Sotomayor vuelve a salvarse




Mutaz Essa Barshim y Bohdan Bondarenko atacan hasta cinco veces el récord mundial de altura del cubano. Con 2.42m los dos, vence el ucraniano, aunque el catarí tuvo el récord más cerca. David Rudisha y Abeba Aregawi vuelven a ganar. Yohan Blake, derrotado en 100m.

Javier Sotomayor puede respirar tras otra jornada de nervios. Su récord mundial de Salamanca sigue vigente, aunque todo hace indicar que cada vez le queda menos. Dos hombres atacaron con profusión su marca en la noche europea, la media tarde en Nueva York, sexta cita de la Diamond League 2014. No era la primera vez, pero en esta ocasión amenazaron al mismo tiempo, a dos bandas, hasta cinco veces. Todo un acoso para demostrar que la plusmarca mundial de altura cambiará de dueño este verano. Mutaz Essa Barshim y Bohdan Bondarenko aparecieron en la ciudad norteamericana y no decepcionaron a nadie. Resolvieron la competición con los dos en 2.42, algo inaudito, récord asiático, otra vez, para el catarí, e igualada del récord europeo para el ucraniano. Ganó este último, que no se dejó dos nulos en 2.35m, porque su estrategia siempre es saltar lo menos posible. Pasó de 2.25m diez centímetros más arriba, y de ahí a 2.40m. El catarí, metódico, insistente, trabajador, cumplió religiosamente con cada marca y solo derrapó doblemente en esa altura. En cualquier caso, fue un espejismo. A la tercera pasó el listón con alas, con un palmo a su espalda, mientras exhibía la misma superioridad mostrada en 2.32m con la ligereza que le caracteriza incluso después de modificar su técnica -ahora marca los pasos antes y, a veces, bate más lejos-.

Bohdan Bondarenko. Foto de Paolo Bruno.

Bohdan Bondarenko. Foto de Paolo Bruno.

Los 240 centímetros los superaban ambos a la segunda, y se enmendaban en 2.42m, exigiéndose uno a otro para pasar primero. Con esa brillantez, nadie pensaba en la victoria y todos en el récord. Esta vez ninguno se quedaba en la cuneta, los dos iban a luchar codo a codo por los 246cm que les rondan la cabeza desde hace meses. En el momento crítico, cada uno volvió a su estilo. Barshim no pudo evitar la renuncia a los 2.44m, pero cuando se vio en un esfuerzo inútil por otro nulo, se creció y viajó hasta la altura del récord, donde ya había llegado Bondarenko, que atacó la marca por 15ª vez. Lo ha hecho desde el verano pasado cuando era factible, improbable e imposible, como una obsesión.

Curiosamente, el ucraniano ganó pero el catarí fue el que más cerca lo tuvo. Fue en el primer intento. Ya había pasado el tronco, pero falló el muslo, que derribó el listón. En el segundo, Barshim quemó las naves y cayó fulminando la barra y despidiéndose de la competición por su salto en 244cm. A Bondarenko le quedaba otra tentativa más, pero en ninguna lo tuvo realmente cerca. En las dos anteriores había derribado con todo, y en la tercera, apretado más que nunca por la presión, realizó una buena carrera de aproximación, pero en el momento exacto de batir no lo vio claro y buscó directamente la colchoneta. Cerró así la competición y la reunión, esperanzado quizá, después de un asedio al récord más fuerte que nunca, de que el 4 de julio en Laussane, cuando se reúnan todos los astros -llegarán previsiblemente Drouin y Ukhov- Sotomayor desaparezca por fin de la cabeza de la tabla histórica.

Abeba Aregawi. Foto de Feng Li.

Abeba Aregawi. Foto de Feng Li.

La altura centró todas las atenciones en el tramo final de la reunión, huérfana de otros grandes duelos que dieran color a la tarde en el Icahn Stadium de Nueva York, una coqueta instalación de Randalls Island donde las cámaras dejan ver los coches aparcados y la autopista que rodea el estadio, cerrado solo por una pequeña tribuna, nada que ver con las amplias gradas de los estadios de Europa. Sin su alma, sin su tradición, recuerda a Eugene, también en Estados Unidos. Dos estrellas caídas allí recuperaron hoy su jerarquía. Uno es David Rudisha, que pudo disfrutar por fin de una victoria en los 800m tras su impactante hundimiento en la ciudad de Oregon. Esta vez, sin Aman y Amos rompiendo la baraja, el plusmarquista keniano aceleró progresivamente y abrió zancada en la recta final para vencer en 1.44.63. Otra grande derrotada hace dos semanas se recuperó en Nueva York. Fue Abeba Aregawi, que no dio lugar a la sorpresa en los 1500m, donde venció sin alharacas (4.00.13), tras apretar a falta de 300m y dejar atrás a la joven etíope Seyaun con un último cambio a falta de 60m.

