Un centímetro de crueldad




  • Eusebio Cáceres se queda a un centímetro del bronce en la final de longitud, donde saltó 8.26m
  • Bruno Hortelano llegó a semifinales de 200m tras batir el récord de España: 20,47s
  • España mira al futuro: Cáceres y Hortelano cumplirán 22 años en las próximas semanas

La historia se repitió ocho años después de Helsinki. España se quedó otra vez a las puertas del podio de la longitud masculina, la mítica prueba que ha visto a Carl Lewis o Mike Powell luchar por su corona. Diez años después de París, Eusebio Cáceres no pudo repetir el bronce de Yago Lamela, aunque su rendimiento apunta a que las medallas en esa prueba volverán pronto. Y, como en la capital finlandesa con Joan Lino Martínez, Eusebio Cáceres se quedó a un centímetro del bronce. Una derrota de lo más cruel, una novatada en su primera final, un guion dramático para el nuevo gran talento del atletismo español, un alicantino de Onil que entrena en su pueblo y se mueve bien en las pruebas combinadas, sobre todo en invierno. Todas las miradas estaban puestas en él en Moscú tras sus 8.37m hace un mes que le permitieron ser campeón europeo sub23 y hoy le habrían hecho ser subcampeón mundial. Y más después de la calificación del miércoles, donde mandó un serio aviso con un primer brinco de 8,25m, mejor que ningún otro. Una marca que repitió al segundo intento de la final, cuando los demás no se habían entonado. Se puso líder, aunque Cáceres ya sospechaba que el local Menkov, 22 años, uno más que Cáceres, iba a volar hasta los ocho metros y medio y colgarse el oro. No se confundió. En el tercer intento el ruso cayó en la arena 8.52m más allá de la tabla, donde pisó ajustadísimo sin dar la sensación de gran velocidad. Todo lo hizo en el aire.

Eusebio Cáceres. Foto de EFE.

Eusebio Cáceres. Foto de EFE.

Hasta ahí llegaban los presupuestos del saltamontes de Onil, aliviado en cierta medida porque Dwight Phillips, campeón mundial en Helsinki, cuando Martínez, y otras tres veces más, uno de esos héroes desconocidos del atletismo de 35 años, sufrió los rigores de la edad quedándose fuera de los tres últimos intentos con 7.88m. Tampoco el sudafricano Mokoena parecía fino. A cambio, surgió un protagonista inesperado. Otro que estuvo en Helsinki, detrás de Phillips, para frenar el reinado de los nuevos jóvenes. Era Ignisious Gaisah, que entonces era ghanés y en Moscú batió el récord nacional de Holanda con su mejor salto en los últimos siete años. 8.29m en el cuarto intento, el momento más inoportuno para Cáceres, que si contaba con el mexicano Luis Rivera, el líder del año, el único que le superaba junto a Menkov. No llegaba, pero al quinto intento apareció. 8.27m fabricados en el aire para sacar del podio a Cáceres, que en el cuarto intento forzó tanto que pisó la tabla. Presionado por las circunstancias, que le dejaban sin medalla, el destino cruel le sobrevino a Onil al quinto brinco. 8,26m, un centímetro más de lo que tenía y uno menos de lo que necesitaba. Porque Cáceres era el más regular, con cinco saltos encima de ocho metros. En el Luzhniki demostró que ya no es el junior que podía maravillar o hacer un siete metros. Mientras Menkov ponía el oro a precio de récord de España (8.56m), Cáceres pedía palmas el último salto, corría y volaba dejándose casi cinco centímetros en la tabla que tampoco le habrían valido. 8.20m que le dejaban decepcionado. “Quedarme a un centímetro de la medalla es un punto muy amargo. Tienen que pasar unas horas para asimilar lo realizado”. ¿Presión? Para el alicantino la atención mediática sólo es un “apoyo añadido y un estímulo”. Y sus palabras un alivio. Las medallas llegarán.

Era el día de los jóvenes españoles en Moscú, escasos pero descarados. Lo demostró desde muy pronto Bruno Hortelano, que nació en Australia, vivió en Canadá, estudia en Estados Unidos y entrena en verano en Madrid. Ocho días más mayor que Cáceres y medio mundo recorrido. Métodos distintos. En la tercera serie de los 200m reaccionó más rápido que nadie al disparo de salida. Y aunque en la prueba de la curva esto no es decisivo, era un signo de su concentración y motivación. El madrileño no paró. En la entrada  de recta, solo el francés Jimmy Vicaut, por la izquierda, le superaba. Luego vendría el arreón final del español, que dejó atrás al galo aunque cedió ante el jamaicano Warren Weir, el segundo hombre más rápido del año. Segundo llegó Hortelano, que volvió a mover el récord de España este año. Los 20.59s que Sergio Ruiz dejó en 20.51s los trituró el velocista de buena mañana a 20.47s. Al catalán le tocaba responder en la sexta serie, pero no tenía la misma determinación. Entró quinto después de 20.88s. Hortelano avanzó a semifinales por delante de Usain Bolt, una anécdota, porque el rayo jamaicano salió a correr con la misma tensión que si estuviera tumbado en la playa. Entró primero y  hablando con el británico Williams. Esa ronda el madrileño estaba convencido de que podía mejorar aún más su marca. “Me gustan las competiciones importantes y me crezco en ellas”, dijo, con el mismo estilo de Cáceres. No estuvo lejos, 20.55s, quinto, pero ya no había tregua en una carrera que dominó el estadounidense Mitchell, único junto al británico Gemili que bajó de 20 segundos, el único finalista norteamericano después de que tampoco hubiera piedad para Isiah Young y Wallace Spearmon, candidatos al podio. Mientras, Bolt seguía tan relajado que casi deja de ganar su semi. Sus sensaciones presagian otra victoria cómoda en la curva, pero los récords le quedaron hoy a un segundo. En cualquier caso, por detrás de él ya corre un español.

SÁBADO

13:30 Maratón FINAL Masculina Javier Guerra, Ayad Lamdassen
16:00 Altura FINAL Femenina Ruth Beitia

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