Lavillenie y Adams, mejores atletas de 2014




Un pertiguista francés y una pesista neozelandesa, quien sino Renaud Lavillenie y Valerie Adams, alzaron esta noche de viernes en Mónaco sus trofeos como mejores atletas del año 2014, otorgados por la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), después de vencer en las votaciones a los otros candidatos, el maratoniano keniata Denis Kimetto y el saltador de altura catarí Mutaz Essa Barshim, en el caso masculino; y la mediofondista etíope Genzebe Dibaba y la velocista holandesa Dafne Schippers, las otras postulantes al título femenino. Lavillenie y Adams recogen el testigo de los velocista jamaicanos Usain Bolt y Shelly-Ann Fraser-Pryce, los mejores el año anterior.

Lavillenie y Adams. Foto de la IAAF.

Lavillenie y Adams. Foto de la IAAF.

Los méritos de Lavillenie (Barbezieux-Saint-Hilaire, 1986) se centran fundamentalmente en la tarde del 15 de febrero, cuando batió por un centímetro el récord del mundo de salto con pértiga (6,16m) en Donetsk, ante los ojos y en la casa de Sergey Bubka, 21 años después de que el ucraniano lo estableciera en el mismo lugar. Su ambición desmedida al pedir 6,20m con la plusmarca ya en el bolsillo, forzó al galo a usar una garrocha de mayor dureza, que le disparó hacía atrás en el salto, lesionándolo en el pie. El incidente marcó el resto de la temporada, porque Lavillenie se perdió el Mundial de Sopot en pista cubierta en marzo, principal competición a nivel mundial en este año par.

Sin embargo, el francés siguió acumulando méritos en verano. No encontró rival en las reuniones de la Diamond League, en la que se acabaría alzando con el diamante, venció sin problemas en el Europeo de Zúrich y remató la temporada otorgando la mejor puntuación a Europa en la Copa Continental de Marrakech, una competición menor pero que la IAAF tiene en cuenta al ser organizadora. Sin embargo, pasado su fulgurante invierno, en el aire libre Lavillenie nunca estuvo cerca de repetir récord, ni siquiera de acercarse a los seis metros. Cerró la temporada con una mejor altura de 5,93m, pero no necesitó más para imponerse en cada competición. Con los alemanes, Holzdeppe, Mohr y Otto, desaparecidos, al francés le bastó un verano de cierta calma para guardar victorias en un palmarés ya adornado por la mítica plusmarca. Con los seis mejores saltos de 2014 en su cuerpo, sus siguientes grandes retos serán el récord al aire libre, como su propio entrador reconocía el domingo en una entrevista en El País, y el Mundial de Pekín, único título que, increíblemente, aún no posee.

Su pareja de galardón, Valerie Adams (Rotorua, 1984), más que en récords imposibles, ya que su mejor registro queda a 139 centímetros de la plusmarca de Natalia Lisovskaya en 1987, otra época, mereció el galardón por su regularidad y su dominio aplastante. 56 victorias seguidas contemplan a una lanzadora capaz de mandar el peso por encima de 20 metros hasta en ocho ocasiones este año, cuando las demás, salvo la alemana Cristina Schwanitz en dos ocasiones, se quedaban en los 18 o 19. Adams acumuló victorias por todo el mundo, de Melbourne a Nueva York, de Bruselas a Doha, de Wellington a Roma, y por supuesto, no encontró rival en el Mundial de Sopot y en la Diamond League, así como en los Juegos de la Commonwealth de Glasgow.

El palmarés de la ‘kiwi’ alimenta un debate sobre si es la mejor pesista de la historia, una vez que la única mujer que ha enviado el peso más lejos este siglo, la bielorrusa Nadzeya Ostapchuk, fuera suspendida por dopaje. Otras 22 atletas llegaron más lejos, la mayoría de lugares tan sospechosos como la URSS y la RDA en los oscuros años 80. Además, su palmarés, con dos títulos olímpicos y cuatro mundiales al aire libre más tres en pista cubierta, no encuentra parangón. Menos aún en un caso tan exótico como una lanzadora de Nueva Zelanda, lo que demuestra la universalidad de este deporte. La propia Adams -de apellido Vili hasta su boda- destacó la poca población de su país en el discurso de agradecimiento. “Vamos kiwis”, bromeó antes de remarcar su felicidad por ganar un premio “después de ser cuatro veces finalista”, en una velada alusión a la IAAF, que por fin premia a una lanzadora.

Una semana de decisiones

Con la entrega gala de entrega de galardones, concluye también en Mónaco una semana importante para el atletismo, en la que el Consejo de la IAAF ha otorgado entre la polémica a Doha la organización del Mundial de 2019 por encima de Eugene (EEUU) y Barcelona, ha fijado que 13 finales de los Juegos de Río se disputarán por la mañana, coincidiendo así con la tarde europea y la noche asiática. Serán las cinco de rutas y, como gran novedad desde Seul 88, otras ocho en el estadio, tanto en carreras como en concursos y comenzando por los 10.000m femeninos la primera jornada. Por último, el Consejo estableció también un nuevo sistema de mínimas similar al que usará en Río para entrar en el Mundial de Pekin. Las marcas, esta vez en una única lista en lugar de las viejas A y B, seguirán siendo prioritarias, pero la IAAF fijará un cupo de atletas por prueba que, una vez agotadas las mínimas, se completará con el ranking mundial y con el acceso desde otros campeonatos. Por ejemplo, Ruth Beitia y Miguel Ángel López ya tienen su plaza asegurada por ser campeones de Europa. El resto de españoles tendrán que pelear hasta el 10 de agosto, en algunos casos de forma más dura que este año, para estar en la capital china.

@Ismael_Prz


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