Torrijos y Terrero brillan en la oscuridad




BALANCE. España cierra el Europeo indoor de Praga con dos platas de Pablo Torrijos en triple salto e Indira Terrero en 400m, la cosecha más baja en 20 años debido al penoso estado del mediofondo

PRAGA. Llegaba España a Praga, al Europeo indoor, con la moral por las nubes tras una buena temporada de pista cubierta, rematada con un notable Campeonato de España en Antequera, el mejor que se recuerda en los últimos años, y salió con la moral baja, con solo dos medallas de plata y 9 atletas entre los ocho mejores, 18ª en el medallero, 7ª por puntos, agarrados a la sensación del invierno, ese castellonense de 23 años llamado Pablo Torrijos, primer español en la historia en pasar de los 17 metros en triple salto, y a la confirmación del verano, la cubana huida en 2010 y nacionalizada el año pasado Indira Terrero, de 29 años, cuatrocentista de final fulgurante que volvió a hacer diana para su nuevo país.

Pablo Torrijos. Foto de Ian Walton

Pablo Torrijos. Foto de Ian Walton

Los fríos números son demoledores: peores números en metales desde la única presea de París 1994 y en finalistas desde los ocho de Gante 2000. Sin embargo, otro dato resume el campeonato mejor que cualquier otro:  Desde hace un cuarto de siglo, en Sindelfingen 1980, España no volvía sin una medalla en el mediofondo: 800, 1.500 y 3.000 metros. Solo una mujer, la debutante Victoria Sauleda, acudió en los 800 y cayó en la primera ronda. Entre los hombres, de ocho, solo Jesús España y Adel Mechaal alcanzaron la final de los tres kilómetros, dejando las otras dos pruebas sin ni siquiera finalistas. Mucho se ha escrito ya sobre el declive del mediofondo en los últimos años, mostrado de manera preclara en el Europeo veraniego de Zúrich, en el que los obstaculistas salvaron el papel en el anillo.

Sin reuniones de nivel en España, sin competencia internacional, con los atletas logrando las marcas mínimas en controles de la Federación organizados expresamente para ello y con errores estratégicos y ciertas dosis de conformismo entre los participantes, Praga solo confirmó la caída, que arrastró a todo el atletismo. Solo en este siglo, 28 de las 44 medallas de este campeonato llegaron de estas pruebas, 10 de 13 en los últimos tres europeos. Sin su concurso, España no encontró opciones para cubrir el hueco y alcanzar los cuatro podios de las últimas dos ediciones. “La actuación del mediofondo ha sido históricamente floja. Seguimos en precario”, reconoció incluso Ramón Cid, director técnico de la Federación,en la valoración final en las tripas del O2 Arena. Admitió una actuación “un poco por debajo de lo esperado” aunque dentro de sus bajas previsiones y elogió especialmente la valentía de Terrero y la madurez y competitividad de Torrijos, los dos que vieron izar la bandera.

Torrijos es el alumno más aplicado de la clase que el entrenador italiano Claudio Veneziano tiene en Castellón. Otros como Vicente Docavo, sacudido por las lesiones, tienen más posibilidades, pero no son tan metódicos como el futuro criminólogo Pablo, que respondió a lo que el ranking decía de él y obligó al único que estaba por delante, el portugués Nelson Évora, a superarle tras cada salto para hacerse con el oro. A Torrijos, 8º en Zúrich en agosto, solo le ganó el campeón olímpico de Pekin, de vuelta tras un rosario de lesiones, que tuvo un salto mejor después de que en el quinto intento de la final el castellonense se situara primero batiendo por un centímetro el récord de España de dos semanas atrás (17,04 metros) sin ni siquiera pisar la tabla.

Minutos antes de la plata en el pasillo, en la ajetreada y decisiva tarde del sábado, el O2 había visto la espectacular remontada de Indira Terrero en las dos vueltas a la pista. Tras la primera, perjudicada además por su calle 1, la cubana de origen que entrena en Padova (Italia) parecía condenada a ser última, posición que mantenía a poco más de 120m, cuando decidió acelerar, colarse entre dos rivales, salir a calle dos, pasar como un rayo a casi todas, salvar el empujón de la eslovaca Iveta Putalova y llegó a tiempo de entrar segunda tras la ucraniana Nataliya Pyhda.

En las finales, y no lejos del podio, cumplieron Borja Vivas, cuarto en peso; Jesús España, magnífica remontada para ser cuarto en 3.000m, donde Adel Mechaal, señalado como uno de los favoritos, pagó su alto ritmo con el sexto puesto; Jean Marie Okutu, quinto en longitud. Mientras, la infalible capitana Ruth Beitia falló en un concurso de altura muy pobre en el que no pudo sumar la sexta medalla consecutiva en la prueba en una final con demasiados nulos. Tampoco estuvo fino Kevin López, el mejor de los no verdaderos finalistas tras no hacer valer ni su larga experiencia ni su rapidez en las semifinales para buscar su tercera medalla en los 800 metros. Por último, la nómina la completa Jorge Ureña, el heptatleta que amenaza los récords de Antonio Peñalver dos décadas después y al que una mala longitud alejó del podio y de los 6.000 puntos (7º, 5.591). No estuvo en la final de pértiga Didac Salas, al que cabe destacar por mejorar hasta los 5,60 metros.

Lavillenie y KJT destacan en Praga

A nivel global, Rusia recuperó el dominio del medallero perdido en Zúrich con seis oros, cuatro en el heptatlón y los concursos del domingo, aunque ninguno de ellos quedará para el recuerdo. Sí se acordarán los checos que prácticamente llenaron el pabellón del distrito de Českomoravská de los tres intentos nulos de Renaud Lavillenie sobre su récord mundial de pértiga (6,17m) y su victoria, en cualquier caso, con 6,04m, cuarta consecutiva en la historia del campeonato, pese a estar a dos nulos de no entrar en la final y, por supuesto, de las dos victorias locales que levantaron el pabellón. La esperada de Pawel Maslak en los 400m, donde estuvo una galaxia por encima de sus rivales, y la sorprendente remontada de Jakob Holusa en los 1.500m, que batió en la misma meta al favorito Ali Kaya ante miles de gargantas enfervorecidas. Dafne Schippers y Jimmy Vicaut se proclamaron reyes de la velocidad en los 60 metros, como era de esperar, al igual que parecía clara la victoria de la británica Katherine Johnson-Thompson en el pentatlón después sus marcas este invierno en altura y longitud que la situaban en la órbita de la victoria en las pruebas individuales. Por rápido, récord europeo, también cabe subrayar el relevo belga del 4×400 (3.02.87), que en realidad es el relevo Borléé, con los hermanos Dylan, Jonathan y Kevin en las últimas tres postas tras el ajeno Julien Watrin.

@Ismael_Prz


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