi. Siguiendo con el país nórdico, Tora Berger cedió ante la novia de su compatriota Bjoerndalen, la bielorrusa Darya Domracheva en la persecución del biatlón. Tuvieron un fallo con el arma, solo uno menos que la granadina Victoria Padial, que volvió a firmar la mejor actuación de un español en este deporte. Una pobreza que nada tiene que ver con la hemorragia de éxitos holandesa en el patinaje de velocidad. Hoy por fin los frenaron. La surcoreana Sang Hwa Lee se llevó los 500m con récord olímpico –y, sí, una holandesa, Boer, fue tercera—. Canadá y Alemania igualaron los cuatro oros noruegos con Dara Howell en el debutante slopestyle de esquí artístico y Natalie Geisenberger en el circuito de luge. La teutona fue la única favorita a la que este martes Sochi le sonrió.

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@Ismael_Prz


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