Todo gira en torno al astro Bolt (I)




Un torbellino apareció por ‘El Nido’ de Pekín en el verano de 2008. Un destello brillante y corto, como una estrella fugaz, se quedó para siempre en nuestras retinas. Ese destello, ese astro de luz cegadora procedía de Jamaica y aunque ya era el récordman mundial de los 100 metros, nadie le conocía realmente. La exhibición de Usain Bolt (Trewlany, 1986) entró por la puerta grande en los libros de la historia olímpica. Tres récords del mundo y sobre todo la sensación de superioridad que mostró le llevaron directamente al estrellato y devolvió al Atletismo a la primera plana de la actualidad. En los mundiales de Berlín del año siguiente no solo revalidó sus oros sino que pulverizó nuevamente sus registros tanto en 100 metros como en 200 y su estatus de estrella se convirtió en estatus de leyenda. Los contratos publicitarios le perseguían, Puma le sitúo su contrato al nivel de fenómenos mediáticos como Cristiano Ronaldo y los medios hablaban de él como un atleta del siglo XXII.

El año pasado en Daegu, Bolt recibió su primer revés de su carrera deportiva al quedar descalificado en la final de los 100 metros. Se empezó a dudar sobre si había perdido la motivación, sobre si sus shows antes de empezar cada carrera le provocaban despistes de concentración o sobre si se estaba emborrachando de éxito. Bolt acalló las críticas y una vez más exhibió su poderío con un oro en los 200 metros y un récord del mundo más en el relevo. De Bolt no hay que dudar.

Favoritísimo en la cita británica y con todos los focos recayendo sobre él, cualquier cosa que no sea un nuevo triplete de oros hará saltar la banca, pero rivales no le van a faltar. Uno de ellos es la nueva sensación jamaicana y actual campeón del mundo de los 100, Yohan Blake (Saint James, 1989). De estilo diferente al de Bolt, mucho más potente de tren inferior que su compatriota, ya es campeón del mundo de los 100 pero es su exhibición en el Memorial Van Damme de Bruselas el pasado año lo que le hace ser, quizá, la única alternativa a Bolt. En el estadio Rey Balduino de la capital belga, el joven Blake pulverizó su marca personal de los 200 metros parando el crono en unos impresionantes 19,26 segundos, la segunda mejor marca de la historia en la distancia, por debajo de los míticos 19,32 de Michael Johnson en Atlanta ’96. Blake también rompía el muro infranqueable de Johnson y ponía su registro a menos de una décima del de Bolt y con la ventaja de ser 3 años menor que Usain. Veremos si será el duelo de los juegos. Asafa Powell y Tyson Gay serán los otros dos nombres a seguir en los 100 metros.

El también jamaicano Powell ha demostrado que puede vencer a Bolt aunque sea en mítines. Parece más relajado en su papel de outsider, habiendo enterrado la fama de mal competidor que le caracterizaba en su época de récordman mundial.

Ty Gay es una incógnita. Segundo hombre más rápido de la historia, es un magnífico competidor pero las continuas lesiones le han lastrado. El año pasado tuvo que ser operado de cadera y se perdió buena parte de la temporada, incluyendo los mundiales. Ha afirmado que solo se va a centrar en los 100 metros para evitar el desgaste de preparar dos pruebas. Es la bandera americana, a él se aferran para recuperar el trono de reyes de la velocidad pero es difícil saber si volverá a ser el de antes.

Otros de los nombres a seguir serán los del norteamericano Walter Dix y del francés Christophe Lemaître. El primero es doble subcampeón del mundo en Daegu así como medallista de bronce en los 100 metros de Pekín. Gran velocista, sus opciones de oro pasan más por el 200, donde posee el cuarto mejor registro de toda la historia. Lemaître centra la atención por ver si un blanco puede competir de tú a tú con los atletas de raza negra. Ya ha sido tercero en el 200 de Daegu y cada año da un paso más en su progresión. Luchará por los metales y al igual que Dix, su principal baza serán los 200.

