DIA II. RESUMEN: Pasitos y nuevos campeones




Mayer continua la tradición austriaca del esquí alpino. Stoch le da a Polonia el oro en el trampolín corto. Rusia gana la nueva especialidad por equipos del patinaje artístico. Victoria Padial, primera española que accede a la prueba de persecución del biatlón.

Seis centésimas de segundo convirtieron a Matthias Mayer, de 23 años, en el primer campeón olímpico de Sochi del esquí alpino en el descenso, siguiendo la tradición de Austria, el país que más ha rentabilizado la montaña en el medallero. Su victoria en una especialidad en la que no pasó del decimotercer puesto en el último mundial sorprendió a todos. Especialmente al noruego Svindal y al estadounidense Millar, los esperados que no tocaron el podio. Más lejos quedaron aún los españoles, Paul de la Cuesta y Ferrán Terra, que rondaron el puesto treinta. Era la prueba más madrugadora de la jornada, en la de cierre también se encontraron nuevos héroes. Simon Amann, cuadruple campeón olímpico en el salto de trampolín, se hundió en la decimoséptima plaza y dejó el camino libre a nuevos talentos en el trampolín de 90 metros. El polaco de Zakopane, Kamil Stoch, consiguió a los 26 años su primer oro olímpico. Y eso a pesar de que sus cuatro victorias en Copa del Mundo de este año las consiguió en el largo. Fue el único que voló más allá del hectómetro.

El austriaco Mayer, nuevo campeón olímpico de descenso.

El austriaco Mayer, nuevo campeón olímpico de descenso.

Hablando de trampolines, España camina a pasitos que son grandes saltos hacia adelante en los olvidados deportes invernales. La granadina Victoria Padial fue el nombre de la jornada. Una semana después de subir al podio en el Europeo, mostró su evolución desde Vancouver en un contexto totalmente distinto y se convirtió en la primera biatleta española que clasifica entre las sesenta mejores y, por tanto, accede a la prueba de persecución que se disputará el martes a la hora del café española. La eslovaca Kuzmina se llevó la prueba del sprint de 7,5 kilómetros en un podio sin noruegas. Sin usar la carabina, en el skiatlón masculino de 30 kilómetros Javier Gutiérrez y el debutante Imanol Rojo también entraron entre los sesenta primeros. Cinco minutos antes, Dario Cologna regaló a Suiza la primera medalla en un final de infarto.

En el pabellón Iceberg, Rusia consiguió en casa uno de los oros que más disfrutará. La nueva modalidad olímpica por equipos del patinaje artístico, que suma las puntuaciones de todas las especialidades, le aportó un oro que cerraron este domingo sus patinadores estrella, Yulia Nipnitskaya y Evgeny Plyushchenko, la referencia rusa y otro de esos mitos que llegaba entre dudas y que demuestra estar a punto para la gran cita. Su inferioridad en danza por parejas no les evitó derrotar a Canadá y Estados Unidos. Otro preferido que no falló fue el alemán Felix Loch en el luge, la especialidad que consiste en deslizarse por un tubo de hielo mirando al cielo en un trineo. Aunque en la pista del Sanki todos miraban a Zoeggeler, el caníbal italiano que consiguió su sexta medalla en seis Juegos distintos a los 40 años.

Algunas cosas no cambiaron respecto al primer día y a la historia olímpica. Holanda siguió triunfando en la pista de patinaje de velocidad y Estados Unidos en las nuevas modalidades del snowboard, la mina que lo sostiene hasta ahora en el medallero. Irene Wust venció los 3000m, la misma prueba en la que hace ocho años en Turín se proclamó la campeona olímpica holandesa más joven de siempre y en la que logró los dos últimos títulos mundiales. Por su parte, la americana Jamie Anderson cumplió los pronósticos en el slopestyle femenino, una modalidad proveniente de los X Games.

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@Ismael_Prz


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