Lavillenie profana la casa de Bubka




  • El pertiguista francés borra el récord mundial de Serguei Bubka en Donetsk,  donde se logró hace 21 años: 6.16m
  • Genzebe Dibaba bate en Birmingham su tercer récord mundial en tres semanas: 1500m, 3000m y dos millas

El mundo tuvo que girar hasta 2014 para que un francés pequeñito se acercase más al cielo que un ucraniano gigante. Después de 21 años Renaud Lavillenie era finalmente el elegido para borrar un récord mundial de pértiga que ya cogía polvo. Seis metros y dieciséis centímetros que nadie había saltado ni en pista cubierta ni al aire libre. Tuvo que ser bajo el techo de Donetsk, algo así como el templo de la pértiga masculina, el santuario de Serguei Bubka, el hasta ahora dueño del récord -de un centímetro menos- y el lugar en el que lo hizo un 21 de febrero de 1993, cuando el galo tenía seis años.  Allí estaban los dos, el ahora político del deporte trajeado y sonriendo, dando palmaditas a su sucesor, que se quita unas cuantas espinas. La del Europeo de Gotemburgo del pasado invierno, donde ganó pero con una marca más modesta de lo que consiguió saltar después de que el listón se enganchara o la del Mundial de Moscú, en el que cedió ante el alemán Holdzeppe por los nulos después de un verano de victoria en victoria y se quedó otra vez sin el único título que le falta.

Renaud Lavillenie, el nuevo rey de la pértiga. Foto de Selligpau.

Renaud Lavillenie, el nuevo rey de la pértiga. Foto de Selligpau.

Lavillenie llegó al techo de la pértiga al primer intento tras un invierno memorable, que comenzó cuando casi nadie se había puesto las mallas de competición, antes de navidad con unos prometedores 5.93 metros. Ya este año sin salir de su país continuó: 5.84m, 5.75m y fue subiendo. 6.04m en Rouen el 25 de enero y 6.08m en Bydgoszcz hace 15 días que anticipaban algo grande. Ya en la ciudad polaca se le vio sobrado sobre el listón. Pero el récord aún se resistía. Tenía que ser en una reunión sólo para pertiguistas, en la casa de su predecesor, donde el campeón olímpico de Barbezieux-Saint-Hilaire que tiene un foso de pértiga en el jardín de su casa -su hermano Valentín también es pertiguista y estuvo esta tarde en Ucrania- volase por fin sobre una marca a la que sólo el australiano Steven Hooker se acercó hace un lustro. Lograda la hazaña, después de saltar por la pista como un canguro loco, llevarse las manos a la cabeza y repartir abrazos incluso Lavillenie intentó el más difícil todavía 6.21m no aptos para la desconcentración de la euforia. “Todavía estoy en el aire”, decía en Facebook.

El triple récord de la pequeña Dibaba

A tres semanas del mundial en pista cubierta de Sopot, el sábado fue de sobrepasar los límites. En Birmingham, la gran reunión del fin de semana con permiso de los Millrose Games, Genzebe Dibaba, la pequeña de las prodigiosas hermanas etíopes que encabeza la triple campeona olímpica Tirunesh, consiguió a los 23 años su tercer récord del mundo en pista cubierta en sólo tres semanas, un mes para enmarcar. Si el primer día de febrero ponía su nombre en la cabeza de las listas de todos los tiempos de los 1500m con una marca de 3.55.17 en Karlsruhe (Alemania) y seis días después también se comía el récord mundial de 3000m (8.16.60) en Estocolmo, en la tarde británica remató su hazaña en la inusual prueba de las dos millas (9.00.48), metiendo un bocado de más de cinco  segundos a la anterior marca y sacando 21 y 42 segundos a sus perseguidoras en otra galopada en solitario.


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