Un bronce y una polémica




Ángel Mullera consigue el bronce y Sebastián Martos es cuarto en los 3.000m obstáculos después de la descalificación del francés Mekhissi-Bennabad por quitarse la camiseta. Beatriz Pascual saca el metrónomo en los 20km marcha para ser octava, igual que Pablo Torrijos en triple, en la mejor actuación histórica de un español

España sumó la tercera medalla en tres días en Zúrich y completó la colección con un bronce, la medalla que le faltaba. Se la colgará, aunque todo puede cambiar, Ángel Mullera, el menos candidato de los tres obstaculistas que viajaron hasta Suiza. Hasta ese punto fue extraño todo lo que ocurrió en el Letzigrund en la tarde del jueves. Para empezar, que Mullera no entró tercero en meta, sino cuarto. Su medalla le llegó hora y media después, reclamación y apelación de la Real Federación Española de Atletismo mediante, de una prueba en la que el favoritísimo y francés Mahidine Mekhissi-Bennabad se quitó la camiseta a falta de 80 metros para la meta y se la puso en la boca tan pronto como empezó a ver clara su victoria y fue descalificado después de que, tras la final, solo viera una tarjeta amarilla. “Lo hice por la alegría, fue solo la emoción”, trató de justificar.

Ángel Mullera. Foto de Ian Walton.

Ángel Mullera. Foto de Ian Walton.

No le bastaba al galo con llegar a la final de los 3.000m obstáculos con una marca diez segundos mejor que el segundo favorito, imponerse con cierta facilidad, ser el indiscutible rey europeo de la prueba. Mahidine Mekhissi-Bennabad tenía que reclamar los focos de los que buscan la anécdota, desmarcarse del resto, aunque sea a costa de pisar los valores deportivos. Quizá por eso, el francés puso otra mancha en su historial, ese que cuenta con una agresión a la mascota Berni del Europeo de Barcelona 2010, con una pelea ante las cámaras con su compatriota Mehdi Baala en el meeting de Mónaco de 2011 y con otro empujón a la mascota del Europeo de Helsinki 2012, y esta vez ni siquiera esperó a llegar a meta. Su soberbia, aderezada además de por el streaptease por ostensibles gestos de superioridad en la recta final la pagó con los artículos 143.1 y 143.7 de la IAAF que impiden competir sin ropa y sin dorsal, respectivamente, los que a las 22:15 le borraban de lo alto de clasificación general. Una decisión a la que Francia apelará en un conflicto entre federaciones.

La decisión del jurado no privó de un oro a Francia, porque Yoann Kowal, bronce europeo indoor de 1.500m en 2009, que había llegado un segundo detrás, celebrando su plata con más mesura (9.26.66) escaló a la primera posición y el polaco Krystian Zalewski, el segundo más rápido del año (8.27,11), heredó su plata. El bronce quedó en manos de Ángel Mullera (8.29.16) y a la cuarta posición subió Sebastián Martos (8.30.08). Fue la mejor carrera del catalán en el año después de que llegara a Zúrich como candidato a casi nada. Con Víctor García fuera tras su caída en la primera ronda, el joven leonés y el veterano gerundense salieron a la prueba con ganas de tomar la iniciativa, marcando el ritmo y creando un muro con los dos en paralelo. Pronto los dos cedieron a otros las responsabilidades del grupo, pero volvieron a emerger en el último kilómetro. Primero Martos, cuarta marca del año, que pareció que se iba tras los franceses y el polaco mientras Mullera daba la impresión de que no iba a soportar el ritmo del grupo, hasta que el catalán superó por fuera a Martos a falta de 700m y llegara en tercera posición al toque de la campana. Los dos intentaron aguantar en la última vuelta, pero la última ría parecía condenar a Mullera cuando Martos ya lo tenía más difícil. Después, todos miraron a Mekhissi-Bennabad y esperaron.

Para el polémico Mullera, de 30 años, protagonista mediático desgraciado de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 después de que el diario As publicara unos correos electrónicos en los que solicitaba productos dopantes, acechado por la sospecha desde entonces, sin que nada más se haya aclarado, el cuarto puesto ya era un triunfo, pues llegaba con el 35º mejor tiempo continental este año. “Corrí muy bien y estoy contento con cualquier plaza, pero me gustaría que se hiciera justicia con el comportamiento de ganador y haber logrado el bronce”, afirmó antes de enterarse de que lo consiguió. Martos, al que le iba menos en el empeño a entrar quinto, fue aún más contundente contra el francés y también estaba exultante: “Mi satisfacción es plena al 99%”.

