Un Bolt imperial aplasta las dudas




Se hacía la luz en el estadio olímpico de Stratford, en Londres, los flashes de las cámaras iluminaban la mejor carrera de los 100m lisos, la tierra de Bolt otra vez en los Juegos, algo solo a la altura de Carl Lewis, que una vez se impuso sobre la pista y otra en los despachos. El relámpago de Kingston aplastó en 9,63 segundos todas las dudas. Sin humillar a unos rivales temibles, dignísimos campeones olímpicos y mundiales de no existir un extraterrestre, se impuso con autoridad en la recta. El tiempo de Londres, un clima húmedo con menos de 20 grados no era el más propicio para los purasangres de la velocidad, cuyos músculos rápidos responden mejor al calor. Aún así, nunca se vió una final mejor, con siete hombres por debajo de los 10 segundos, que habrían sido todos si Powell, desafortunado él, no se hubiera lesionado a mitad de carrera. La salida no pareció esta vez decisiva. Los tres que terminaron en el podio no brillaron en los tacos. Bolt salió mejor que Blake (9,75s) y Gatlin (9,79s), plata y bronce, el primero rendido a su maestro, el segundo demasiado crispado en los metros finales.

El relámpago demostró que nadie aguanta mejor su velocidad máxima, unos 45km/hora, a partir de los 60 metros de carrera. Ahí se puso en cabeza para no abandonar. A diferencia de Pekin y de las semifinales, donde ya pareció favorito, no miró al público ni se dejó ir. Zancada larga, superioridad, apretó hasta el final para batir el récord olímpico, suyo, y quedarse a cinco centésimas de la plusmarca mundial, también suya. Bolt ha puesto a Jamaica en el candelero universal y al atletismo en el gran foco. Sus hazañas le igualan a Lewis y Owens con unas marcas siderales. 

En otras pruebas, ensombrecidas por el brillo único del hectómetro, se impuso, por ejemplo, el keniata Kemboi en obstáculos. El francés Mekishi-Benabbad impidió el triplete keniata. Sanya Richards tampoco permitió la fiesta británica y ganó por fin el oro olímpico en la prueba que ha dominado los últimos años, los 400 metros. El húngaro Pars ganó en martillo con 80 metros y la kazaja Rypakova no llegó a los 15 metros para vencer en triple salto. El maratón femenino fue para Etiopía. La joven Tiki Gelana (2.23.07) batió el récord olímpico. Fue la única prueba con presencia española. Alessandra Aguilar fue 26ª, Elena Espero 61ª y Vanessa Veiga 97ª. La imagen épica la dejó un irlandesa, Caitriona Jennings, entrando en la meta a duras penas tras tres horas, 22 minutos y 11 segundos corriendo.


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