Brasil 26 – 27 Rusia. “Brasil roza la machada”




Ribeiro falla en el último segundo un tiro que habría supuesto la prorroga. Muy permisivos los árbitros con la defensa rusa, muy agresiva en la segunda mitad. Gran partido de Sergei Gorbok, que con 11 goles impidió el milagro brasileño. El cancerbero ruso Igor Levshin fue clave en los últimos minutos del encuentro. 

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Sergei Gorbok, Mvp del partido. Foto: Somosolimpicos

Partido muy igualado en el Príncipe Felipe. Brasil llegaba como una de las revelaciones del mundial y vendió caro un partido que Rusia sudó sangre para ganar. Ni un mal inicio, con el marcador en contra y dos fallos en los siete metros, amedrentó a la verdeamarela, que le cogió rápidamente el pulso al encuentro y mostró las armas que le habían hecho alcanzar los octavos de final. Liderados en ataque por el extremo Felipe Ribeiro y el pivot Teixeira (que protagonizó una auténtica batalla contra los centrales rusos) y planteando una defensa muy adelantada, los brasileños tutearon a Rusia durante todo el partido.

Muy floja la primera mitad de los europeos, que se mantenían gracias a algún destello de calidad de su capitán y a la inspiración del central Sergei Gorbok, que se convirtió en la principal baza ofensiva del combinado ruso. Muy flojos los soviéticos en el apartado defensivo durante el primer tiempo, con poca intensidad y dejando mucho espacio a los lanzadores brasileños que mostraron una amplísima variedad de recursos.

La segunda parte fue otro cantar. Empezó Rusia a defender con agresividad y poco a poco fue imponiéndose al ataque brasileño gracias en gran parte a la complicidad de los colegiados islandeses que pecaron de excesiva permisividad en algunos momentos del choque. A los últimos diez minutos se llegó con el marcador igualado y con la sensación de que Brasil podía protagonizar la sorpresa del día y apear a los rusos de cuartos.

Sin embargo, una serie de errores y despistes de los brasileños pusieron a Rusia tres arriba a falta de poco más de cinco minutos para el final. Fue una losa demasiado grande para el equipo sudamericano, que no perdió la fe y luchó con todas las fuerzas para ponerse solo uno abajo y teniendo la última posesión para tratar de forzar la prórroga. Se precipitó Ribeiro, que no aprovechó la superioridad numérica de los brasileños, y desperdició con un tiro muy forzado la última ocasión del partido.

Puede marcharse Brasil con la cabeza muy alta de este mundial. Gran actuación de una selección muy joven y con un futuro prometedor. Rusia espera al ganador del encuentro de mañana entre Eslovenia y Egipto, aunque tendrá que mejorar su imagen si quiere aspirar a cotas más altas.

 


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