Quien no pudo librarse de la derrota pese a su pedigrí fue Yohan Blake. El jamaicano volvía a los 100m tras un año en el dique seco por las lesiones. Sin Gatlin y con las buenas sensaciones que había dejado en los Mundiales de Relevos en mayo, todo apuntaba hacía una victoria de mérito. Pero el musculado jamaicano salió con problemas, tardó un mundo en encontrar la verticalidad y su acelerón nunca le permitió alcanzar a su compatriota Nesta Carter, que consiguió una victoria nada memorable (10.09s). Otros dos jamaicanos lideraron la clasificación de los 200m, que reunían a cinco hombres sub-20 segundos. Se impuso la lógica, y el joven Warren Weir (19.82s, mejor crono de 2014) entró por delante de Nickel Ashmeade (19.95s). El panameño Alonso Edward, ganador en Roma, entró tercero.

Americanas veloces

Como ellos, las estadounidenses dominaron en femenino. Queen Harrison (12.62s) lideró el triplete local en los 100m vallas después de aguantar el empuje con el que llegaba por detrás Dawn Harper-Nelson (12.63s). Más lejos de la victoria estuvo Lolo Jones, en unos muy meritorios 12.75s después de su paso invernal por los Juegos Olímpicos de invierno en Sochi en la prueba de bobsleigh. Al contrario que Harper-Nelson, Tori Bowie no rompe en la velocidad pura su idilio con la victoria. Después de ganar los 200m en Eugene y los 100m en Roma, repitió victoria en el hectómetro con 11.07s, dos centésimas más lenta que en la capital italiana. Su dominio amenaza seriamente el diamante de Shelly-Ann Fraser-Pryce.

En la vuelta a la pista, los norteamericanos disfrutaron de otras dos victorias sin gran oposición. Francena McCorory venció en los 400m femeninos (50.15s), donde llamó la atención el mal estado de forma de la campeona mundial británica Christine Ourougu, incapaz de evitar la última plaza. En la versión masculina, el que sigue sin encontrar su punto de forma es el dominicano Luguelín Santos, que no pasó de la sexta posición. Sin la rivalidad de Kirani James, LaShawn Merrit encontró su tercera victoria en la Diamond League (44,19s), aunque esta vez más apretado por la revelación sudáfricana Wande van Niekerk, que batió el récord nacional (44.38s) a sus 21 años. En las vallas bajas, el puertorriqueño Javier Culson marcó la mejor marca del año (48.03s) frustrando al local Michael Tinsley.

El poco fondo que ofrecía la reunión se le reservó a las mujeres. La etíope Sofía Assefa repetía la victoria de Eugene con un crono algo más lento (9.18.58) en unos 3000m obstáculos sin más historia que su cabalgada tras la retirada de la liebre. La africana no encontró rivales, al contrario que los 3000m lisos, donde la keniana Mercy Cherono (8.39.84) sufrió más para derrotar a su compatriota Betsy Saina. En los 800m femeninos se dio la inesperada victoria de la jamaicana Natoya Goule (2.00.28).

Saltos y lanzamientos

Fuera de la pista, la brasileña Fabiana Murer apareció en el esperado duelo entre Jennifer Suhr y Yarisley Silva. Ni la única mujer en saltar 5m además de Isinbayeva ni la cubana que parecía para más en Oslo lograron saltar más de 4,70m, mientras que la sudamericana brincó hasta los 4,80m, que es lo más alto que se ha volado este año. En otros saltos, no se presenció nada extraordinario. El estadounidense Jeff Hernderson ganó en longitud (8.33m) y la jamaicana Kimberly Williams (14.31m) el triple salto.

En los lanzamientos, la alemana Linda Stahl marcó la mejor marca del año en la jabalina femenina (67,32m), mientras el alemán Robert Harting (68.24m) derrotó por tercera vez en diez días al líder del año polaco Pietr Malachowski en lanzamiento de disco, donde el único español, Frank Casañas, ni siquiera logró un lanzamiento válido. En el peso femenino, la neozelandesa Valerie Adams sumó su 50ª victoria consecutiva. La sorpresa es que en esta ocasión no pasó de 20m y que hasta el cuarto lanzamiento no ocupó el liderato. Pequeños disgustos de una mujer incombustible, al que no le hizo falta lanzar más de 19.68m esta vez para volver a ganar.

@Ismael_Prz


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