Vuelta de honor para el debut de Terrero




Indira Terrero, nacionalizada en marzo, da a España el primer bronce de la historia en los 400m femeninos batiendo a la campeona olímpica. Bokesa y García terminan últimos en su primera final. Bragado es quinto en los 50km marcha a los 45. Cáceres y Martín ilusionan para el fin de semana.

Como las medallas surgen de cualquier sitio, la cuarta de España en Zúrich en cuatro días quizá empezó a brotar en San Fernando, Cadiz, en los Campeonatos Iberoamericanos de 2010. Nadie lo sospechaba entonces, pero cuando cuatro atletas cubanos se fugaron del hotel en el que se hospedaba la selección se inició el camino para que hoy España logre la primera medalla en 400 metros femeninos en un Europeo. En la vuelta a la pista, la selección disfrutó a Sandra Myers, nacida estadounidense y bronce en el mundial de Tokyo 1991. 23 años después, todavía no se ha logrado que las medallas se las cuelgue alguien nacido en la piel de toro, pero Indira Terrero, una de las cuatro que escapó aquel día de junio, ha llegado a la selección para reverdecer tan viejos laureles. La cubana de origen, nacionalizada este año después que lleve desde entonces entrenando en Valencia a las órdenes de Rafael Blanquer, el gran mago de los saltadores y los velocistas españoles, hizo valer su experiencia en una final que se llevó otra compatriota suya de cuna, la italiana Libania Grenot.

Indira Terrero. Foto de Dean Mouhtaropoulos

Indira Terrero. Foto de Dean Mouhtaropoulos

Indira Terrero, que llegaba con la sexta marca del año, empezó a reclamar ser tomada en serio como opción tras su holgada victoria en las semifinales. Ayer, desde la calle seis, ya era la cuarta más rápida de las listas, y salió haciendo valer su experiencia en la prueba, esa que le ha llevado, por ejemplo a ser dos veces semifinalista mundial y una olímpica cuando todavía era cubana, entre 2007 y 2008. Más madura regresó a la gran competición como española y reguló perfectamente y llegó con todas las opciones a la recta final en una dura pugna con la campeona olímpica y mundial británica Christine Ohurougu, que tuvo que resignarse a quedarse fuera del podio por milésimas (ambas en 51,38s, mejor marca de la temporada).

“Cuando llegué a meta no estaba 100% segura de que hubiera ganado. Normalmente, Christine tiene un final muy fuerte así que estaba pensando: Ok, es mi ídolo y me batió. No puedo creerme estar en el podio y haberla batido”, dijo después con tono de fan una mujer cansada tras las semifinales (“no puedo sentir las piernas, solo los brazos”) pero feliz de agradecer a su país con metales su nacionalización (“esta medalla es muy importante para mi por competir por España por primera vez en los Europeos”). Con menos experiencia, una más joven Aauri Bokesa no podía mejorar su marca y pagaba los esfuerzos en su primera gran final con el octavo puesto (52,39s).

En una posición más arriba, séptimo, porque tras la no salida del belga Jonathan Borlée (tampoco su hermano, Kevin, estaba en la final) terminó el joven canario Samuel García su primera gran participación en un campeonato también en la vuelta a la pista (46.35s). García mostró toda la ambición prometida tras las semifinales (“voy a por las medallas”) y, a pesar de estar condenado a ser una de las cenicientas de la final salió como un tiro y pronto tomó compensaciones. En la última curva, todavía era de los primeros, pero el ácido láctico lo frenó en la recta final, mientras todos aguantaban y lo sobrepasaban en una prueba en la que la clave está en repartir los esfuerzos. Por delante, el más experimentado Martyn Rooney batía la mejor marca europea del año (44,71s) para derrotar a su joven compatriota Matthew Hudson-Smith, que mejoraba su marca, (44,75s) y al israelí Donald Sanford (45,27s), que pulverizaba el récord nacional con unos registros aún muy bajos para el joven canario.