Finalista en marcha

Tampoco todo lo que rodea a la marcha parece límpio. En los 20km femeninos el territorio lo marcó la rusa Elmira Alembekova ahora que no estaba la campeona olímpica y mundial, Elena Lashmanova, por dopaje y que la favorita en su ausencia, Anisya Kidyapkina, adujese “intoxicación alimentaria” para no competir, ahora que todas las rusas están bajo sospecha después de que el gran entrenador de la marcha de ese país Viktor Chegin tenga 18 atletas que han dado positivo por doping. En esas circunstancias que invitan más a la precaución que a la admiración, los rusos recuperaron el dominio de la marcha tras el oro de López de los 20 masculinos. Para ellas las medallas eran demasiado en la mañana junto al Limmat, aunque todas dieron la cara, desde la joven debutante Raquel González, que siempre fue la más valiente, la que aguantó en el grupo de cabeza hasta que la propia Alembekova empezó a dinamitar la carrera, la española descarada en vanguardia. Para entonces, tanto María José Poves, primera y advertida por marcha irregular, como Beatriz Pascual, se habían descolgado ligeramente del primer grupo desde la mitad de la prueba, cuando la italiana Palmisano marcaba el ritmo (45,05 minutos a los 10km).

A Beatriz Pascual, pese a no estar en su mejor año, le puede una inteligencia competitiva casi genética que le sitúa siempre en puestos de finalista, sea a nivel europeo o mundial. Consciente de que quizá no estaba para seguir el ritmo de delante toda la prueba, marcó el suyo propio por detrás y terminó recogiendo cadáveres en los últimos kilómetros, incluido el de la inexperta Raquel González, finalmente décima (1.30.03), para terminar octava (1,29,02). Mientras, la aragonesa María José Poves, también con unos cuantos años de experiencia, supo regularse para terminar 16ª (1.32.03). Así, cuando en los últimos dos kilómetros Alembekova (1.27.56) metió la quinta marcha y dejó todos los grupos hechos pedazos en un sálvese quien pueda en el que la ucraniana Lyudmyla Olyanovska (1.28.07) y la jovencísima y altísima checa Anezka Drahotova, en el grupo cabecero desde el inicio, aguantaron hasta el podio, resuelto entre ellas en un segundo, a la vez que las españolas apretaron para lograr objetivos a su alcance.

Pablo Torrijos. Foto de Ian MacNicol

Pablo Torrijos. Foto de Ian MacNicol

El mismo puesto que Pascual, el octavo, logró el joven triplista Pablo Torrijos en su primera final de su primera competición, porque suponía el mejor puesto histórico de un español en la prueba. “Mi objetivo era alcanzar la plaza de finalista y estoy muy satisfecho. Superar ese puesto era difícil”, explicó después. Al castellonense de la escuela del siciliano Claudio Veneziano los 16.19m con los que empezó no le valían y pudo frustrarse después de un mal segundo brinco que terminó acortando para llegar a unos paupérrimos 14.46. Con toda la presión encima y tras ese mal intento, a cualquiera le habría podido la gran competición, pero no a Torrijos, al que 16,56m en el tercero le sirvieron para pasar a la mejora. Ya allí, lo intentó con tanta decisión que sumó dos nulos que eran más de 14,70m que se acercaban a sus 16,87m de este año. En el último, ajustado a la tabla, repitió la marca del tercer intento y se quedó donde estaba, por detrás de su ídolo, el veterano italiano Fabrizio Donato, vigente campeón hasta hoy, de 38 años, del que el castellonense, de 22, admira su constancia y su régimen de vida. Años le quedan para emularlo.

Por su parte, la veterana jabalinista jerezana Mercedes Chilla se acercó a solo quince centímetros de su registro de este año, pero no pudo pasar del décimo puesto (57,91m) en la final de la prueba donde fue bronce hace ocho años. Llegaba con la peor marca de las participantes y superó a dos.

Sergio Ruiz llega a semifinales

Como Mullera, Sergio Ruiz superó ayer su mala temporada y aprovechó la oportunidad federativa de ir a Zúrich pese a no contar con la marca mínima de este año para hacer carrera más rápida en la gran competición. Así actuó en las series de 200m por la mañana, donde salió muy fuerte y aguantó la caída de velocidad lo que pudo, entrando quinto pero suficientemente rápido (20,73s) como para acceder por tiempos a semifinales, donde ya no tuvo ninguna opción y terminó último sin poder ser más rápido que en las series, aunque sí que respecto a la marca que traía. (20,85s).

Los que tuvieron menos salvación fueron los pertiguistas. En una mañana para olvidar Didac Salas, al que ciertas lesiones le han hecho perder su punta de junio, se estrelló tres veces con los 5,30m, la primera altura de la pértiga. Ahí estuvo eficaz Igor Bychkov, que se confió hasta los 5,50m directamente en la calificación y no pudo pasarlos. Tampoco Javier Cienfuegos pudo pasar a la final del martillo tras ser 15º en la clasificación (72,50m, a dos y medio de su marca).

@Ismael_Prz


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