Ukhov y Kenia no saben de pretemporadas




El saltador de altura ruso logra elevarse hasta los 2,41m en el inicio de la Diamond League en Doha. Asbel Kiprop y Silas Kiplagat bajan de los 3’30 minutos en los 1500m y las kenianas sorprenden a Genzebe Dibaba en los 3000m

La teoría más básica del atletismo afirma que los atletas suelen llegar a su punto de forma en los meses de verano, la cúspide de la temporada. Sin embargo, como todas las teorías, ésta tiene su desmentido. Como ya demostró la saltadora de longitud Britney Reese el año pasado con unos 7,25m que no serían superados en todo el año, algunos comienzan el aire libre como un cañón. Que se lo digan a los saltadores de altura, tocados por una especie de hechizo que desde el año pasado les hace reclamar la atención entre todas las pruebas.

Ivan Ukhov celebra un salto válido. Foto de Francois Neil.

Ivan Ukhov celebra un salto válido. Foto de Francois Neil.

Era 9 de mayo en Doha, sede de la primera de las 14 etapas de la Diamond League 2014 y parecía la final de un mundial que este año no figura en el calendario. Ivan Ukhov, el irregular y genial ruso, descorchó el año con un brinco de 2,41m que lo vuelven a acercar al récord mundial de Sotomayor (2,43m), amenazado este año más que nunca. No se quedó solo, otros tres atletas, el estadounidense Erik Kynard, el canadiense Derek Drouin –el último en unirse al club de los 240 centímetros- y el local Mutaz Essa Barshim llegaron hasta 2,37m y lo intentaron más arriba.

El catarí no pudo repetir en casa el sorprendente triunfo sobre el ruso en Sopot hace apenas dos meses. Como si alargaran su momento dorado, sin transición entre la pista cubierta y el aire libre, los cuatro progresaron no sin problemas de ajuste iniciales (falló Ukhov en 2,27m, Drouin en 2,24m, Kynard en 2,19) hasta la batalla en las alturas para firmar uno de los concursos de más nivel medio que se recuerdan. En la fiesta solo faltaba el ucraniano Bohdan Bondarenko, campeón del mundo y último as de una prueba que desde el comienzo promete un verano sensacional.

Otros para los que no hay pretemporada son los keniatas. Sin una gran competición que llevarse a la boca para ellos, nada les motiva más que los premios de este circuito. La exhibición comenzó en los 1500m, donde Asbel Kiprob y Silas Kiplagat pusieron la tabla de la temporada por debajo de los 3 minutos y 30 segundos en una prueba que arrojó dos récords nacionales y tres marcas personales, una de ellas la del campeón olímpico algerino Taoufik Makhloufi, casi desaparecido la temporada pasada y de vuelta con unos excelentes 3,30.40. Continuó en los 3000m obstáculos, con el campeón del mundo Ezequiel Kemboi marcando unos excelentes 8,04,12 por delante de Brimin Kipruto y Paul Kipsilie Koech, quizá uno de los tríos más míticos del atletismo este siglo. Hasta cinco compatriotas bajaron de 8,10.

Las chicas no se quedaron atrás. Nada les importó la jerarquía de las tres veces recordwoman mundial este invierno, la etíope Genzebe Didaba. Cuatro keniatas la dejaron atrás, con Obiri liderando el festival de los 3000m femeninos con un récord africano (8.20.68). Las ochocentistas también rayaron a gran nivel. Después de un invierno incapaces de bajar de los dos minutos, las dos últimas campeonas mundiales se quitaron la espina a la primera oportunidad. La del aire libre, la keniata Eunice Sum (1,59,33) superó a la estadounidense Chanelle Price, oro en Sopot.

Otras mejores marcas de este 2014 llegaron desde el triple salto, donde la colombiana Caterine Ibarguen llegó hasta los 14,43m y desde los 400m, donde el también campeón del mundo LaShawn Merrit se impuso con 44,44s y en los 400m vallas femeninas, con la sorprendente victoria de la bahraní Kemi Adekoya (54,592). A falta de excelentes marcas, la emoción estuvo en los 800m, donde la ausencia final de David Rudisha se vio compensada por la agónica victoria del etíope Mohammed Aman (1,44,49) sobre el botswano Nijel Amos ante una marea enfervorecida de aficionados etíopes desplazados hasta el Golfo Pérsico, que no dejaron de animar al campeón en Moscú. Más discreta estuvo la pértiga femenina, donde se impuso la semidesconocida griega Nikoleta Kyriakopoulou con unos discretos 4,63m por encima de la más ilustre cubana Yariley Silva; la jabalina, que ganó la eslovena Martina Ratej (65,48m); el disco, con la victoria del polaco Piotr Malachowski (66.72m) -dónde Frank Casañas, el único español, fue quinto con 62,75m-; o la longitud, territorio del griego Louis Tsatoumas (8.06m). Siguiendo con los concursos, el peso vio la 45º victoria consecutiva de la neozelandesa Valerie Adams (20,20m).

En la recta de la velocidad, donde el aire tampoco acompañaba, no brilló especialmente Shelly-Ann Fraser-Pryce, que estrenó cambio de peinado con unos modestos 11,13s. Dominó desde el principio, pero casi se la echa encima la nigeriana Okagbare sobre la parrilla de meta. En ese mismo lugar, el también campeón mundial de 110m vallas, David Oliver se estrenó con 13,23s. En los 200m masculinos, hubo victoria jamaicana. Nickel Ashmeade se impuso en 20,13s. La Diamond viaja ahora hasta Shangai para su segunda cita el domingo 18 de mayo.

@Ismael_Prz


Deja un Comentario