Cuando la década de los 90 se vistió del amarillo sueco




Quizás las nuevas generaciones del mundo del balonmano no tengan ningún recuerdo. Ni si quiera conozcan a los integrantes. Ni cuales fueron sus éxitos. Pero lo que hay que saber es que en la década de los 90 hubo una selección que dominó el deporte del balonmano. Vestían de amarillo. Eran escandinavos. Era Suecia.

Magnus WislanderTodo el mundo tenía en la cabeza el poderío que en este deporte ejercía la todavía presente la URSS. Una selección que combinaba un gran sistema táctico con una clase de jugadores de gran nivel. Nombres de la talla del cancerbero Andrei Lavrov, el luego “español” Andrei Xepkin, el goleador Alexander Tutschkin   hacían a esta selección ser la favorita para los títulos. Títulos y medallas que a partir de 1990 iban a tener color amarillo.

Un color amarillo que iba a estar muy presente en esta época dorada para los suecos ya que, hablando del campeonato mundial, no se bajó de los primeros tres puestos en toda ella. Dos bronces (1993 y 1995) , una plata (1997) y dos oros (1990 y 1999) fue el balance de estos diez años llenos de éxitos para el conjunto escandinavo. A esto hay que sumar dos oros en los Campeonatos de Europa (1994 y 1998) y dos platas en los Juegos Olímpicos (Barcelona 92 y Atlanta 96).

Y es que esta selección contó en sus filas con el mejor jugador del siglo XX. Nada más ni nada menos que Magnus Wislander o “Slangen” (manguera en sueco por sus grandes brazos) era el estandarte de una selección plagada de grandes estrellas y de un poderío táctico impresionante. Con el 3 a la espalda y un total de 384 partidos y 1.185 goles, lideró una selección a la que solo les faltó la conquista de unos Juegos Olímpicos.

Staffan y LindgrenPero no solo queda ahí. Si miramos a la portería nos encontramos al incombustible Tomas Svensson. Uno de los mejores porteros de todos los tiempos que pudimos disfrutar mucho tiempo en la Liga Asobal era el encargado de defender el marco sueco. Leyenda tras leyenda.

Por si fuera poco, a estos se sumaban otro gran número de grandes jugadores de la talla de los ahora seleccionadores suecos como Staffan Olson y Ola Lindgren, Per Carlén o Magnus Andersson. Sobran las palabras.

Lo que está claro es que esta selección está en la cabeza de la historia del balonmano mundial. Una generación que poca gente podrá olvidar y que es necesaria ver para conocer el deporte del balonmano. Muchos recuerdos; muchos nombres. Pero sobre todo, un balonmano exquisito.

Mundial 1990:

 


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