España devora a Hungría




España consige el pase a cuartos de final gracias a un gran partido ante Hungría que nada pudo hacer ante la superioridad española. 

Aguinagalde y Maqueda destacaron en un partido en el que volvía Gurbindo y donde la nota negativa estuvo en la posible lesión de Sarmiento.

Empezaba el partido con un juego muy fluido por ambos conjuntos. Por el lado español, Sarmiento llevaba la batuta en ataque donde España se mostraba muy eficaz con un 4 de 4 en los primeros cinco minutos de partido gracias a dos dobletes de Aguinagalde y Maqueda. Por su parte, los húngaros basaban su juego ofensivo en el brazo ejecutor de Laszlo Nagy puesto que el 6:0 preparado por Valero Rivera era un muro difícil de franquear.

Poco a poco parecía que el conjunto español se iba a despegar en el marcado gracias, entre otros, a un gran Maqueda. Pero solo era un espejismo, ya que el combinado magiar se mantenía firme y convertía el partido en un ida y venida que dejaba el marcador en un 6-6 a los diez minutos de partido.

Según pasaba el tiempo, el partido comenzaba a ser un mano a mano entre Nagy y Aguinagalde. Ambos campaban a sus anchas en los ataques de su selecciones y mantenían una igualdad máxima en el encuentro. La alternancia en el marcador predominaba en el encuentro y ninguna de las dos era capaz de coger una renta de ni tan siquiera dos goles.

En estos momentos, España mejoró su defensa, que apoyada en Sterbik provocó una brecha en el marcador favorable a los españoles. Esta brecha se llevó hasta la finalización de los primeros 30 minutos donde acabó con un 16-13 y con grandes sensaciones de cara a la segunda mitad, sobre todo con un inspiradísimo Julen Aguinagalde.

En la reanudación, el combinado nacional empezaba algo dubitativo en las primeras jugadas. Sin embargo, pronto se iban a disipar estas dudas y de la mano de Jorge Maqueda, la selección española iba a coger una renta de incluso cinco goles en el marcador. 22-12 min 40.

En el ecuador de la segunda mitad llegó el momento de las imprecisiones por ambos conjuntos. Numerosos errores en la faceta ofensiva hacía que el cronómetro corriese a favor de los intereses españoles ya que la ventaja de cinco y seis goles eran la tónica en estos momentos del partido.

Los pupilos de Valero Rivera habían conseguido romper el partido, y poco a poco la distancia en el marcador se iba ampliando. Hungría no conseguía centrarse en ataque y el poderío español en el ataque era muy superior a la defensa magiar. Los húngaros solo pensaban en evitar una sangría mientras que los españoles no bajaban en nada su intensidad.

Al final, victoria española por 22-32 que da el pase a los cuartos de final y sobre todo deja un buen sabor de boca tras un gran partido.


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