De récord en récord




Joan Llaneras ha sido el mejor pistard de la historia de España y hasta hace poco el español más laureado en los Juegos Olímpicos.
Joan Llaneras tras su retirada. Foto: Nicola (CC)

Joan Llaneras tras su retirada. Foto: Nicola (CC)

Hablar del éxito del ciclismo de pista español es hablar de Joan Llaneras (Porreras, Mallorca, 17 de mayo de 1969). Sin duda el mallorquí es el mejor pistard de la historia de nuestro país y hasta hace escasos meses el mejor deportista olímpico español, cuando David Cal le superó en número de preseas olímpicas logradas con la conseguida en Londres. Siete títulos mundiales (cuatro en puntos y tres en madison), con los que superó las seis de su paisano Guillermo Timoner, otras cinco medallas mundialistas y cuatro preseas olímpicas (dos oros y una plata en puntos y una plata en madison) son el palmarés de este mito del velódromo que ha dejado prácticamente huérfana a la pista española.

Otra marca que tiene Llaneras es correspondiente a las pulsaciones por minuto en reposo, de las que tiene 45, como el gran Eddy Merckx o Johann Cruyff, pero sin llegar a las 28 de “Miguelón” Induráin. A pesar de ello, muchos creen que la dureza de la pista no es comparable a la de la carretera, pero Llaneras siempre responde con dos datos: los 25.000 km de entrenamiento al año a una velocidad media de 54km/h y el hecho de competir en pruebas como madison o americana constantemente a 190 pulsaciones por minuto, un ritmo que escenifica la dureza y el sacrificio necesarios en el velódromo

Joan Llaneras comenzó a andar en bicicleta desde pequeño, cuando, montado en el sillín, los pies aun no le llegaban al suelo, utilizando una técnica una tanto drástica para frenar: chocarse contra un muro. Con ocho años comenzó a competir y, a pesar de la oposición de su madre, acudía diariamente al circuito de Algaida, a 13km de su domicilio para entrenar y forjar así su hegemonía sobre la bicicleta. A los quince años logró su primer gran triunfo, el primer campeonato de España. Desde entonces, su padre le colocó bajo la tutela  de un buen entranador como era Antonio Cerdá, que había sido ex-seleccionador nacional y quien también se encargaba de la preparación de un hombre que en 1992 sería campeón olímpico, José Manuel Moreno Periñán.

Pronto comenzó a arrasar en carreras locales, lo cual hizo que los ojeadores de los equipos de ciclismo en carretera se fijasen en él. A pesar de que Joan se apasionó de este deporte adorando las hazañas de Bernard Hinault y posteriormente idolatraría a Induráin, su prioridad no era la carretera. Aun así, este era el hermano rico del ciclismo, en el que más dinero y prestigio se movía, por lo que en 1991 decide aceptar una oferta del equipo ONCE de Manolo Saiz y estrenarse como profesional de la ruta.

Su función en el ONCE era ser el gregario de los líderes del equipo tanto en el Tour como en la Vuelta. Su palmarés en los cinco años que estuvo en la disciplina de Saiz se limitó a una contrarreloj en la Ruta del Sol y una etapa en la Vuelta a Mallorca. Estos resultados tan pobre le convencieron de que el asfalto no era su terreno y en 1996, tras un enfrentamiento con el director del equipo, Manolo Saiz, abandonó la disciplina del ONCE.

Adiós momentáneo a la ruta y comienzo triunfal en la pista

El entonces presidente de la Real Federación Española de Ciclismo (RFEC), Juan Serra, vio lo que había sucedido con Joan Llaneras y sabía de su potencial en el velódromo. Gracias a la intervención de Serra, Joan, que no había dejado de entrenar en la pista durante su paso por el ONCE, no se quedó en paro y fue seleccionado para acudir a los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. En la ciudad estadounidense “sólo” logró alzarse con dos diplomas olímpicos, pero su explosión llegaría un mes después de la cita olímpica, en los Campeonatos del Mundo de Manchester, donde logró su primera medalla de oro individual en puntuación, prueba que pasaría a ser su especialidad. Este triunfo no hizo más que consolidar la opción de Llaneras de dedicarse en cuerpo y alma al ciclismo en pista, opción que ya valoraba pero que se asentó en la cabeza del mallorquín con este logro.