García Bragado. Foto de Josep Lago

García Bragado. Foto de Josep Lago

Ovación para Bragado

La mañana ya había comenzado bien en el maratón marchoso, los 50km, escenario del primer (y probablemente único) récord mundial del campeonato, algo que no ocurría desde hace 12 años, precisamente en la misma prueba. El francés Yohann Diniz, de origen portugués, otro buen país en la marcha, marcó para la historia 3.32.23 y rebajó en aproximadamente un minuto la plusmarca que desde hace seis años tenía el ruso Nizhegorodov. Al galo, que fue líder mucho tiempo pero dejó, pasado el ecuador de la prueba, la cabeza al ruso Ryzhov, finalmente fuera del podio, para volver a retomarla y no frenar, le dio tiempo incluso a pararse a menos de medio kilómetro para la meta para recoger las banderas francesa y portuguesa y entrar celebrando su gesta. Por detrás, el eslovaco Matej Toth (3.36.21), en récord nacional, y el ruso Ivan Noskov (3.37.41).

Pero si la mañana era para celebrar fue porque 13 minutos detrás de Diniz llegó el incombustible Jesús Ángel García Bragado (3.45.41) para otorgar, con su octavo puesto, otra plaza de finalista a España a sus 44 años. Con la experiencia de un hombre que fue campeón mundial hace 21 años, Bragado reguló durante toda la prueba, como hace tirando de experiencia desde hace unos cuantos años, para acabar recogiendo cadáveres y ascendiendo posiciones. No solo puede decir orgulloso que está entre los ocho mejores de Europa a su edad, sino que también se gana el puesto para el Mundial de 2015, cuando ya contará 45. En cualquier caso, no parece que esa plaza peligrara si no es por él mismo y la operación a la que ahora se tendrá que someter. Sigue siendo el mejor español, como demostró otra vez al llegar muy por delante de Francisco Arcilla, 14 años menor, que entró en 21ª posición en poco más de cuatro horas (4.00.57).

De regreso a la tarde, tras la alegría por Bragado, cuyo puesto vale como un metal, y el cuarto podio español de Terrero, quizá otro más para el domingo empezó a gestarse en la calificación del salto de longitud, donde Eusebio Cáceres resolvió en dos intentos (8.05m) y pasó directamente a la final como los mejores, solo superado por el griego Tsatoumas. Allí no se encontrará ni con el talentoso alemán Sebastian Bayer ni con el campeón mundial, el ruso Aleksandr Menkov, que en 2013 pareció empezar a marcar una época y tras un flojo 2014 se quedó apeado de la lucha de las medallas después de saltar lo mismo que el subcampeón en Moscú, el holandés Ignasius Gaisha (7,78m), pero con un peor segundo brinco. En otra dimensión diferente a la de Cáceres estuvieron Jean Marie Okutu (20º, 7,64m) y Luis Felipe Méliz, medallista hace dos años en Helsinki, pero que no llegó a estar en forma nunca este año, tampoco hoy, donde tuvo problemas que le impidieron siquiera alcanzar siete metros  (28º, 6,85m).

Bustos, esperanza de los 1.500m

Otro medallista hace dos años, David Bustos, sí podrá repetir final, y además descansado, después de ser recalificado para ella tras no acabar la carrera al ser empujado al poco de comenzar su serie. Nunca se sabrá qué habrá pasado de poder acabar la serie visto el naufragio, por otra parte esperado, del 1.500 español. Adel Mechaal intentó llevar la carrera rápida para pasar por tiempos y así no dudó en estar en cabeza durante gran parte de la prueba, pero terminó por no soportar el ritmo de los mejores y terminó hundido (3.47.60) con el 25º tiempo global. Algo similar, aunque más tarde, le sucedió a Manuel Olmedo, que se suicidó intentando mostrar en cabeza una superioridad inexistente y la recta final no tuvo piedad con él (3.40.48 y 16º del total). Otra vez, queda en manos de mallorquín responder a dos décadas de idilio con el podio.

El cuarto día también dejó por el camino a las lanzadoras que, excepto Chilla, se han quedado lejos de su mejor rendimiento. Úrsula Ruiz no pasó de 15,79m que la abocaron a la 14ª posición mientras Sabina Asenjo ni siquiera logró un lanzamiento válido. Tampoco en los 3.000m obstáculos Teresa Urbina consiguió terminar la carrera, aunque el último punto positivo del día lo puso Diana Martín (9.52.63), quien reguló durante toda su serie por detrás de las cinco primeras y acabó arañando el quinto puesto que daba el acceso directo a la final dando la sensación de que se guarda todo para ella, donde partirá entre las mejores, al igual que Ruth Beitia, a la que con tres intentos y 1,89m le bastó para estar, también el domingo, en la final de altura.

@Ismael_Prz


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