Diario de un preolímpico




Día 1: la preparación.

Llegaba el día. Después de una semana de continuas preguntas y trámites para realizar el viaje, estábamos ante el día de la verdad. Eran las seis de la tarde y los cuatro integrantes de SomosOlimpicos nos reuníamos en La Central (bar de la plaza Universidad de Valladolid) para no separarnos en 4 días. Unas cañitas en mano, y algo más de compañía de la mano de un integrante, presenciaban las horas previas al viaje. Unas horas que destacaron por la calidad de la cena. Enormes los bocadillos que degustamos antes de dar los últimos retoques al trabajo que había que realizar. Todo precedido de una mañana en la que la cama fue nuestro mejor aliado visto lo que nos podía deparar el fin de semana. 

Añadir, que la noche que pasamos en la “laguna negra” de Santa Cruz dio mucho que hablar… a parte del miedo. Aun así, fuimos duros y a las 23 horas, cada uno a su habitación. Eso sí, mientras algunos dormíamos, otros se dedicaban a jugar al Manager… cosas de la vida.

Día 2: viaje y comenzamos la andadura.

4 de la mañana y todos en píe. Increíble pero cierto, un servidor “acababa de llegar a la laguna negra” y junto a mi ese gran clio gris que se iba a chupar muchas horas de camino. Maletas en mano, mochilas al hombro y sobre todo, muchas ganas de vivir una de las experiencias de las que se dicen que serán inolvidables. Las 4:30 y todo en el maletero además de los culos en los asientos. Nos deparaba un viaje que no podíamos imaginar. El frio dominaba la capital castellana, y después de evitar un control de alcoholemia salíamos a la autovía. Todo iba en camino, pero como alguien dijo nada más empezar el viaje y con el traspié de no poder contar con el GPS, los astros se aliaron en nuestra contra. A la altura de Cuellar se ponía a llover, y poco a poco llovía más. Hasta que a media hora de llegar a Guadarrama la nieve nos comía literalmente. Eran las 5:30 de la mañana e íbamos a 60 km por hora como máximo por la autovía. Ver para creer y mas a 6 de abril. Pasamos el túnel de Guadarrama, y la tempestad calmaba, asique el viaje se volvía a enderezar bajo las risas y las ganas de Abel y Dani de comer. Todo sea dicho, no eran los únicos.

Pasado el trámite de Madrid sin GPS y al estilo antiguo, los integrantes de la expedición decidían parar a desayunar, eran las siete de la mañana.Terminamos de desayunar y continuamos con nuestro viaje… que concluyo a las 11 de la mañana dando vueltas a un supuesto Carrefour para echar gasolina al coche. ¿lo malo? No encontramos la entrada. Por lo que decidimos ir directamente a por las acreditaciones donde un personaje nos confundió con voluntarios. Que se le va a hacer. Quedaba poco tiempo y teníamos que comer y pasar por la pensión antes de ir a las 4 al pabellón, por lo que el Mcdonals fue nuestra salvación.

A las 4 ya estábamos en el pabellón. Vimos revisiones, practicas, ensayos… y sobre todo, dos enormes partidazos de balonmano. También hay que decir que en cada descanso nos acompañaba el catering, un gran compañero la verdad. A las 10 terminaban los partidos y salíamos del pabellón después de seis horas allí. Pero el camino no iba a ser fácil, nos tocaba volver andando… 25 minutitos de camino para llegar a la pensión a seguir trabajando y después, ya pasada la media noche ir a cenar… en fin, las dos de la mañana y es la hora de acostarse. 22 horas despiertos y mañana más.

Día 3: el ecuador

Las previsiones de horas que íbamos a estar en la cama no se cumplieron, y eran las 10:45 de la mañana y los ojos de los cuatro mosqueteros se abrían de nuevo. De todas formas, alguno se hacía algo mas el remolón como un servidor, por lo que mientras los demás aprovecharon y se fueron a comprar, me quede con los ojos cerrados de nuevo.