Desde ese momento los triunfos del balear no pararon de multiplicarse. Tan solo un año después, en los Campeonatos del Mundo de Perth, Llaneras logró junto a Miguel Alzamora el oro en madison, además de conseguir un bronce en puntuación. Estos éxitos le animaron a volver a intentarlo en la carretera, fichando por el US Postal de Lance Armstrong, pero este retorno al asfalto fue muy breve. El palmarés de Llaneras creció rápidamente en estos primeros años, logrando un título por temporada. En 1998 fue oro en puntuación y en 1999 haría lo propio en Madison, esta vez formando dupla con Isaac Gálvez, logrando así su cuarto título mundial, a tan solo dos de Guillermo Timoner.

Después de estos años tan productivos para el mallorquín llegaban los Juegos Olímpicos de Sydney, donde estaba convencido de sacarse la espina clavada en Atlanta cuatro años antes. Llaneras no defraudó y logró el oro olímpico en su prueba fetiche, la puntuación, de forma contundente, arrollando a sus rivales. No quiso esperar para refrendar su hegemonía y se hizo otra vez el oro en puntuación en el Campeonato del Mundo de Manchester de ese año 2000, además de lograr subir al segundo cajón del podio en madison (también denominada esta prueba como americana) junto a Isaac Gálvez.

Joan Llaneras en la Vuelta a Mallorca de 2008. Foto: Quality (CC)

Joan Llaneras en la Vuelta a Mallorca de 2008. Foto: Quality (CC)

El falso positivo de Joan Llaneras

Todo parecía idílico para el pistard de Porreras, pero en 2001 tuvo que pasar por una situación más que complicada. Tras repetir el éxito de la plata en el Campeonato del Mundo de Amberes en la prueba de madison junto a Gálvez, los dos ciclistas españoles fueron sometidos a uno de los tantos controles antidopajes que tienen que pasar. Según el primer análisis de la UCI, Llaneras dio positivo por EPO. El mallorquín solicitó el contraanálisis, ya que él estaba seguro de haber competido limpio, demostrándose su inocencia en esta segunda prueba.

Su carrera se frenó levemente a partir de este incidente y en 2002 el balear no pudo sumar ningún título a su palmarés. Aun así, en 2003 se recuperó y volvía a la senda triunfal que le caracterizaba logrando la plata en puntuación del Campeonato del Mundo de Stuttgart, siendo vencido por el austriaco Stocher por una diferencia ínfima de tan solo 4 puntos. Este subcampeonato fue una bocanada de aire fresco para el pistard español, que le supuso dar marcha atrás a su idea de colgar la bicicleta a las 34 años. Y menos mal que fue así, porque un año después llegaban los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, donde logró la plata en puntuación. Muchas personas cercanas a Llaneras pensaban que el ciclista balear lo dejaría definitivamente tras la cita griega, pero en realidad Joan se había marcado un objetivo: superar a Timoner. De este manera, se colgó el oro en la prueba de madison del Campeonato del Mundo de Burdeos 2006 y una año después, en el Mundial de Palma de Mallorca, haría lo propio en la puntuación.

Entre ambos éxitos, la mala suerte se había cebado con su compañero de madison Isaac Gálvez, que había perdido la vida en los Seis Días de Gante, lo cual dejaba prácticamente huérfano a Llaneras, que supo sobreponerse y hacer de este desgraciado suceso una motivación para los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. En esta competición tenía la ilusión de ganar el oro en madison junto al malogrado Gálvez, ya que en 2004 la mala relación de Isaac con el seleccionador le impidió acudir a la capital helena y la fecha elegida por el tándem Gálvez-Llaneras era Pekín 2008. A pesar de no poder competir con Gálvez, una parte de Isaac estaba en la pista aquel día, empujando a Joan y a su compañero Toni Tauler, que lograron colgarse la plata en madison. Días antes, Llaneras había conseguido hacerse con su segundo oro olímpico en puntuación. Con estas dos preseas, el de Porreras se convertía en el deportista español con más medallas olímpicas de la historia. Otros deportistas habían alcanzado las cuatro medallas, como por ejemplo Arantxa Sánchez Vicario o Andrea Fuentes de forma más reciente, pero no lo han hecho teniendo dos oros en sus vitrinas.

Después de estos Juegos Olímpicos, su cuarta cita con los aros, Joan Llaneras tenía previsto retirarse, pero decidió esperar hasta final del 2008, aparcando la bicicleta después de vencer en los Seis Días de Rotterdam, siendo esto, para el propio Joan, “increíble, qué forma de decir adiós”.


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