Wiggins agranda la estantería




El británico sorprende al favorito Tony Martin y ensancha su palmarés con el oro en el Mundial de contrarreloj de Ponferrada. El francés Dumoulin se cuelga el bronce y Castroviejo entra entre los diez mejores

El Sir apareció en El Bierzo cuando todos miraban a Tony Martin, la locomotora teutona en el llano, del que se esperaba que sumara su cuarto título mundial contrarreloj e igualara al dimitido de la prueba Fabian Cancellara, además, de manera consecutiva. Con una media de 50,3 km a la hora, la apisonadora fue esta vez Sir Bradley Wiggins, subcampeón de la distancia en 2011 y 2013, al que le faltaba un título que desde 2006 se han repartido las motos humanas de Berna y Cottbus, a excepción del raro mundial postolímpico de 2008, del teutón Grabsch. El británico completó así un palmarés muy variado, que ya contaba con el oro olímpico en casa desde Londres, y al que sumaba dos triunfos de esa categoría en la pista, en la persecución individual, y otro por equipos. Y además, el Tour de su mágico 2012, aquel de su compañero Froome con sus energías encadenadas a los intereses de su jefe, que rematan una estantería inusual, la de un pistard y rodador capaz también de manejarse en las grandes vueltas.

Bradley Wiggins. Foto de Bryn Lennon.

Bradley Wiggins. Foto de Bryn Lennon.

Sonó el ‘God save the Queen’ en Ponferrada por Wiggins tras 57,1 kilómetros en los que nada parecía sorprender en el llano inicial. En 12 km en ligerísimo descenso, el tanque Martin, ese hombre con las piernas y la fortaleza mental capaz de completar 65km en solitario para ganar en la etapa terminada en Mullhouse en el pasado Tour de Francia, y 175 de la misma manera para perder el triunfo por los pelos en Cáceres en la Vuelta 2013, un monstruo en cualquier carrera contra el cronómetro mínimamente extensa, imponía su hegemonía. Pero la amenaza ya estaba ahí. Wiggins, poco antes -pues salían en orden inverso al pasado mundial- había marcado en meta solo cuatro segundos más.

El peligro se hizo carne inmediatamente, en cuanto la carretera cambió a de inclinación. Pasados los 23km, Wiggins daba la vuelta a la tortilla y, por apenas tres segundos, ya era mejor que Martin, que normalmente no habría tenido problemas con un desnivel tan inapreciable. El duelo estaba servido y la carretera no reservaba ninguna buena noticia para el germano. Aún restaba demasiado llano, pero lo más empinado, no más de un 10% en el peor de los casos, se guardaba para el final. Sin haber llegado a ello, en el kilómetro 35 la diferencia se ampliaba a nueve segundos. No era el día de Martin ante un ‘Wiggo’ colosal. La llegada a Ponferrada y la cuesta final coronaron al británico nacido en Gante de 34 años, definitivamente por 26 segundos (56,25)

Por detrás, otra batalla libraron el francés Tom Dumoulin y el bielorruso Vasil Kiriyienka. Poco le duró al último la alegría del liderato provisional. El galo terminó invirtiendo la tendencia en el tramo final y se colgó el bronce por siete segundos, los que van de los 40 a los 47 más lentos que Wiggins. Por detrás, el australiano Rohan Dennis y, a más de un minuto, el italiano Adriano Malori, el portugués Nelson Olivieira, líder un tiempo, y el ruso Anton Vorobyev. En 10ª posición, con el objetivo cumplido, llegaba el vizcaino Jonathan Castroviejo en su cuarto campeonato consecutivo, que mejoraba un puesto respecto a su mejor mundial, el de 2011. Bastante más retrasado, ponía fin a la temporada el guipuzcoano Markel Irizar como 34º. España espera ahora al domingo para darse en la ruta la única posible satisfacción de este mundial en casa. En la contrarreloj sabía que no había nada que rascar. Tampoco la femenina. Belén López y Lourdes Oyarbide llegaron ayer 32ª y 34ª. No era ninguna sorpresa, sí la de Wiggins, el campeón olímpico por el que solo apostaban hoy los más arriesgados.

@Ismael_Prz


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