Rui Costa es el más listo de la clase




El portugués se lleva el oro con una jugada maestra que dejó fuera de combate a Valverde y Nibali para batir en el sprint a Purito
El portugués se impuso a Purito al sprint. Foto: rtve.es

El portugués se impuso a Purito al sprint. Foto: rtve.es

El Mundial de ciclismo en ruta de Florencia 2013 se cerraba con la prueba reina, la carrera en línea de élite masculina. Este era el día marcado en rojo por la selección española, que aspiraba a todo y que demostró tener piernas para ganar, pero no las cosas claras. Purito y Valverde se metieron en el corte definitivo, pero la falta de entendimiento entre ambos provocó que Rui Costa se les adelantase y vista el maillot arco iris el año que viene con su nuevo equipo, Lampre. Purito fue plata y Valverde bronce, dos medallas que en otra ocasión sabría a gloria pero que hoy se ven como un drama.

La carrera comenzó con un fuga tempranera de cinco hombres compuesta por Barta (República Checa), Huzarski (Polonia), Brandle (Austria), Chtioui (Túnez) y Godoy (Venezuela). Lograron tener hasta 8 minutos de ventaja, pero siempre controlado por la selección italiana, que llevó el mando de la prueba durante casi todo su recorrido. Barta y Huzarski, ambos compañeros en el NetApp, se consolidaron como los más fuertes y poco a poco dejaron a sus rivales en la estacada.

Mientras, algunos ‘gallitos’ se iban retirando por caídas, como Evans (Australia), Martin, Roche (Irlanda), Horner (Estados Unidos), Samuel Sánchez o Herrada (España), mientras que otros lo hacían por no verse en buenas condiciones como Wiggins, Cavendish, Froome (Gran Bretaña) o Quintana (Colombia).

En las tres últimas vueltas todo se revolucionó con un ataque de Visconti (Italia). Pocos pudieron seguirle, lo intentaron Kelderman (Holanda) y Preidler (Austria), pero el italiano llegó a rueda de Huzarski, que ya habria descolgado a Barta y lo superó. Mientras, por detrás, Nibali (Italia) se caía y perdía contacto con el grupo de los mejores, pero pronto lo recuperaría metiéndose detrás de los coches, algo de lo que se quejaron otros equipos.

Visconti fue neutralizado y en la última vuelta Purito hizo sonar las cornetas del séptimo de caballería. El catalán lanzó un par de ataques que fraccionaron el grupo en Fiesole y dejaron el grupo de cabeza con cuatro unidades: el propio Joaquim, Valverde (España), Nibali (Italia) y Rui Costa (Portugal). La situación era ideal para el combinado español, que trató de quemar al de Parets con un ataque con el cogió unos 10 segundos de ventaja. Valverde no reaccionó y el portugués Rui Costa dejó toda la responsabilidad en Nibali que, pese a mostrar su enfado, recortó la distancia en Via Salviati con un esfuerzo titánico.

A falta de tres kilómetros Joaquim volvió a lanzar un ataque y se quedó solo de nuevo. Tenía poco terreno por delante y el catalán tal vez esperaba otra reacción del siciliano para desgastarle más y dejar la victoria en bandeja a Valverde, el más rápido de los cuatro elegidos. Pero no fue el ‘Tiburón de Messina’ quién se movió, ya que estaba fundido, sino Rui Costa. El murciano Valverde, tal vez con exceso de sangre fría se quedó quieto, a rueda de Nibali, esperando que este tirase, pero no podía. El luso alcanzó a Joaquim en la recta final y el catalán intentó ponerle nervioso a la espera de ver la estela de Valverde al fondo. No la vio y el portugués lanzó el sprint. Joaquim le cogió bien la rueda y hubo un pequeño atisbo de remontada, pero sus piernas, después de tanto demarraje eran ‘de cartón’ y el luso puso un broche dorado a una temporada de ensueño. Valverde ganó con facilidad el sprint por el bronce a Nibali, consiguiendo de esta manera la friolera de cinco medallas en ocho participaciones mundialistas en línea.

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