España 25- Croacia 27. España murió en la orilla.




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La hinchada española ha estado hoy de 10. Foto handballspain2013.com

Partido vibrante, jugado de poder a poder entre dos selecciones que aspiran a colgarse la medalla de oro el 27 de enero en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Finalmente, Croacia será primera de grupo, mientras que nuestra selección pasará como segunda. España se despide de la Caja Mágica con una agria derrota ante Croacia (25- 27). Los balcánicos se impusieron gracias, sobre todo, a la sobresaliente actuación de su portero, Alilovic, que ganó el duelo individual a su homónimo español, Sterbik.

Los primeros minutos marcaron la tónica de lo que iba a ser el desarrollo del encuentro. Igualdad máxima en todas las zonas de la pista. Cupic mantenía casi exclusivamente a Croacia, mientras que en España era Alberto Entrerríos el que encontraba con más facilidad la red de la portería croata. Llegados al minuto 10 (6-6), España y Croacia empataban a todo, para disfrute de la afición española que llenó en masa la Caja Mágica de Madrid. A partir de ese momento apareció el meta Alilovic que, no sólo detuvo las acometidas españolas, si no que era el primero en encontrar a Cupic, gracias en buena parte al mal repliegue defensivo de Los Hispanos.

Llegados al ecuador de ese primer período, Valero Rivera dio descanso a Alberto Entrerríos, y el lateral manchego Jorge Maqueda tomo el relevo en el apartado ofensivo, pese a que Croacia mantenía un brecha de dos goles (6-8). Fogonazos del talentoso Marko Kopjlar permitieron a la selección entrenada por Slavko Goluza marcharse al descanso con ventaja (13-15).

En el segundo tiempo España cambió su sistema defensivo. Valero Rivera pasó a ejecutar una defensa 5-1 que no dio frutos inmediatamente pero que despistó a los jugadores croatas. Un pequeño encontronazo entre Julen Aguinagalde y el croata Vori espoleó a los jugadores españoles en la pista y a la afición en las gradas, y España se colocó por delante por primera vez en el encuentro en el minuto 10 de la segunda mitad (19-18).

Croacia trató de parar el juego español con una intensidad excesiva, y las exclusiones se sucedían para los jugadores croatas. España no desaprovechó la ocasión, y se colocó a 15 minutos del final tres goles por delante (21-18). En ese momento, Slavko Goluza paró el partido, y sus pupilos comenzaron a encontrar buenas posiciones de disparo tras la charla de su técnico. El partido entró en la recta final con el marcado de nuevo igualado (min 51; 22-22).
Se las prometía muy felices España, cuándo a falta de sólo cuatro minutos para la conclusión del encuentro, dispuso de una doble superioridad numérica que inexplicablemente desaprovechó, no sólo no anotando, sino permitiendo a Croacia marcar a la contra. A falta de un solo minuto para el final (25-26 para Croacia), Valero Rivera pidió tiempo muerto para preparar el último ataque; el balón llegó a la esquina para Albert Rocas, pero el extremo español no pudo batir al inconmensurable Alilovic, y España vio en eso momento como sus opciones de llevarse el partido y la primera plaza del grupo se desvanecían. Terminaron de morir esas opciones cuando en el último ataque croata, con la defensa española a la desesperada, Sprem anotó el gol que sentenció la contienda.

Finalmente, Croacia se impuso 25 a 27 a Los Hispanos que, pese a la derrota, dieron la vuelta a un pabellón inmensamente agradecido por el espectáculo que acababan de presenciar. La selección española jugará el partido de octavos el lunes en Zaragoza. El improvisado pabellón de la Caja Mágica baja el telón después de una semana de balonmano vibrante.

España: Sterbik, Tomás (2), Maqueda (7), Entrerríos (5), Aginagalde (1), Sarmiento y Ariño (2) -siete inicial– Morros, Guardiola, Montoro, A.García (1), Cañellas (2), Ruesga (1) y Rocas (4, 2p).

Croacia: Alilovic, Cupic (8, 3 p), Gojun, Vukovic (2), Kopljar (4), Duvnjak (3) y Strlek -siete inicial– Vori (3), Bicanic (3), Horvat (2), Sprem (1), Musa, Maric, Mandalinic e Ivic (p).


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