De Ricard a “Ricky Mouse” de la mano de Aíto




La evolución histórica estadística de Ricky Rubio, desde su irrupción en el mundo del baloncesto de élite hace nueve temporadas, ha cambiado con el paso del tiempo. De un inicio en el que el base de El Masnou era un puro anotador a la actualidad, donde es en lo que menoRubio y Aítos destaca.

Lo quiera o no, el gran partícipe de este cambio en el juego de Rubio es Aíto García Reneses. Un día, Aíto vio a Ricard (por aquel entonces el diminutivo de Ricky todavía no existía) en el pabellón de entrenamiento del Joventut y le preguntó si quería entrenar. El joven no lo dudó un instante, y se dispuso a mostrar sus habilidades con la pelota y el aro. Poco tiempo después, y ya conocido como Ricky, debutaría en ACB enfundándose la elástica de la “penya”, convirtiéndose en el jugador más precoz – 14 años y 11 meses- en pisar una cancha de baloncesto  en la máxima categoría del panorama nacional.

Tras un breve paso por el fútbol, siempre estuvo ligado al equipo de basket de su pueblo. Quizás obligado, por aquello de que su hermano Marc lo practicaba, y su padre se sentaba en los banquillos, pronto empezó a destacar en la faceta anotadora. En alevines, allá por 2001, logró ser el máximo encestador en varios torneos. Ya en categoría infantil, consiguió el MVP y el galardón al mejor anotador en la mayor parte de competiciones que disputó.

Incluso cerca de dar el salto al primer equipo de Badalona, en cadetes,  ya participando activamente con la selección absoluta de su edad, siguió acaparando galardones por sus puntos.

Llegó la hora

El 10 de octubre de 2005 debuta en ACB. Granada tuvo la suerte de ver por primera vez a Ricky en ACB. En este partido, consiguió 2 puntos, 1 asistencias y 2 recuperaciones. A partir de este momento, todo cambió para él. No sólo en lo personal, sino también en su juego.

Gracias a Aíto, hábil como nadie para sacar jóvenes talentos a la cancha, cambió su forma de ver el baloncesto. Si hasta la fecha había destacado por ser un base, incluso escolta, anotador, el barcelonés dejó de mirar tanto a canasta para poner el balón y el ojo en las manos de sus compañeros. Gracias a este trueque, tuvo oportunidad para mejorar en defensa y convertirse en uno de los ladrones que más balones robaban y recuperaban, de ahí el apodo de “Ricky Mouse”.

Después de conseguir la friolera cifra de 51 puntos con España, que darían el Campeonato de Europa cadete de 2006, con unos porcentajes de tres, tiro de campo y personal, que rondaban el 60% de acierto, la llegada a la élite hizo que sus guarismos disminuyeran en el tiro y por ende, en las cifras anotadoras.

De aquel chaval que conseguía premios de máximo encestador, Aíto le había convertido en un jugador capaz de dominar todas las facetas del juego. En sus cuatro primeras temporadas en Badalona, promedió 6.2 puntos por encuentro. Cifras muy por debajo de las que conseguía en sus inicios. Los porcentajes también fueron disminuyendo. Del 75% en tiro triple en la temporada del debut, al 28% de media en las siguientes campañas.

Rubio en FC BarcelonaSimilares registros en los tiros de dos. El acierto fue menguando, salvo en el tiro libre, desde donde siempre ha correspondido eficazmente. A medida que decrecían los puntos, subían las asistencias, robos y recuperaciones. Estas cifras se corroboraron en su último curso en Joventut y en la siguiente etapa en el FC Barcelona. Con unos mejores compañeros, Rubio incrementó brutalmente las estadísticas, llegando a doblar los números que tenía hasta la fecha en asistencias.

Todo esto le sirvió para ser el mejor jugador joven de Europa tres años consecutivos (de 2007 a 2009), líder en robos de balón y mejor defensor de la liga ACB, además de ganarlo todo vestido de blaugrana, con Xavi Pascual en el banquillo. En 2009 fue drafteado y dio el salto a la NBA dos temporadas más tarde.

Etapa en Minneapolis

Con un estilo propio y definido, llegó a los Minnesota Timberwolves para dirigir el juego del equipo. Al otro lado del charco, acuñan el término playmaker al base. En la traducción significa conductor o director del juego. Exactamente eso es lo que Ricky hace. Es el tipo que hace jugar a los demás. Todo lo que Aíto García Reneses le enseñó, lo refleja a la perfección en el parquet americano. En la NBA se desarrolla un baloncesto perfecto para él.2009 Draft Wolves

La mayor duración de los partidos hinchan las estadísticas de puntos. En sus dos temporadas y lo que va de tercera, con una lesión en la rodilla que le apartó nueve meses de las canchas, promedia  más de diez puntos por encuentro. Pero donde más destaca, una vez más desde su profesionalismo, es en asistencias. En 106 partidos ha repartido 824, es decir, casi ocho cada noche.

Por no hablar de los robos. Es el mejor hurtador de la competición. La pasada campaña, días después de su vuelta tras la operación, llegó a promediar más de cuatro robos en diez partidos, superando el promedio histórico de Alvin Robertson de 1986. Tras su último triple-doble, con 12 puntos, 14 asistencias, 10 rebotes más 5 robos, se ha especulado con que “Ricky Mouse” pueda ser el único jugador en activo en conseguir un cuádruple-doble, hito sólo conseguido por cuatro jugadores en la historia de la NBA. Robertson, por cierto, es el único que lo hizo con robos.

Ricky Rubio sabe que debe mejorar el porcentaje de tiro, como así ha declarado su entrenador Adelman. Lo que Aíto le enseñó y le cambio la forma de juego, es lo que le está dando el protagonismo a aquel chaval que llegó a las canchas a grito de Ricard…

@samuevano


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