A Purito le gusta Lecco




Joaquim Rodríguez repite victoria en Lombardía, último monumento del año, con Valverde segundo

Tuvieron que pasar 107 años para que las carreteras de Lombardía vieran a un español ganar en su Tour, el quinto monumento del ciclismo de la temporada, el único otoñal, la última gran clásica del año. Más de un siglo de maldición que rompió Joaquim Purito Rodríguez en Lecco el año pasado. Y tanto le gustó que lo imposible lo empezó a convertir en costumbre este domingo, con su segunda victoria consecutiva. Sólo él domina desde el cambio de recorrido del año pasado, la carrera que empieza en Bérgamo y termina en Lecco, la ciudad que comparte orilla entre el lago de Como y el de Garlate, mismas aguas, distinto nombre, separadas por la estrechez que cruza el puente de Kennedy, en el que el catalán entró triunfal bajo el asfalto mojado, sabiéndose otra vez triunfador en el broche final de la temporada, un éxito con premio añadido: ahora lidera la clasificación UCI ProTour.

Purito Rodríguez

Purito Rodríguez

Purito hizo sencillo lo difícil. Atacó en la última subida, la de Villa Vergano, justo antes del tramo más duro, rampas que llegaban al 15% entre árboles y residencias con jardín, en carreteras estrechas y retorcidas. En esas circunstancias, nadie pudo seguirle. Nada que ver con los ataques inmediatamente anteriores de Pinot y Pozzovivo. El grupo de los aspirantes, la veintena que quedaba tras otras cuatro subidas, incluido el durísimo Sormano, los alcanzó con facilidad. No a Purito, que pegó donde duele y dejó a los demás retorciéndose sobre la bici. Pronto coronó, coincidiendo con las seis horas de carrera, y se lanzó a la bajada, diez últimos kilómetros buscando otra vez las aguas de la ramificación este del Como, paralela a la de la ciudad que lleva el nombre del lago, después de que la carrera se escondiese temporalmente entre los bosques altos que rodean a la enorme balsa para decidir la suerte final, favorable a Purito.

Vistas del Giro de Lombardía

Vistas del Giro de Lombardía

En el descenso, mojado y peligroso por la continua lluvia, cada cual guerreó como pudo, separados, sin alianzas. Valverde fue de los que más arriesgó, y aunque sin ya posibilidades de cazar a Rodríguez, aguantó a los que venían por detrás para entrar segundo en la meta de Lecco, a 17 segundos, tres por delante del polaco Majka, que cerró el podio. Otro doblete español, como el de 2012 con Samuel Sánchez, firmado por los dos hombres que protagonizaron la polémica, el éxito y el fracaso al mismo tiempo, sólo siete días antes y unos cuantos kilómetros más al sur, en el Mundial que terminó en Florencia y del que ni quisieron oír hablar los dos españoles, también bajo la lluvia, aunque cuando se escapó el oro ya había asomado el sol -por eso de que daban un maillot arcoiris-. Hoy no estaba Rui Costa, que se cayó del grupo minutos antes de los momentos decisivos, y las lágrimas de Purito en la turística Toscana se cambiaron por sonrisas en la rica y poblada Lombardía.

Para el segundo alirón de Rodríguez en el monumento italiano trabajó el Katusha cuando Voeckler lo intentó a falta de 50km. El francés jugó la carta que mejor sabe, escaparse en solitario en una lucha épica contra el mundo, el camino que le ha llevado a ganar cuatro etapas del Tour de Francia, pero que no valía para un monumento donde muchos querían poner un broche feliz al año. Ni los tres minutos que tuvo sobre los favoritos a base de esfuerzo reflejado en su cara, sufrimiento que le impidió disfrutar pese a su soledad de las bellas vistas que tiene la carretera que rodea al Como, le fueron suficientes. A los pies de Villa Vergano ya era un cadáver. Lombardía no era para él. Para entonces ya mascaba Purito su ataque, su venganza a la plata mundial, su segunda victoria seguida en Lombardia tras tanta sequía española. Tras la determinación de Purito en el norte de Italia, tan sólo los adoquines de Roubaix permanecen inmunes al ciclismo español.

Clasificación

@Ismael_Prz


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