Shubenkov da el campanazo




El ruso se impone en los 110 metros vallas, donde Pascal Martinot-Lagarde es tercero frustrando el triplete de oros francés. En un día de finales pobres, Spotakova gana en jabalina, Compaoré en triple salto y Sidorova en pértiga

Todo estaba dispuesto en el Letzigrund para el tercer oro francés, para el gran día del gallo después de la polémica victoria de Mekhissi-Bennabad que luego, igualmente, fue a parar a Yoann Kowal sin alterar la cosecha dorada y el destacado rendimiento de Benjamin Compaoré cuando el tercer hombre, casi el más favorito al ser el único que ha bajado de los 13 segundos en Europa y es el segundo más rápido del mundo este año, el mismo que se ha hinchado a victorias en la Diamond League, volvió a fallar en la gran competición con Francia como hizo en Sopot, como hace unas semanas en Braunschweig. Hablamos, claro, de Pascal Martinot-Lagarde y los 110 metros vallas, la final que cerraba la tercera jornada en Zúrich, que no solo no vieron la derrota del galo sino su crispación en carrera, la que le llevaron a derribar una valla y luchar inútilmente por el podio que solo consiguió después, cuando descalificaron a su compatriota Dimitri Bascou por pisar fuera de la línea.

Shubenkov. Foto de Dean Mouhtaropoulos.

Shubenkov. Foto de Dean Mouhtaropoulos.

Ya había algo de infelicidad en el rostro de Martinot-Lagarde desde semifinales, donde logró un segundo menos que los dos hombres que lo superaron, el ruso Sergey Shubenkov, bronce mundial hace un año y gran competidor, que defendió con honor su título de Helsinki en una carrera limpia, con un ritmo bien marcado, veloz entre vallas que acabó en 13,19s; y el británico William Sharman (13,27s), uno que ya ganó al francés este año. Martinot-Lagarde, irreconocible, acabó con un bronce amargo y una carrera muy alejada de lo que este año ha demostrado ser capaz (13,29s).

No fue la final de vallas una final de grandes marcas y en eso no desentonó al resto de la tarde, que coronó a la doble campeona olímpica y plusmarquista mundial, la checa Barbara Spotakova, con el único título que le faltaba, el europeo, en una disciplina, la jabalina, patrimonio mayoritario del viejo continente. Ni mucho menos fue la mejor competición de la checa, resuelta en 64,41m que la costó cuatro intentos encontrar y por delante de la serbia Tatjana Jelaca (64,21m) y de la Linda Stahl (63,91m).

También en clave femenina, se desarrolló la final de la pértiga, una de las más pobres que se recuerdan, solo mejor que la última, del poco importante Europeo de Helsinki en año olímpico, y que el de 2002, en otra época de la prueba. Sin la mamá Isinbayeva ni otras ilustres que han marcado la competición en los últimos años, la ronda decisiva al menos tuvo la emoción en la victoria de la rusa Anzhelika Sidorova (4,65m), que se vio fuera del podio y se jugó a un todo o nada en el tercer intento el oro o el vacío. Logró lo primero, por delante de la griega Katerina Stefanidi y de la también rusa Angelina Zhu-Krasnova, ambas en 4,60m.

La otra victoria francesa del día llegó en el triple de la mano de Benjamin Compaoré, que marcó su territorio desde el principio (17,46m) y se relajó esperando a ver si los rusos llegaban hasta él. No lo lograron ni Lyukman Adams (17.09m), que no consiguió sumar otro oro al de Sopot en marzo, ni Aleksey Fiodorov (17,04m). El otro francés, Yoann Rapinier, fue el otro en superar los 17 metros pero se quedó sin medalla en una final con el viento ligeramente en contra.

@Ismael_Prz


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