En 400 metros la lucha será mucho más abierta. A priori el junior de Grenada, Kirani James parte como favorito. Es el actual campeón del mundo y su posible progresión invita a pensar en él como el futuro dominador de la disciplina. Su principal adversario será el actual campeón olímpico LaShawn Merrit. Ya cumplida su sanción tras un controvertido caso de dopaje, falló en Daegu pero querrá desquitarse en Londres. Más dudas presenta Jeremy Wariner, que parece no haber superado su derrota en Pekín. El otrora blanco más rápido del mundo tiene potencial de sobra para ganar en la cita inglesa pero habrá que ver si llega con la preparación necesaria. No olvidemos tampoco de los hermanos Borlee, procedentes de Bélgica, o del jamaicano Jermaine Gonzales.

La velocidad femenina también estará entre Jamaica y Estados Unidos. En 100 metros el favoritismo recae en la campeona del mundo, la norteamericana Carmelita Jeter aunque habrá que ver si la armada jamaicana, Shelly-Ann Fraser, Kerron Stewart y Veronica Campbell son capaces de volver a reeditar el triplete cosechado en Pekín, con el permiso de la trinitense Kelly-Ann Baptiste. En 200 la lucha se centrará entre la ya nombrada Veronica Campbell y Allyson Felix sin olvidarnos de Jeter nuevamente. La norteamericana de origen jamaicano Sanya Richards intentará reeditar su título de Pekín tras un año pasado de transición. Allyson Felix, si se decide a doblar, la campeona del mundo de Botswana, Amantle Montsho y las rusas Krivoshapka y Kapachinskaya serán, en principio, sus rivales más duras.

 

Rudisha comanda la corte keniana

El medio-fondo y el fondo es cosa de Kenya. Tras unos años de dominio con mano de hierro por parte de los etíopes, la tendencia parece haberse invertido y vuelve a tocar mandar a los atletas keniatas.

Si hay que destacar un nombre por encima del resto ese es el de David Rudisha, plusmarquista y campeón mundial de los 800 metros. Es una de las estrellas indiscutibles del atletismo actual y la superioridad mostrada en Daegu hace creer que Rudisha ha alcanzado la madurez competitiva. Sus impresionantes 1,41,01 son su credencial de cara a otorgarle el absoluto favoritismo. Su gran rival será sudanés Abubaker Khaki con el que lleva manteniendo una lucha en cada prueba desde hace dos temporadas. Borzakovski, Ksczot, Kiprop y la nueva aparición del medio-fondo mundial, el etíope de 18 Mohamed Amman que ya ha sido campeón del mundo bajo techo, estarán en la lucha por las medallas.

Mientras que en el 800 el favorito es clarísimo, en 1500 hacer un pronóstico es misión imposible. Se podría decir que el elegante keniata Asbel Kiprop, por el hecho de ser campeón mundial y por la progresión que va mostrando año a año, es el principal aspirante al oro pero la nómina de posibles ganadores es casi interminable. Desde sus compatriotas Silas Kiplagat, Augustine Kiprono Choge, Nixon Kiplimo, Haron Keitany pasando por los marroquíes Iguider y Laalou y siguiendo por el etíope Mekkonen Gebremehdin sin olvidarnos del fenomenal atleta francés Mehdi Baala. Cualquiera de los nombrados puede aspirar a hacerse con el trono de campeón olímpico. Las sorpresas podrían venir de la mano del americano Centrowitz, del español Olmedo, del turco Özbilin, del enigmático bahreiní de origen keniano, Kamel o del incombustible Bernard Lagat pero sin menospreciar a cualquier aparición inesperada en el panorama de la prueba. Los 1500, probablemente la prueba más abierta de todo el programa atlético.