Aun así, no dure mucho y al poco tiempo me levante… para seguir trabajando y esperar a mis compañeros para comer, previo trabajo suyo también, todo hay que decirlo. Todo hecho y estómagos hambrientos, nos dispusimos, navajilla en mano, a realizar nuestros fantásticos bocadillos. 

Comida y al polideportivo, donde llegamos por segundo día consecutivo cuando prácticamente no había nadie. Sentados y con los ordenadores abiertos, se iniciaba otra tarde de trabajo. Mucho trabajo llevo la tarde, aunque quizás fue algo menos que la anterior ya que llevábamos todo prácticamente preparado.

Terminado todo, era la hora de cenar. No había dudas, el Domino´s Pizza era nuestro aliado. Decir que en el bufet solo dio la cara Abel Barrio, que parecía que no había comido desde 1992. Decir que Lorasque no comió mas debido a su estado, ¡se estaba quedando dormido mientras comía! Así, camino a la pensión para terminar otro día. Eso sí, mientras un servidor se quedaba en la cama, a los otros tres elementos les quedaba comerse un helado… ver para creer.

Día 4: la resolución.

Hoy si que fue el día de dormir, ya que hasta las 12 nadie levanto. Mención especial para Sergio que decidió bajar de la pensión a la playa. Temíamos por su vuelta pero mientras estábamos con nuestros ordenadores apareció.Directamente se fue a la ducha mientras se hacia la compra de hoy.

Después de comprar, nos dispusimos a comer para afrontar el ultimo día de trabajo. Hay que decir que entre los presentes se notaba la tristeza. Una tristeza debido a que era el ultimo día que podíamos seguir cumpliendo un sueño. Algo que quedaría en nuestra memoria para siempre. Aun así, después de la comida, mochilas al hombro y con la misma ilusión que el primer día a trabajar. Allí, Abel Barrio y servidor pasamos la previa del primer partido en frente al ordenador, mientras que Sergio se recorría cada palmo del pabellón.

Vivimos dos auténticos partidos de balonmano. Además vimos de primera mano la primera plaza de España, y las sensaciones que se le queda a un equipo que tiene la asistencia a unos JJOO en la mano y la pierde. Cosas que hace apenas un mes veíamos imposible vivir. Terminado todo con respectivas fotos (decir que aquí Sergio se llevo la cámara de Lorasque al cuál se le pudieron escuchar frases del tipo: “tengo hasta cagalera de lo que le pueda pasar a mi cámara”) nos fuimos camino de la pensión a cenar. Se acaba el día, se acaba el sueño.

Día 5: viaje de vuelta.

Toque de diana a las 8 de la mañana. La hora prevista de salida eran las 9. Nos costó despertar entre los sonidos lamentables de las diferentes alarmas. Pero el objetivo se cumplía y a la hora estipulaba se salía. Un buen viaje además de cansado.Cumplimos con creces y las seis horas seguidas de viaje se hicieron correctamente. Aquí termino el sueño.

En definitiva, una experiencia única, impresionante y que nunca se nos olvidará. Quizás en cuatro días haya aprendido más que en dos años en la facultad. Pero sobretodo poder convivir con gente del calibre de Sergio García, Abel Barrio y David de Diego. Y no solo eso, poder convivir con profesionales de esto que desde el primer día nos trataron como a uno más. Nada influyó, solo las ganas de hacerlo bien y de poder haceros vivir de primera mano lo que sucedía. Fue fácil, como ya digo, los compañeros fueron estupendos y nada que decir de los jugadores. Magnificas personas siempre al servicio de nosotros y dejándonos en bandeja lo que pedíamos. Por eso quiero dar las gracias a somosolimpicos por dejarme vivir este sueño, y a los ya nombrados antes por estos impresionantes días.

Gracias de corazón.


2 Comentarios

  1. Y gracias a vosotros por la manera de contarlo que nos hicisteis sentirlo a los demás casi como si estuvieramos allí. Enhorabuena.

    • David De Diego Otero dice:

      Gracias Fernando, nosotros sólo intentamos que os llegara a todos la información más completa sobre el preolímpico de Alicante y sobre el resto de preolímpicos.

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