En 5000 y 10000 el oro podría quedarse en casa. Mo Farah, atleta inglés de origen somalí, ya ha sido campeón del mundo en 5000 y subcampeón de 10000. Siempre ha demostrado una inteligencia y voracidad competitiva superior a la mayoría de los atletas africanos y eso se suma al hecho de competir en casa. Sus marcas ya están al nivel de los mejores y llegará en el mejor momento de su carrera. Es su momento. Sería una osadía olvidarnos de Bekele, el mejor fondista de la historia. Tras un par de años alejado del primer nivel con constantes problemas físicos y de motivación, ha demostrado estar en forma tras ganar un 10000 en Berlín hace tan solo una semana y de paso realizando la mejor marca mundial del año. Aún no sabe si doblará distancia pero en cualquier carrera que compita, el actual recórdman mundial de 5000 y 10000 siempre será favorito. Las demás amenazas al trono de Bekele serán el norteamericano Lagat, sus compatriotas Merga, Gebremeskel y Jeilan, los kenianos, comandados por Cheruiyot y Kipchoge y el eritreo Zerzenay Tadesse.

Decían los expertos que cuando los africanos supieran controlar sus fuerzas y dominar sus impulsos, los europeos ya no tendrían nada que hacer en el Maratón. Pues bien, ese momento ha llegado. Para que nos hagamos una idea, las 20 primeras plazas del ránking mundial de 2011 estuvieron copadas por kenianos. Así que fácil es preveer que el oro no se escapará a los atletas de ese país. Difícil hacer un pronóstico pero en las quinielas aparecen los nombres de Martin Lel, Abel Kirui y del actual plusmarquista mundial Patrick Makau por encima tras la triste desaparición del actual campeón olímpico Samuel Wanjiru. Las alternativas procederán de Etiopía. La útopica sorpresa europea solo podría estar al alcance del suizo Viktor Rothlin si sale una carrera lenta.
En féminas la cosa tiene la misma pinta pero alguna rusa o la local Paula Radcliffe si demuestra haberse recuperda de todos sus problemas pueden darle un susto a las kenianas comandadas por Edna Kiplagat.

El medio-fondo y fondo femenino también estará muy abierto. En 800, la armada rusa acometerá el intento de conseguir el oro olímpico. Marya Savinova, campeona en Daegu parte con ventaja pero las jóvenes Caster Semenya y la actual campeona olímpica Pamela Jelimo serán sus principales outsiders. La sudafricana volvió con fuerza a la primera plana consiguiendo una plata mundialista, tras la polémica surgida después de su título en Berlín. Jelimo ha reaparecido en la élite, de la que estuvo alejada desde su éxito en 2008. Autora de unas marcas de otra época, que hicieron peligrar el asombroso (y sospechoso) récord de Kratochvilova, desapareció durante dos años pero este Marzo en Estambul se hizo con el oro en el mundial en pista cubierta. La británica Meadows, la keniata Janeth Jepkosgei y la rusa Rusanova. Al igual que en categoría masculina, el 1500 se presenta sin favoritas. La actual campeona mundial Jennifer Simpson, la campeona olímpica Maryan Yusuf Jamaal, la etíope Gelete Burka y la española Natalia Rodríguez así como las rusas, lucharán por un oro sin dueño.

En el 5000 y 10000 la pelea volverá a estar protagonizada por kenianas y etíopes. Vivian Cheruiyot parte como principal apuesta para hacerse con los oros. Sus dos títulos en Daegu la avalan. Defar, Dibaba y Sylvia Kibet se presentan como alternativas.

En los 3000 obstáculos masculinos el oro parecerá que estará entre los keniatas Kemboi, Mateelong y Kipruto solo discutidos por los franceses Mekhissi y Tahri, los dos únicos atletas que han podido hacer frente a la poderosa armada africana. La prueba femenina está más abierta y habrá que ver si Galkina está en condiciones de firmar una exhibición como la que dejó para el recuerdo en Pekín. La actual campeona mundial, su compatriota Zaripova, la campeona del mundo en Berlín 2009, Marta Domínguez y la keniata Milcah Chemos Cheywa parten con ventaja en la lucha por las medallas.


Deja un Comentario